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Urbanismo y Movilidad

Una obra con dos caras en el corazón de Zaragoza: del parque que une dos históricos barrios al ahorro del tráfico para el centro

La reurbanización del Portillo abarca una superficie total superior a los 110.000 metros cuadrados y tiene varios frentes abiertos

Recreación del aspecto del Portillo tras la reforma.

Recreación del aspecto del Portillo tras la reforma. / AYUTNAMIENTO DE ZARAGOZA

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Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Un parque "tres veces más grande que la plaza del Pilar" que coserá la histórica cicatriz urbana entre Delicias y el centro de la ciudad. Esta es la premisa principal que ha reivindicado el Ayuntamiento de Zaragoza, socio clave de Zaragoza Alta Velocidad, cada vez que tocaba hablar de una de las obras estratégicas que está afrontando la capital aragonesa, la reurbanización del triángulo del Portillo. Unas obras que, pese a las complejidades (se va a aprobar un sobrecoste de 5,7 millones que eleva el presupuesto total a 37,4), tiene dos caras a la hora de dejar su sello en la ciudad.

Por un lado, está la más visible, evidente y resaltada: ese gran parque que ocupa casi toda la pastilla, unas nueve hectáreas de las más de 11 sobre las que se está interviniendo. Pero, por otro, está la rama de la movilidad, con la reforma integral de la avenida Anselmo Clavé y la transformación de la calle Escoriaza y Fabro en una puerta de entrada de tres carriles desde la rotonda de la Ciudadanía. Dos arterias que, según las estimaciones de los técnicos municipales, permitirán absorber 8.500 coches al día que ahora pasan por el eje María Agustín-Pamplona-Constitución.

Es esta segunda cara la que, seguramente, más notarán los ciudadanos. Tanto durante las obras, como es el caso actual, con cortes al tráfico y desvíos en el transporte urbano que se prolongarán todavía durante varios meses (los imprevistos económicos también implican un retraso en la inauguración, lo cual preocupa en el consistorio), como después de que finalicen los trabajos. Una intervención que llevaba décadas en el cajón y que permitirá dar sentido a la circulación rodada del centro de Zaragoza, máxime tras el estreno del tranvía en 2011, cerrando así el segundo cinturón por la avenida Goya, en la que confluirán Anselmo Clavé y Escoriaza y Fabro.

Vídeo | Así avanzan las obras en el triángulo del Portillo de Zaragoza

Laura Trives

Además, ese ahorro de tráfico en el eje de los tres paseos (María Agustín, Pamplona y Constitución) permitirá al Gobierno municipal de Natalia Chueca ejecutar su reforma integral, una de las grandes promesas para la próxima legislatura, anunciada en el debate sobre el estado de la ciudad de 2024 y que previsiblemente se retomará para la próxima campaña electoral. No irá por ahí, eso sí, una hipotética línea 2 del tranvía, como proyectó ZeC y descartó de pleno Chueca.

El aspecto interior

En la parte interior, la del parque del Portillo, habrá más de siete hectáreas totalmente peatonales, con 26.000 metros cuadrados dedicados a infraestructura verde de evapotranspiración (jardines, tierra sin pavimentar -terrizo- y suelos que combinen césped y hormigón) y otros 19.000 metros que incluirán superficies ajardinadas (césped, arbustos y flores). Ambos espacios supondrán la plantación de 553 nuevos árboles. Mientras, el 35% del terreno no peatonal estará dedicado a viarios y aparcamientos, con 120 plazas.

Estado de las obras del Portillo de Zaragoza.

Estado de las obras del Portillo de Zaragoza, este pasado martes. / Laura Trives

Escoriaza y Fabro estrenará, además, un paseo peatonal de 900 metros que conectará las avenidas Valencia, que también se está renovando de forma paralela, y Madrid, incluyendo igualmente un carril bici que ampliará los metros ciclables dentro del perímetro del municipio zaragozano.

Dudas y polémicas

No obstante, una intervención de tal magnitud no tiene únicamente luces. Las sombras que planean sobre el proyecto, más allá de las afecciones al tráfico y a los propios vecinos que provocan las propias obras, máxime si se simultanean con otras intervenciones de gran envergadura, las están planteando especialmente las asociaciones patrimonialistas, que reclaman que se salven los edificios de Correos y la antigua estación ferroviaria, abocados a una demolición que en el primer caso es ya inminente.

Y, dentro de la superficie del parque, todavía quedan dos pastillas cuyo futuro no está definido en el corto plazo. Una está en la esquina más cercana a la rotonda de la Ciudadanía y tiene contemplada una urbanización de 220 pisos de lujo frente a Averly, cuya venta, que no se ejecutará hasta que concluyan las obras del triángulo, permitirá a Zaragoza Alta Velocidad obtener unos 30 millones de euros para reinvertir en otras actuaciones pendientes. La segunda es para usos terciarios y estaba reservada para el WiZink Center, junto al CaixaFórum, proyecto que se descartó y que Chueca quiere retomar, pero no en el Portillo.

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