ZGZ CON VOZ PROPIA
El arquitecto zaragozano reconvertido en tendero para salvar una joya del patrimonio comercial: "Los vecinos pensaban que el artesonado saldría por piezas por la puerta"
El zaragozano Francisco Berruete desarrolla su oficio en un comercio de ultramarinos convertido en un refugio frente a la uniformidad de las ciudades y la pérdida de su carácter histórico

Jaime Galindo

Es mucho más que una tienda de semillas en el corazón de Zaragoza. En ella se unen los nombres de Ricardo Magdalena, el empresario Saturnino Gavín o el artesano y forjador Pascual González. También los cien años de memoria sentimental junto al Mercado Central. Tras la pandemia, gracias al interés de Francisco Berruete, mantiene todo su encanto original y ahí siguen en sus mostradores los sobres con semillas de vegetales, flores y aromáticas, brotes, mieles, chocolates y el surtido de los viejos ultramarinos.
Berruete ejerce como arquitecto y como tendero. Una rara mezcla que considera natural. Todo comenzó poco después de la pandemia cuando se vio trabajando en casa "con tres pantallas" tras el abandono de su despacho por las medidas del teletrabajo. "No me veían volviendo a la oficina, así que me busqué un sitio donde estar a gusto", dice. Y tanto que lo encontró: el negocio centenario de Casa Gavín estaba cerrado y decidió recuperarlo para mantener su esencia y legado.
La respuesta tras la reapertura ha sido espectacular. "Sigo con mi actividad de arquitectura mezclada con esto, algo que en realidad está muy relacionado, pues mi es especialidad es el urbanismo y su relación con el paisaje, por lo que me interesa mucho el mundo vegetal dentro de los proyectos. Hay una sinergia", explica. Y realmente vive con pasión su nuevo oficio de venta de semillas. "Mi tradición familiar siempre ha estado ligada a la agricultura", explica.
La historia de esta tienda de ambiente modernista resume en cierto modo el devenir del patrimonio en Zaragoza, pero con un inédito final feliz. Casa Gavín surge en 1900 en el proyecto de Ricardo Magdalena con la idea de hacer una botica, de aquellas que tenían ambiente señorial. Sin embargo, el espacio nunca cumplió esa función y un montañés bajado del Alto Gállego puso en marcha un negocio de ultramarinos, con semillas, legumbres, pescados secos como congrios y bacalao, así como otros productos en lata.
En los años 70 se produce la transición entre la segunda y la tercera generación. Un cambio de gestión en medio del bum por las semillas, con las grandes casas comerciales apostando por el producto y creando un ambiente de rentabilidad alrededor de la horticultura, con comercio e investigación. Los ultramarinos desaparecieron en este momento de especialización. "Tras permanecer cuatro años cerrada desde la jubilación sin descendencia de Mariano, el nieto del fundador, en 2020, reabrí el negocio hace tres años y he recuperado algunos de los productos que se vendían al comienzo", indica.
Ahora Berruete es uno más en el entorno del Mercado Central, uno de los lugares con más carácter de la ciudad. "Ahora vivo en la zona, pero no he tenido un barrio fijo, además he vivido muchos años fuera de España", destaca al señalar que en este momento se siente "como uno más del mercado" y que así ha sido recibido. "Desde el primer día me han tratado como si tuviera un puesto, con algunos hasta hacemos trueques", bromea.
Un legado de generaciones
Además de la relación con los vecinos, ha descubierto hasta qué punto un espacio como Casa Gavín ha marcado a varias generaciones. "Cuando viene alguien y te dice que venía con su padre, piensas que puede ser mayor, pero cuando viene una persona de cierta edad y te dice que venía con su abuelo, te quedas parado, pues estás hablando de gente que estuvo aquí en los años 30 o 40, en la primera época", señala.
También tiene una buena relación con la antigua familia propietaria del comercio, ahora decorado con mucho gusto, candelabros y algunas antigüedades. "El otro día vinieron dos tataranietas de Saturnino Gavín, dos niñitas pequeñísimas. Toda la familia Gavín se porta de maravilla conmigo, me han dejado su legado, la historia, los cuadros y los documentos", manifiesta.
Detrás de su apuesta por la venta de semillas existe un convencimiento profundo sobre cómo debe de tratarse el patrimonio comercial de la ciudad. Sin duda hay algo de activismo por la memoria en su decisión. "Cuando se volvió a abrir, la gente del mercado me decía: siempre pensábamos que íbamos a ver salir el artesonado en piezas por la puerta, por lo que mucha gente te agradece que se pueda visitar, ver y mantener", relata.
Berruete indica en este sentido que no tiene la sensación de que la tienda le pertenezca en exclusividad. "Aunque tenga la hipoteca, la tienda está catalogada y protegida, lo que le da un derecho propio: tú no eres el dueño absoluto, tienes que transmitir esto a la siguiente generación", señala.
Ese convencimiento se suma al movimiento social que en la ciudad trata de salvar un patrimonio muy maltratado, como sucede con el edificio de Correos de Anselmo Clavé o con el Portillo, que parece que no hay interés en su catalogación. Un caso sorprendente es la fábrica Diestre, primera obra de Rafael Moneo, que está sin ningún tipo de protección. "Tenemos que hacer una reflexión como ciudad sobre los edificios de la segunda mitad del siglo XX que están sin catalogar, para no lamentarnos dentro de cien años como nos pasa ahora con los comercios de principios del siglo XX", apunta el arquitecto.
En Zaragoza un catálogo oficial desfasado y con errores trata de mantener vivo el recuerdo de medio centenar de comercios significativos en la historia de la ciudad. "Hay que asumir que las cosas pasan de moda y que cuando un negocio deja de vender, se cambia por otro", dice Berruete. Sobre todo en un momento en el que sacar adelante un negocio minorista tradicional es complicado porque todo tiende al comercio en línea. Sin embargo considera importante mantener vivos estos espacios "por su valor fundamental para la ciudad". Casa Gavín es única y sería un lujo en cualquier capital europea. "Hoy en día mi cliente objetivo también es el turista, pero en el tema de las semillas no fallo: nutro a los hortelanos de todos los pueblos y les atiendo por las tardes o fines de semana si hace falta", destaca.
Suscríbete para seguir leyendo
- El refugio de Salva Reina y Kira Miró en Aragón: un precioso municipio con una fiesta popular única en toda España
- Una de las carreteras más utilizadas de Zaragoza capital se cortará al tráfico durante 11 horas cada día a partir de este domingo
- Las familias de un colegio de Zaragoza se ponen manos a la obra para arreglar los desperfectos del centro: 'Lo hacemos por nuestros hijos
- La Aemet activa la alerta naranja por tormentas en Aragón: cuándo lloverá con más fuerza y qué pasará el fin de semana
- Zaragoza no se libra del ERE del 'Primark holandés': Zeeman cerrará su tienda en un popular barrio
- La gasolinera más barata de Zaragoza: llenar el depósito puede costar hasta 20 euros menos
- Amazon se lanza a contratar 150 trabajadores para su nuevo macrocentro logístico en Zaragoza: estos son los salarios y los turnos previstos
- Los mejores lugares de Aragón para ver el eclipse solar el 12 de agosto: encuentra la mejor localidad en este buscador