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Equipamientos

Un edificio lleno de heridas: la historia del Hospital Militar de Zaragoza

El actual centro de Casablanca, inaugurado en 1958, es el último capítulo de un recorrido que pasó por varios edificios, incluida la actual sede del Gobierno de Aragón

Derribo en los años 60 del antiguo hospital militar en San Idelfonso.

Derribo en los años 60 del antiguo hospital militar en San Idelfonso. / GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Zaragoza cuenta con varios hospitales públicos, gestionados todos por el Gobierno de Aragón. Aunque hay una excepción: el Hospital Militar, uno de los pocos en España operados por el Estado y cuyo nombre real pocos conocen. Y es que este centro sanitario del Ejército está dedicado al médico militar Urbano Orad y Gajías, natural de Alfajarín y famoso por su papel en el desarrollo del Cuerpo de Sanidad Militar de España.

Recientemente, el Ministerio de Defensa informó de un proyecto innovador para conocer «a fondo» el estado de este hospital, que se inauguró en 1958, por lo que está cercano a cumplir 70 años, motivo que lleva al Ejército a no descartar posibles y futuras reformas de un edificio que, no obstante, es el heredero de una tradición y un saber hacer que hunde sus raíces en una historia que se remonta en el siglo XVI.

Y es que mientras que ahora el Hospital Militar Orad y Gajías de Zaragoza es el único de su especie en la ciudad y, junto con el Gómez Ulla de Madrid y el de San Carlos de Cádiz, los únicos en España, en el pasado fueron varios los centros que operaron (aunque con diferente funcionamiento al actual) en la capital aragonesa para asistir a los soldados heridos. Es más, los hospitales militares fueron los que transformaron los hospicios civiles, que entonces también se llamaban hospitales, en lo que hoy conocemos por ese nombre.

La Misericordia

Esa historia la conoce bien Luis Arcarazo García, un coronel del Cuerpo Militar de Sanidad que tiene publicado un resumen de la historia de estos centros hospitalarios en la capital aragonesa. Y es que la presencia de hospitales militares en Zaragoza tiene uno de sus primeros antecedentes en 1591, cuando la invasión de Aragón por las tropas castellanas de Felipe II obligó a establecer algún tipo de sistema para asistir a los heridos del ejército. Entonces se conformaron unidades de atención que contaban con médicos y cirujanos, si bien por aquel entonces esto eran oficios manuales más que profesiones estudiadas.

Más de un siglo después, en 1719, se creó el primer hospital militar con una ubicación fija en la ciudad: el Real Hospital Militar de Zaragoza, instalado en la Casa de Convalecientes. Permaneció abierto durante 23 años, hasta que una orden de 6 de julio de 1742 decretó su clausura. Los militares pasaron entonces a una enfermería del cuartel de Convalecientes y, en 1746, los soldados tuvieron que volver al hospital de Nuestra Señora de Gracia, el que hoy se conoce como hospital provincial.

La guerra de Independencia marcó otro hito en la historia de la asistencia sanitaria a los militares en la capital aragonesa. El hospital de Nuestra Señora de Gracia ardió y el Hospital General Militar de la Misericordia, situado en lo que hoy es el edificio Pignatelli, sede del Gobierno de Aragón, fue cambiando de bando. Durante el asedio francés permaneció bajo dominio español un tiempo, pero el ejército napoleónico consiguió capturar esta plaza y lo utilizó para curar a sus soldados durante varios años.

Iglesia de Santiago el Mayor

Tras la liberación de Zaragoza en 1813, la Misericordia continuó funcionando como hospital militar, mientras que la Casa de Convalecientes quedó para civiles. En 1817, el Ejército desalojó la Misericordia y alquiló a los frailes jerónimos varios locales del convento San Ildefonso para ingresar a los soldados enfermos. Y es entonces cuando, según apunta Arcarazo, cuando puede situarse la fecha de nacimiento del actual Hospital Militar de Zaragoza puesto que fue en esta ubicación cuando se profesionalizó la asistencia militar antes de su traslado a las instalaciones de Casablanca.

El hospital, situado junto a la iglesia de Santiago el Mayor, fue modernizando sus instalaciones con el paso del tiempo y durante la guerra civil volvió a desempeñar un papel fundamental, pero no pudo con toda la presión asistencial que trajo el frente, por lo que se abrieron nuevos puntos de asistencia en la ciudad. En 1938, apunta Arcarazo, había en Zaragoza más de 30 hospitales de emergencia.

Y así se llegó hasta 1958, cuando se inauguró el edificio que ha llegado hasta nuestros días y que, pese a que los zaragozanos lo dan por hecho, es una rara avis en España y el heredero de una rica historia.

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