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El Salvatore, la primera pizzería que abrió en Zaragoza, se convertirá en un sushi tras no encontrar relevo

El sueño de Jesús Ariño, anterior dueño del local, de que alguien continuara con su legado se ve truncado al confirmarse la apertura de un restaurante asiático en su lugar

Exterior de la pizzería Salvatore, primera en abrir en la ciudad de Zaragoza en 1969

Exterior de la pizzería Salvatore, primera en abrir en la ciudad de Zaragoza en 1969 / Miguel Ángel Gracia

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Zaragoza

De ser un icono de Zaragoza a seguir las modas gastronómicas de hoy en día. Este es el desenlace que ha tenido la pizzería Salvatore, la primera en llegar a la capital aragonesa hace más de 57 años y que abrió las puertas de par en par a una de las gastronomías más famosas del globo, la italiana. Un espacio que evoca recuerdos a cualquiera que viviera por la zona de la avenida Goya y hubiera 'gastado' las calles del Distrito Universidad. A mediados de junio, su propiedad anunció este triste cierre tras casi 60 años de servicio a la ciudad, dejando un legado inigualable.

Quien diera nombre a este restaurante de la calle Antonio María de Claret, Salvatore Cuomo, natural de Salerno, dejó su mítico horno a Jesús Ariño, su yerno. Las duras jornadas de trabajo y actividad y unos problemas físicos que la han dicho a su cuerpo decir 'basta' hicieron que a mediados del mes de junio el Salvatore buscara un traspaso de propiedad. Dos meses después, el sueño de Ariño, que alguien continuara con el negocio al que se ha dedicado toda una vida, se ha visto truncado y será un sushi el que ocupará este mítico establecimiento.

Concretamente es Omasake Sushi, un catering de comida japonesa que abrirá su primer local en la ciudad del Ebro. Con este movimiento la empresa da el salto a una de las zonas privilegiadas de Zaragoza, uno muy grande por el gran flujo de actividad que esto puede generar en sus cocinas, más en uno de los barrios donde más se mueven los jóvenes, cada vez más fanáticos de gastronomías que vienen más allá de las fronteras españolas.

Lo idílico para Jesús hubiera sido que alguien hubiera continuado alargando el legado de la pizzería, pero finalmente nadie se ha lanzado a ello, por lo tanto, los asiáticos expanden su dominio en tierras aragonesas y suman un local mal a sus filas. Algo que, en cierta parte, no contentaba al anterior dueño. "Ojalá viniera alguien que quisiera continuar. Hasta ahora solo me han llegado tres ofertas y son de chinos, para hacer sushi", declaró en su momento a este diario. La falta de relevo generacional ha sido clave para este desenlace.

Quedan todavía varias dudas por despejar: fecha de apertura (no muy cercana teniendo en cuenta que habría que hacer una reforma para adaptar el restaurante), si va a ser buffet o take away, y qué precios van a manejar en su carta. La media d egasto por persona en un restaurante de estas características en Zaragoza rondan los 25 y los 30 euros.

Anuncio de próxima apertura en el local que ocupaba la pizzería Salvatore, en la calle Antonio María de Claret

Anuncio de próxima apertura en el local que ocupaba la pizzería Salvatore, en la calle Antonio María de Claret / El Periódico de Aragón

Por ahora, tan solo se ha sabido de este traspaso por el cartel que hay en su entrada. Miradas melancólicas se quedaban varios segundos observándolo, ya sea por parte de vecinos de la zona o de antiguos clientes que pasaban por allí, recordando momentos vividos sentados en sus mesas, bocados que sorprendieron al paladar y cómo un restaurante puede marcar una vida.

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