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Jesús Morte y el Parque de Atracciones de Zaragoza: el final de un imperio

El complejo de ocio, inaugurado en 1974, cambiará de manos en los próximos días tras liquidarse la sociedad que lo fundó

El fin del imperio de Jesús Morte en el Parque de Atracciones de Zaragoza.

Ruiz / Ibáñez / G. A. Z. A.

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Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

El Parque de Atracciones de Zaragoza no se entendería sin Jesús Morte, otrora presidente de la patronal aragonesa y vicepresidente de la nacional, y el imperio que construyó el empresario zaragozano no se entendería sin el complejo de ocio, su principal baluarte. Pero, como cualquier dinastía, en este caso del entretenimiento familiar, todo llega a su fin. El recinto de los Pinares de Venecia cambiará de manos oficialmente en los próximos días tras más de 50 años bajo el mando de Morte, que lo convirtió en el complejo de ocio por excelencia de la capital aragonesa y que ha vivido un abrupto final marcado por las estrecheces económicas de la pospandemia y por una transición hacia el grupo argentino Fenix Entertainment, con quien en principio iba a colaborar, que ha sido de todo menos dulce.

Lejos, muy lejos, queda aquel 24 de enero de 1973. Ese día se constituyó ante notario la sociedad Parque de Atracciones de Zaragoza (PAZ SA). Lo hizo con un capital social de 21 millones de pesetas, algo más de 126.000 euros al cambio nominal, pero que en términos reales hoy supondría una cifra que superaría los 2,6 millones de euros. Un año después, en 1974, el Parque de Atracciones abrió sus puertas. Y no las cerró hasta el pasado 6 de junio, cuando celebró, con limitaciones, las últimas comuniones que tenía contratadas para esta temporada, en la que Morte ha seguido siendo el gestor a través de una prórroga forzada, con unos 70 empleados en erte.

Entre 1974 y 2026 no solo han pasado 52 años. El dictador Francisco Franco murió un año después de la inauguración del complejo, se vivieron tres complicados años de transición al régimen democrático, Juan Carlos I subió al trono y abdicó décadas después en favor de Felipe VI, España entró en la OTAN y en la Comunidad Económica Europea, hubo un cambio de siglo acompañado de un cambio de moneda, llegó la era digital, el Real Zaragoza tocó el cielo en París y el infierno en Las Palmas y se vivieron dos grandes crisis. La primera, la inmobiliaria de 2008, con años posteriores de ajustes. Y la segunda, la pandemia más mortífera del último siglo. Pero ni siquiera en 2020 el Parque de Atracciones cerró definitivamente, como ahora.

El Parque de Atracciones de Zaragoza, en 1983.

El Parque de Atracciones de Zaragoza, en 1983. / G. A. Z. A.

En cambio, ese fue el principio del fin. La concesión se agotaba y desde 2024 se ha ido prorrogando, mientras se elaboraban unos nuevos pliegos que, nuevamente, abarcarán el próximo medio siglo. Jesús Morte quiso seguir ligado al complejo que él mismo había construido y se asoció con la multinacional argentina Fenix Entertainment, llevándose la concesión tras ser la única interesada a través de la sociedad Moncayo Leisure.

Su participación iba a ser menor, de un 20%, que PAZ SA pagaría en especie, cediendo las atracciones de su propiedad y otro tipo de mobiliario, todo ello valorado entonces en unos 2,7 millones. Fenix se quedaba con el 80% y aportaba los 15 millones de inversión exigidos para renovar el Parque de Atracciones en el próximo lustro.

Una transición accidentada

La nueva concesión nació, eso sí, con polémica. La ampliación de la superficie en cinco hectáreas, que se ganan a los Pinares de Venecia, acabó con críticas y resistencia vecinal. Moncayo Leisure (esto es, Fénix y Morte) debía heredar la gestión del complejo en febrero y después en marzo, pero no lo hizo.

PAZ SA había entrado en preconcurso de acreedores y tanto el ayuntamiento como los inversores argentinos aseguraron que desconocían su situación financiera. El 15 de abril de 2026 se confirmó el concurso y PAZ SA, que forma parte de un grupo empresarial que incluye otras cinco compañías (Nuevo Acuario de Zaragoza, Esteo, Ocio Familiar Zaragozano, La Loteta Sports y Fundación Acuario de Zaragoza) está, desde el pasado 23 de julio, oficialmente en liquidación.

Vídeo | Este es el aspecto que presenta el Parque de Atracciones de Zaragoza, cerrado al público.

Pablo Ibáñez

El Parque de Atracciones cerró con pérdidas el curso pasado cercanas a los 870.000 euros. Las deudas contraídas con varios acreedores, que le reclaman más de ocho millones, apremiaban, así como el canon que la Justicia dictaminó que debía pagarse al ayuntamiento y que suma un montante superior al medio millón de euros que el consistorio sigue sin cobrar.

¿Las causas? Según Morte, con el aval del administrador concursal (Alfredo Sánchez Rubio, de Brexia Legal), el endeudamiento y los problemas de liquidez derivados de la pandemia; las inversiones del empresario "no rentables" en otras concesiones como el Acuario, el barco del Ebro, el canal de aguas bravas o las playas de la Expo; y la mala climatología de 2024 en meses clave para la facturación. ¿La solución? Fenix comprará los activos de Morte por 700.000 euros, subrogará a la plantilla, a excepción de los directivos, por otros 400.000 e invertirá más de 300.000 para poner a punto el parque y salvar el otoño. A falta de la rúbrica, es el fin de un imperio. La noria volverá a girar, pero Morte ya no será quien la conduzca.

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