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Zaragoza revisa el Tubo tras derribar un edificio histórico hace unas semanas: detectan deficiencias "severas" en otro, pero sin riesgo de colapso

De los 16 inmuebles que han sido inspeccionados, tan solo el 25% tienen un estado óptimo

Solar en el que estaba el edificio del Tubo de Zaragoza que ha sido demolido recientemente.

Solar en el que estaba el edificio del Tubo de Zaragoza que ha sido demolido recientemente. / Jaime Galindo

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Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

La piqueta entró hace pocas semanas en El Tubo de Zaragoza y se llevó por delante el histórico edificio que ocupaba los números 12 y 14 de la calle Estébanes, junto a la Terraza de El Plata, en una de las partes más emblemáticas de la zona que copa buena parte del ocio de la capital aragonesa. Una circunstancia que provocó que el ayuntamiento optase por elaborar un plan de revisión de los inmuebles, al estilo del que se ha ido ejecutando en otra parte degradada del Casco Histórico, el triángulo de Zamoray-Pignatelli, para comprobar el estado tanto de los bloques como, en menor medida, de los solares. Y las primeras conclusiones son "altamente tranquilizadoras".

Al menos, así lo traslada el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, quien este viernes ha hecho balance de la primera parte del plan, que se ha saldado con la inspección de 16 edificios y tres solares, que abarcan casi la mitad del ámbito en términos urbanísticos, cerca del 46%. En ese sentido, no ha habido que decretar ninguna orden de desalojo, aunque tan solo uno de cada cuatro fincas revisadas, el 25%, estaban "en perfecto estado".

En el resto, con más o menos relevancia, se han detectado varios defectos, si bien en la mayoría de casos son leves y responden al paso de los años. Cabe recordar que todos los edificios están obligados a pasar una ITE, que sufragan los propietarios, cuando cumplen 50 años, condición que se confirma en casi todas las esquinas del Tubo zaragozano. En datos, de los 16 inmuebles inspeccionados, son cuatro los que no presentan ningún tipo de problema. Otros 10, que suponen el 62,5% de los visitados, tienen esos deterioros menores, tales como el desgaste de revestimientos, desconchados puntuales o filtraciones superficiales.

La piqueta derribó un edificio del Tubo hace pocas semanas.

Jaime Galindo

Restan, por tanto, dos edificios. Los técnicos municipales han prescrito para uno de ellos la necesidad de ejecutar reparaciones de "grado medio" con el objeto de corregir algunas anomalías constructivas que se han ido acumulando. El otro es el que más preocupa, con deficiencias que en este caso sí que son "severas" en su estructura. Es por ello que los propietarios estarán obligados a acometer obras "prioritarias" de consolidación, aunque por el momento no existe un riesgo inminente ni de colapso ni de necesidad de desalojo. De hecho, tan solo un inmueble presenta algún riesgo de afecciones a la vía pública para los peatones, que también deberá solventar.

Los trabajos de inspección, en cualquier caso, no se detienen aquí y van a continuar durante todo el verano para lograr cubrir la totalidad del Tubo, donde se contabilizan 37 fincas y cinco solares. Quedan, por tanto, 23 revisiones que hacer, 21 de ellas correspondientes a distintos bloques de pisos, pese a que inicialmente la previsión era tan solo inspeccionar los 16 que ya se han citado.

Causas principales

La evaluación técnica efectuada por el ayuntamiento también está clasificando las lesiones constructivas detectadas y cuantificando su incidencia sobre el parque edificado del sector de El Tubo. En concreto, las humedades y las deficiencias en balcones y voladizos encabezan el listado de patologías, afectando cada una de ellas a 11 fincas. Estas cifras representan una incidencia del 68,8% sobre el conjunto de edificios con daños evaluados y un peso estadístico del 29,7% respecto al parque global de este ámbito. En un segundo nivel de prevalencia, las lesiones relativas a la conservación general inciden directamente en nueve inmuebles, lo que supone el 56,3% de las fincas afectadas y un 24,3% sobre el total del sector del ámbito evaluado. 

El concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, este viernes en el Ayuntamiento de Zaragoza.

El concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, este viernes en el Ayuntamiento de Zaragoza. / AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA

En lo que respecta a la estabilidad estructural y a la conservación de las envolventes superiores, la inspección técnica constata que las patologías en la estructura del edificio alcanzan a ocho fincas, lo que equivale a la mitad (50%) de los inmuebles con afecciones y a un 21,6% del total del ámbito. Por su parte, los daños identificados en cubiertas y la presencia de agentes xilófagos se registran en seis inmuebles respectivamente, suponiendo una incidencia del 37,5% sobre los edificios con lesiones y un 16,2% sobre el total del ámbito en cada caso. Finalmente, si bien se han detectado deficiencias de menor alcance en cinco fincas (31,3% sobre los edificios y 13,5% del ámbito total), el estudio arroja datos positivos en términos de seguridad urbana: las situaciones de riesgo con posible afección se circunscriben de forma aislada a una única finca (2,7% del total) y se ha verificado una presencia nula de fibrocemento en la totalidad de las fincas del sector.

En este punto, adquieren un protagonismo importante las humedades (68,8%), cuya reparación en el entorno de El Tubo entraña dificultades técnicas excepcionales. Según Serrano, esta patología tiene una "especial complejidad" tanto para su diagnóstico como para su tratamiento, debido a las afecciones directas a las "bodegas antiguas de ladrillo y piedra" que se ubican en los sótanos y en los subsuelos de las edificaciones históricas. Y los solares vacíos contiguos, ha añadido el concejal popular, ayudan precisamente a la infiltración y absorción de las aguas pluviales.

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