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Empleados y funcionarios alertan de la falta de control sobre las instalaciones del vertedero de Zaragoza: “Existe un afán por que no sepamos qué pasa ahí dentro”

La polémica ha llegado este lunes a la comisión plenaria de Medio Ambiente, con ZeC denunciando la situación en el CTRUZ y el Gobierno municipal reivindicando sus últimas inversiones

Imagen de un camión en el vertedero de Zaragoza.

Imagen de un camión en el vertedero de Zaragoza. / Servicio Especial

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Urbaser ha comenzado a reemplazar y sustituir a los basculistas que controlan los camiones que acceden al Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ), lo que según denuncian tanto los propios empleados del vertedero como los funcionarios que se encargan de inspeccionar esta concesión derivará en una falta de controles sobre la compañía que gestiona estas instalaciones.

Según explican fuentes de la plantilla, el plan de la empresa, avalado por el ayuntamiento, pasa por sustituir a las personas que se encargan de pesar y controlar los camiones que entran al CTRUZ por cámaras y sistemas automatizados, limitando así la presencia humana a los vigilantes. Y es que el ayuntamiento también prevé quitar de la entrada del vertedero a los funcionarios que se encargan de vigilar la basura que entra al centro con el objetivo, explican fuentes municipales, de que haya más inspectores a pie de calle.

Por partes. Los camiones de recogida de residuos de Zaragoza y muchos de los pueblos de la provincia llegan al CTRUZ y, antes de acceder a las instalaciones, se pesan. En ese puesto de entrada hay un inspector municipal, funcionario del ayuntamiento, y un basculista, empleado de Urbaser, la contrata que gestiona el vertedero. Allí los camioneros ofrecen un código para saber qué tipo de residuo están metiendo, ya que no se paga igual el kilo de basura que se entierra en la fosa que la que pasa por las cintas de triaje y se recicla.

Al salir, los camiones vuelven a pesarse para comprobar la cantidad de basura que han dejado. La diferencia entre lo que han pesado al entrar y al salir es lo que cuenta y se registra como residuo que ha entrado. Todo ese proceso se produce ante los ojos de los basculistas e inspectores, si bien estos últimos, pese a ser funcionarios municipales, no pueden acceder a las instalaciones del CTRUZ, según denuncian ellos mismos.

"Cambiarnos por cámaras no va a funcionar"

Ha sido hace escasos días cuando Urbaser ha comenzado a prescindir de los basculistas. Fuentes de la plantilla alertan que esto va a suponer un control menor sobre los residuos que entran. “Cambiarnos por cámaras no va a funcionar”, alertan, puesto que ya se han hecho pruebas al respecto. Desde Zaragoza en Común, una formación que lleva meses realizando un “seguimiento específico” de la gestión del CTRUZ.

“En numerosas ocasiones estos sistemas (las cámaras) dejan de funcionar correctamente en condiciones meteorológicas adversas, como lluvia, niebla o viento. Además, la trazabilidad y la fiabilidad de los datos quedan en entredicho, ya que la información puede modificarse de forma remota desde Madrid o desde cualquier otro servidor”, lamentan desde ZeC. “A nuestro juicio, este cambio no responde a una mejora del servicio, sino a intereses empresariales que dificultan el control independiente sobre lo que entra y lo que sale del CTRUZ, reduciendo la capacidad de supervisión pública de una instalación estratégica para la gestión de los residuos de Zaragoza”, alertan.

Lo mismo opinan entre los funcionarios que trabajan en las puertas del CTRUZ. “Llevan tiempo intentando quitarnos de aquí, hay mucho dinero de por medio y por eso la presencia de personal municipal es vital. Existe un afán por que no sepamos lo que pasa ahí dentro”, lamenta un empleado público del Ayuntamiento de Zaragoza.

Todas las fuentes de la plantilla, tanto trabajadores públicos como empleados de Urbaser, explican además que las instalaciones están saturadas, lo que está impidiendo que la basura, alertan, pueda gestionarse y tratarse como se debería. Desde el ayuntamiento, sin embargo, lo niegan y aseguran que se recicla todo lo que se tiene que reciclar, si bien admiten cierta sobrecarga de trabajo en los últimos meses debido a la llegada de camiones con residuos de muchos de los pueblos de la provincia.

“El ayuntamiento está pagando dinero por algo que no se está haciendo”, critica un funcionario, algo que niegan en rotundo por parte del consistorio que recuerdan que Urbaser “valoriza” (les da valor) los residuos que recupera, motivo por el cual sería “ridículo” que no los aprovechara.

Comisión plenaria

El asunto ha llegado este lunes a la comisión plenaria de Medio Ambiente, en una interpelación de Zaragoza en Común a la concejala del ramo, Tatiana Gaudes. Tomás ha denunciado precisamente la "eliminación del turno de basculistas", ampliando que "no solo es un problema de control, también de resultados". "Más de la mitad de lo que entra en el CTRUZ no se recicla, se entierra", ha remarcado.

La concejala del PP, por su parte, ha defendido la estrategia y las últimas inversiones del ayuntamiento, insistiendo en que "se va a reforzar la vigilancia y la seguridad como se hace en el resto de centros de España, con inversiones en nuevas tecnologías e IA". "En España la media de reciclaje está en el 30% y en Zaragoza en el 50%", ha subrayado, reconociendo que son "conscientes" de que en los próximos años la normativa será "más exigente", por lo que ya están "diseñando un plan".

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