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¿Cómo es vivir en Arcosur en 2026?: "Esto solo es el principio de un largo camino"

La maquinaria que habilita los suelos que en unos años ocuparán miles de personas contrasta con la zona más consolidada, con los vecinos demandando infraestructuras y servicios públicos

Vídeo | Así ven los vecinos de Arcosur el estado del barrio

Laura Trives

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Alberto Arilla

Alberto Arilla

Un mismo barrio con varias caras y promesas y esperanza que sus habitantes esperan que se cumplan para que su proyecto de vida sea viable a largo plazo. Es la definición actual de Arcosur. Un paseo basta para comprobarlo. Entre la zona consolidada, junto a Valdesapartera, y la Z–40, las máquinas perfilan las nuevas calles e infraestructuras necesarias para que miles de personas puedan mudarse en los próximos años a esta emergente parte de Zaragoza.

En dirección Plaza, apenas unos bloques construidos en la lejanía en plena crisis financiera rompen un paisaje que desde el aire permite imaginar cómo será en unos años pero que, a ras de suelo, tan solo deja ver un descampado con metros y metros de maleza. En la parte norte, junto a Rosales del Canal, se ultiman nuevas promociones de vivienda libre que quedarán conectadas con la zona sur a través de un vial que, si bien está acabado, aún no puede ser inaugurado a la espera de tener las acometidas de luz correspondientes en cada calle.

Es jueves, día laborable, en plena canícula. Son las 10.00 de la mañana y decenas de operarios trabajan en la puesta a punto de nuevas calles. A las 14.00 horas pararán por las altas temperaturas. El polvo que desprende la maquinaria, en unas obras que ya dejan intuir a la perfección el aspecto de esa nueva parte de Arcosur, contrasta con la imagen de la avenida Patio de los Naranjos, puerta de entrada desde Valdespartera y que ha sumado varios bloques en los últimos tres años. Seguirán llegando vecinos –entre 6.000 y 8.000 entre este año y 2027, con los que el barrio superará los 15.000 habitantes– y, a cuenta gotas, van surgiendo nuevos servicios.

Vídeo | Así avanzan las obras de urbanización en Arcosur, Zaragoza.

Laura Trives

Los públicos, los más necesarios, están proyectados. Esencialmente, la nueva escuela infantil municipal y el centro de salud, en parcelas que se ubicarán junto a las obras que ahora se están ejecutando para nuevos pisos y viales. Los más básicos también van apareciendo, con un segundo bar (del mismo propietario que el único que había), un kebab, un pequeño supermercado, algunas tiendas de comercio minorista e incluso el primer Rincón. Pero no es suficiente.

Las carencias

"Es el principio de un largo camino, de aquí a tres o cuatro años la cosa tiene que estar mucho mejor", afirma Jesús, que pasea junto a sus dos hijos pequeños. Sale de comprar el pan y camina por la sombra que dan los nuevos bloques de edificios, refugiándose de un calor que comienza a convertir una simple vuelta por la calle en un reto. Jesús llegó al barrio hace siete años, cuando encontró un piso nuevo de alquiler en la zona más alejada de Arcosur. En ese entonces, dice, no se planteaba comprar una vivienda, pero hace dos años se animó: "Cuando llegamos no existía ninguno de estos edificios y el panorama era desolador. Pero ahora la situación es esperanzadora, porque estamos viendo una reactivación del proyecto".

La avenida Patio de los Naranjos, una de las más consolidadas de Arcosur.

La avenida Patio de los Naranjos, una de las más consolidadas de Arcosur. / Laura Trives

Más tiempo lleva Patricia. Pasea a apenas unos metros con su hijo. Esta joven chilena se mudó con su pareja a Arcosur en 2013, en el peor momento del barrio, estancado por promesas incumplidas y una crisis financiera que alcanzaba su punto álgido. "Estuvimos muchos años aislados. Es cierto que hace un par de añitos que está creciendo, pero siguen faltando muchos servicios, porque no hay nada", admite, antes de enumerar las necesidades que cualquier persona necesita en su día a día.

"Echo en falta un supermercado grande y no sé si la farmacia llegará algún día. Para el centro de salud tenemos que ir a Valdespartera y tienen que mejorar la frecuencia de los buses. Hay esperas de media hora y uno de los vehículos es muy viejo y se estropea cada dos por tres", suscribe, en la misma línea que Abel, quien se fue de Delicias a Arcosur en 2017, coincidiendo con el nacimiento de su hijo. "Alargar el tranvía sería perfecto", razona.

Oportunidades y paciencia

Menos tiempo lleva como morador José Manuel, uno de los vecinos que forman parte del último grupo de vecinos que ha apostado por Arcosur junto a su mujer. "La vivienda era más asequible y queríamos algo en propiedad, porque en nuestros barrios, San José y el Actur, era imposible", justifica, antes de coincidir en el diagnóstico que hacen el resto de paseantes en la misma calle: "Lo principal son los médicos y la movilidad. Mi mujer no tiene vehículo y el bus puede tardar media hora. Y faltan supermercados".

Son ya las 12.00 y el termómetro dificulta cualquier análisis posterior. Pero la fotografía que deja Arcosur es muy reconocible, representada en los abuelos que cuidan de sus nietos mientras sus padres trabajan. Las promesas y la esperanza siguen ahí y la maquinaria ayuda, pero sigue sin ser suficiente. Si la espera merecerá la pena, o no, solo lo dirá el tiempo.

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