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Un antiguo burdel de Zaragoza, reformado para alquilar habitaciones a jóvenes: "Enseguida vi el potencial"

El inversor zaragozano, Adrián Villaverde, le da una segunda vida a este inmueble ubicado en pleno centro de la ciudad para ampliar la oferta de vivienda

Un antiguo burdel de Zaragoza, reformado para alquilar habitaciones a jóvenes

Pablo Ibáñez

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Zaragoza

Un antiguo burdel ubicado en el centro de Zaragoza se prepara para una nueva imagen. El inmueble que durante años albergó un negocio nocturno, afronta una profunda rehabilitación para convertirse en un edificio de alquiler de habitaciones dirigido, principalmente, para estudiantes y jóvenes. El edificio ubicado en la calle Agustina de Aragón, 8, recibirá una transformación que se espera que esté finalizada en septiembre y refuerza la tendencia del mercado inmobiliario de reutilizar edificios en desuso para responder a la creciente demanda.

Detrás de este proyecto se encuentra Adrián Villaverde, un empresario zaragozano de 33 años especializado en la inversión y gestión de viviendas, negocio al que se dedica desde hace ya una década. Según explica, "la adquisición de este edificio surgió gracias a un contacto y gracias a mi experiencia en el sector enseguida vi el potencial", siendo este el primer inmueble completo que adquiere para la reforma y alquiler de habitaciones.

La rehabilitación del antiguo prostíbulo forma parte de esa nueva etapa de expansión de su empresa, basada en la compra de edificios completos para optimizar tanto las reformas como la gestión posterior de los inmuebles. El promotor considera que centralizar la propiedad permite reducir costes y ofrecer un mejor mantenimiento a los inquilinos.

"La idea es dedicarnos más al tema de edificios, porque nunca había comprado uno entero. Es mejor para todo, para los vecinos y también para la rentabilidad de la empresa. No es lo mismo comprar diez pisos sueltos que diez viviendas dentro de un mismo bloque", señala. Aunque inicialmente se hablaba de una futura residencia de estudiantes, el inversor matiza que el inmueble no tendrá esa consideración jurídica: "Legalmente, no es una residencia. Lo que hacemos es dividir los pisos en habitaciones y alquilar cada una de ellas de forma independiente".

Sistema de cobro

En el caso de este edificio va a ser gestionado por una de sus empresas, Hosrent, especializada en el alquiler por habitaciones, modelo de negocio que ya realizaba previamente tanto con inmuebles propios como haciéndose cargo de viviendas de otros propietarios. En esos caso, la empresa se encarga de alquilar el piso y reformarlo si fuese necesario para posteriormente gestionar las habitaciones, garantizando así el cobro de la renta independientemente de quien se encuentre viviendo en él. "Somos nosotros quienes pagamos el alquiler al propietario. Él tiene detrás una empresa que le garantiza ese ingreso y nosotros nos encargamos de toda la gestión", resume Villaverde.

El joven empresario asegura que fue uno de los pioneros de este tipo de negocio en Zaragoza: "Cuando empecé apenas había unas 70 u 80 habitaciones anunciadas. Hoy la oferta ronda las 900.000 habitaciones disponibles. No es que viera el negocio antes que nadie; simplemente lo hice por ignorancia, vi que funcionaba y seguí creciendo". Con tan solo 23 años mientras trabajaba en una inmobiliaria decidió comprar su primer piso, y en lugar de destinarlo a vivienda de uso propio, optó por alquilar las habitaciones de forma independiente tras observar que una de sus clientas obtenía buenos resultados.

Durante estos diez años su actividad ha dejado de concentrarse únicamente en la capital aragonesa. Aunque gran parte de sus inversiones sí que continúan siendo en Zaragoza, la empresa ya opera en ciudades como Barcelona, Valencia, Granada, Logroño o Huesca.

Debate sobre el modelo

Con el auge del alquiler por habitaciones también se ha generado un intenso debate sobre su impacto en el mercado de la vivienda. Mientras algunos sectores consideran que este modelo contribuye a encarecer el acceso a la vivienda tradicional, el inversor zaragozano defiende que su actividad permite recuperar inmuebles abandonados y aumentar la oferta disponible. "Cogemos viviendas que estaban deshabitadas, las reformamos y las gestionamos profesionalmente. Donde antes podía vivir una persona o una familia pequeña, ahora pueden hacerlo cuatro o cinco personas con un buen servicio. Nuestro objetivo es ayudar a los propietarios y también ofrecer alojamiento de calidad a los inquilinos".

Con la reforma ya en marcha y la previsión para su finalización a final de verano, este edificio ya ve su segunda vida, y para Villaverde su futuro sigue dentro del sector inmobiliario: "Quiero seguir comprando algún edificio más y seguir creciendo para ayudar a propietarios e inquilinos, además de ayudar a poner más vivienda en el mercado".

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