Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Medio ambiente

El verano deja el Ebro bajo mínimos en Zaragoza: un mes por debajo de los 80 centímetros crea nuevas isletas, hay más algas y aflora el lecho en las orillas

El río pasa por el tramo de la capital aragonesa con 53 metros cúbicos por segundo, una imagen "penosa" para los vecinos y visitantes, pero similar a otros años para la CHE

Así baja el río Ebro por Zaragoza este mes de agosto

Laura Trives

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

El estiaje causa estragos en el Ebro a su paso por Zaragoza. El tramo del río en la capital aragonesa, especialmente entre los puentes de Santiago, de Piedra y de Hierro está ofreciendo estos días una de las imágenes más llamativas de los últimos años. El caudal está bajo mínimos y eso ha conseguido que se creen más isletas de gravas en su recorrido y que en las orillas el agua retroceda más de lo habitual mostrando una parte del lecho que hacía tiempo que no se podía ver.

Este descenso del caudal hace que este lunes el río bajara con 53 metros cúbicos por segundo en la capital aragonesa y su altura, 79 centímetros, es la más elevada del último mes. Y es que lleva un mes por debajo de los 80 centímetros, lo que ha contribuido no solo a que aumente la acumulación de gravas en el interior del río sino que también vaya a más la proliferación de algas. Hay zonas en las que el agua está completamente cubierta de esa capa vegetal de color verde que afea un poco más su apariencia.

Tampoco ese caudal ha bajado desde el 3 de julio al 3 de agosto de los 70 centímetros de altura, de manera que, dentro del escaso nivel del agua que ofrece el Ebro, este está siendo estable durante las últimas semanas. Aunque el efecto en algunas zonas no se ha mantenido, ha ido empeorando con el paso de los días.

De hecho, el Puente de Piedra descubre lentamente buena parte de las arcadas que habitualmente están cubiertas por el agua o, en la zona de la arboleda de Macanaz o aguas abajo, pero también en la margen izquierda, la zona transitable va ganando terreno al río en el lecho más próximo a la orilla. También en la rampa que conecta con Helios, junto al puente de Santiago, se aprecia el efecto del escaso caudal.

Pero a pesar de las imágenes llamativas que deja el Ebro a su paso por Zaragoza, desde la Confederación Hidrográfica del Ebro insisten en que el caudal es "el habitual" para los meses de verano, en los que el flujo de agua se ve mermado por las altas temperaturas y la escasez de aportaciones en forma de precipitación. De hecho, el sistema que contabiliza el caudal de la cuenca del Ebro refleja ese volumen de agua estable en el último mes, a pesar de la falta de precipitaciones que aqueja a toda la cuenca desde hace semanas.

Así, consideran desde el organismo de cuenca, "el impacto de la sequía todavía no se refleja en los caudales", y recuerdan el buen comportamiento pluviométrico en la cuenca en los meses de invierno y primavera.

"Es una pena verlo así"

Para los viandantes, la imagen actual del Ebro no les deja indiferentes pero en general la justifican. Es verano al fin y al cabo. "Yo lo veo normal, en cada época del año hay veces que está más alto o más bajo y que sí que es verdad que igual no está como debería estar o hay más cañadas por los pueblos de arriba, entonces es normal que tenga menos. Además la gente necesita regar más y necesita tener más cuidados con el agua, entonces considero que es algo normal", explicaba ayer a este diario un zaragozano junto al río.

Aunque a nadie se le escapa los efectos que también tiene la sequía y las altas temperaturas. "Está afectando sobre todo a Aragón, ya que hay poco caudal a lo que acompaña que haya llovido tan poco, por lo que es muy negativo pero no se puede hacer nada más que esperar. Estoy intentando ser positiva pero es una pena verlo así, aunque no hay otra", añadía.

A pocos metros, otros zaragozanos constatan el mal estado del río y miran al cielo para encontrar explicaciones. "Ha bajado mucho porque hace meses que no llueve y depende mucho el caudal del Ebro de las lluvias. Normalmente cuando hay deshielo es cuando más caudal tiene, pero ahora es que llevamos meses sin llover y con este calor es imposible". "Es que no hemos parado de tener más de 35 grados desde mayo como mínimo y está afectando muchísimo porque se necesita más agua", ha apostillado otro viandante.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents