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Medio ambiente

Bolsas, toallitas, colillas o compresas: el efecto de las toneladas de residuos que circulan por las tuberías de Zaragoza

El Ayuntamiento de Zaragoza destinó más de 101.000 euros en 2025 a la retirada de 1.488 toneladas de residuos de la red de saneamiento, incluyendo toallitas

Una malla protectora.

Una malla protectora. / Ayuntamiento de Zaragoza

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El Periódico de Aragón

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Zaragoza

Los sistemas de depuración de Zaragoza retiraron durante el 2025 un total de 1.488 toneladas de residuos y gruesos procedentes de la red de saneamiento, entre ellos arenas, desechos y toallitas, que llegan de forma incorrecta a las aguas residuales. El material fue extraído en las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) de La Cartuja y La Almozara, en un proceso que supuso durante 2025 un coste aproximado de 101.000 euros para el ayuntamiento.

El concejal municipal de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano, ha explicado que estos residuos se retiran en las primeras etapas del tratamiento del agua, antes de que esta sea devuelta al río Ebro. Los sistemas de desbaste, tamizado y 'screening' permiten retirar elementos gruesos y flotantes que pueden dificultar el funcionamiento de las instalaciones.

Entre los materiales que llegan a las depuradoras hay tanto elementos naturales, como gravas, hojas o ramas arrastradas especialmente durante los episodios de lluvia, como residuos derivados de una incorrecta gestión doméstica. Bolsas, toallitas, colillas, compresas o preservativos forman parte de los desechos que deben ser retirados de la red antes de continuar con el proceso de depuración.

Todo este material es depositado en contenedores y trasladado semanalmente a un vertedero controlado. El coste de esta gestión alcanzó en el último año los 47.496 euros correspondientes a la tasa y el canon de depósito, a los que se sumaron otros 53.568 euros por el transporte desde las estaciones depuradoras hasta el vertedero.

En total, el tratamiento de estos residuos supuso por tanto un desembolso de alrededor de 101.000 euros. A esta cantidad hay que añadir el coste específico derivado de la retirada de toallitas en los sistemas de aliviadero de la red municipal.

Sistemas para evitar las toallitas

Durante 2025, estos sistemas permitieron recuperar 6,08 toneladas de toallitas, con un coste adicional de 6.185 euros en concepto de depósito en vertedero. Los aliviaderos cumplen una función esencial en la red de saneamiento, ya que permiten gestionar los excesos de caudal que se producen durante episodios de fuertes precipitaciones y evitar roturas, inundaciones o desbordamientos.

Sin embargo, cuando estos dispositivos entran en funcionamiento, pueden transportar hasta los cauces fluviales los residuos sólidos que se encuentran en la red. Entre ellos se encuentran las toallitas húmedas, pero también otros elementos como colillas o plásticos.

Para reducir este impacto, Zaragoza ha instalado en los últimos años sistemas específicos de retención de toallitas en diferentes infraestructuras de alivio. Estos dispositivos están formados por placas metálicas a las que se incorporan mallas de nailon de alta resistencia.

Las mallas permiten que el agua excedente continúe circulando, pero retienen los residuos sólidos antes de que puedan alcanzar los ríos. Cuando alcanzan su capacidad de retención, los trabajadores encargados del mantenimiento las retiran y sustituyen por otras nuevas, trasladando tanto las mallas como los residuos retenidos al vertedero para su eliminación.

Actualmente existen dispositivos de este tipo en varios puntos de Zaragoza. Se encuentran en la ribera del Ebro, junto al Parque de San Pablo; en el río Huerva, a la altura del Parque Bruil; en el Gállego, junto a la calle Ríos de Aragón; en las inmediaciones del Puente de la Almozara; en el Camino de la Noguera y en el alivio del Parque Macanaz.

Entre 2023 y 2025, estos sistemas han evitado que llegaran a los cauces fluviales unos 5.695 kilos de residuos una vez desecado el material. Si se tiene en cuenta el peso de las toallitas y otros restos con la humedad que conservan cuando son retirados, la cantidad retenida asciende a 19.322 kilos.

Tendencia descendente

Los datos históricos de las EDAR muestran que la presencia de toallitas en los residuos retirados de las instalaciones ha experimentado una tendencia general a la baja durante la última década. A partir de los volúmenes reales gestionados y estimando que las toallitas representan el 20% del total de residuos no peligrosos de arenas y desechos, la evolución permite observar una reducción respecto a los primeros años de la serie.

En 2015 se estimaron 374,76 toneladas de toallitas retiradas, mientras que en 2016 la cifra ascendió ligeramente hasta las 375,15 toneladas. Posteriormente comenzó una evolución descendente que alcanzó su mínimo histórico en 2022, con 274,05 toneladas.

A partir de ese momento se produjo un ligero repunte. En 2023 se estimaron 303,60 toneladas, mientras que en 2024 se alcanzaron las 308,64 toneladas. En 2025, sin embargo, la cifra volvió a reducirse ligeramente, hasta las 297,59 toneladas.

Según Serrano, esta evolución permite diferenciar dos etapas: una primera de descenso continuado entre 2015 y 2022 y una segunda, desde 2023, marcada por una cierta estabilización y un ligero repunte respecto al mínimo registrado en 2022.

Entre las posibles causas de esta evolución se encuentran el efecto de las campañas de concienciación y una mayor sensibilidad ambiental, que podrían haber contribuido al descenso inicial, mientras que los cambios en los hábitos de consumo, el aumento del uso de productos de higiene desechables, el crecimiento de la población o las variaciones en las precipitaciones podrían estar detrás de la posterior estabilización.

Pese a que los niveles actuales permanecen por debajo de los registrados al comienzo de la serie, el Ayuntamiento considera que las toallitas continúan suponiendo un desafío tanto para el funcionamiento de las infraestructuras de saneamiento como para la protección de los ríos.

Por ello, Serrano ha insistido en la necesidad de mantener la concienciación ciudadana y ha recordado que las toallitas "nunca deben ser arrojadas por el retrete", ya que su llegada a la red de saneamiento genera costes adicionales de gestión y puede acabar provocando impactos ambientales en los cauces.

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