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Hostelería

Los bares cuelgan el cartel de 'cerrado por vacaciones' en Zaragoza, pero el eclipse volverá a levantar algunas persianas

El incertidumbre por la posible llegada de miles de visitantes por el eclipse hace que algunos establecimientos abran la semana que viene

Sillas y mesas de terrazas cerradas en el pasaje del Ciclón este mismo jueves, justo al lado de la plaza del Pilar.

Sillas y mesas de terrazas cerradas en el pasaje del Ciclón este mismo jueves, justo al lado de la plaza del Pilar. / JOSEMA MOLINA

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Zaragoza se vacía en agosto. Esto ha sido así siempre y así es ahora y es que el aumento de la llegada de turistas a la ciudad, según reflejan los datos que ofrece el Ayuntamiento de Zaragoza, no compensa la salida de decenas de miles de zaragozanos a sus pueblos u otros destinos vacacionales. Lo que sí ha cambiado son el número de persianas bajadas de bares y restaurantes, y es que mientras antes los autónomos intentaban aguantar abiertos y rascar algún que otro euro para no mantener la caja a cero, hoy hay muchos que directamente optan por cerrar durante varias semanas. Sobre todo en los barrios.

"La tendencia se ha consolidado en los últimos años", explica Luis Femia, gerente de la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza. Antes, cuenta, los bares optaban por cerrar "cuatro o cinco días" para mantenimiento y hacer alguna reparación. "Pero ahora hay bares en los barrios que cierran dos o tres semanas", añade. Incluso en el Centro y el Casco Histórico, donde los turistas compensan en parte la huida de los locales, hay establecimientos que optan por bajar la persiana y descansar durante "diez días o dos semanas".

Cartel anunciando el cierre por vacaciones en la puerta del bar El Caza en La Mayor, en la calle Mayor.

Cartel anunciando el cierre por vacaciones en la puerta del bar El Caza en La Mayor, en la calle Mayor. / JOSEMA MOLINA

Este año, no obstante, esa tendencia se ha visto interrumpida por un fenómeno astronómico: el ya famoso eclipse. La incertidumbre ante la posible llegada de decenas de miles de personas hasta la comunidad ha hecho que muchos bares -de nuevo, sobre todo en el Centro y el Casco- hayan optado por no cerrar la semana que viene. "Ya no solo por las personas que pueden venir a Zaragoza ciudad a verlo, sino por las que van a moverse por la provincia y que, ya sea el día de antes o el de después, pueden venir a la capital a comer o cenar", cuenta Femia.

El impacto de este fenómeno en los ingresos de los bares, no obstante, todavía está por ver. Según las reservas hechas hasta ahora, los hoteles alcanzarán una ocupación del 85%, pero en los restaurantes "no se está trabajando nada con previa reserva". Es decir, todo lo que venga será de última hora y sin haber encargado una mesa. "Se espera que venga gente y hay locales que han optado por aguantar del tirón ya hasta después del Pilar. Ya cerrarán más adelante, comentan", menciona Femia. Y es que en las zonas más turísticas, pese a que los cierres en verano son cada vez más habituales, el periodo tradicional de vacaciones para la hostelería había sido siempre el invierno.

Los factores

Pero ahora se dan varios factores que empujan o animan a los bares a cerrar varias semanas en agosto. Una es el incremento de los costes. Para subir la persiana hay que estar seguro de que va a compensar. Y dos, el calor. "En julio, en Zaragoza, no se ha visto a nadie en la calle entre las 12.00 del mediodía y las 9.00 de la noche. Y eso se nota en el consumo de los bares. Y de cara al turismo, julio y agosto se han convertido en los peores meses para visitar la ciudad por el calor", añade el gerente de la asociación de Cafés y Bares.

Terrazas apiladas en la calle Prudencio de Zaragoza.

Terrazas apiladas en la calle Prudencio de Zaragoza. / JOSEMA MOLINA

Y es que no hay más que darse una vuelta para comprobar la cantidad de sitios libres en las terrazas, algo que no pasa en primavera. En la plaza San Pedro Nolasco, por ejemplo, una de las que más afluencia tiene en el centro de la ciudad, ha habido días en las que apenas ha habido valientes que se hayan atrevido a sentarse fuera, cuando en mayo, entre las 18.00 horas y el cierre de los establecimientos es prácticamente imposible encontrar un hueco.

Las vacaciones

Cerrar en verano durante varias semanas tiene otra ventaja para los empresarios hosteleros y es que así es más fácil organizar las vacaciones del personal, ya que se pueden concentrar en julio y agosto, cuando el bar cierra, para no tener que contratar extras que cubran esos periodos de descanso. Eso se empieza a notar en las cifras de contratación en el sector, y es que mientras en Huesca y Teruel, zonas con más afluencia de visitantes (ya sean vecinos o personas con segundas residencias), el empleo en la hostelería aumentó el pasado mes de julio un 6,1% y un 16,7% respectivamente, el en la provincia los contratos realizaron bajaron en torno a un 7% con respecto al mes anterior. Eso sí, aumentaron un 2,5% con respecto al año anterior.

"Julio ha sido un mal mes pero junio fue muy bueno", cuenta Femia, que aunque no se atreve a hacer un pronóstico de lo que queda de año, señala que el último trimestre del año es siempre el mejor para los bares y restaurantes de la ciudad entre el regreso de los veraneantes a la ciudad, las Fiestas del Pilar, las cenas de empresa y la Navidad. "Lo que queda del año es lo mejor, por eso mucha gente opta por cerrar un tiempo ahora y aguantar hasta febrero para volver a parar si se puede", zanja.

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