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Personas sin hogar que duermen en el entorno de parque Bruil de Zaragoza: "No tenemos dinero ni trabajo, estamos aquí aguantando"

Varios grupos que pasaban las noches en esta zona verde han trasladado sus cartones a los alrededores después de que el ayuntamiento ordenara su cierre nocturno

Hamidou Sana junto a otras personas sin hogar que duermen a las puertas del parque Bruil, este viernes.

Rubén Ruiz

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Zaragoza

Han cambiado las noches por los días, pero sus palabras evidencian que su situación sigue siendo muy cruda. «Hay frío, hay calor, hay lluvia, nos mojamos, esperamos», relata Hamidou Sana. Algunas de las personas sin hogar que hace unos meses dormían en el parque Bruil de Zaragoza lo hacen ahora a sus puertas y después de haber pasado la mañana y la tarde en esta zona verde. Desde el 15 de mayo no pueden cobijarse en ella porque el ayuntamiento ordenó su cierre de 00.30 a 07.00 horas de lunes a jueves y los domingos y a partir de las 02.00 horas los viernes, sábados y festivos. Justificaron la acción con «facilitar su correcta conservación y el descanso vecinal».

Aquella noticia dejó «mal» a Gayetouré, un maliense de 22 años que hasta que se decretó el cierre pasaba las noches en el Bruil. Ahora lo hace en el albergue junto a otros dos jóvenes con los que este viernes por la mañana compartía conversación en esta zona verde. Otras dos personas, Diambou Adama y Djime Konate, conforman el grupo. «Ellos no tienen NIE ni nada», aclara. Duermen en los alrededores de esta zona verde y creen que el resto de personas que pasaban las noches en el parque están ahora en Delicias.

Hace dos años que Gayetouré vive en España. Conoce algo el idioma y explica que sus amigos, los que no duermen en el albergue, «no tienen ropa» porque se la robaron. A ello se suma la dureza de tener que soportar los cambios de climatología. «Lo peor es cuando hay lluvias, como ayer (por el jueves)», comparte una sexta persona que se incorpora a la conversación.

Personas sin hogar pasan el día en el parque Bruil de Zaragoza, este viernes.

Personas sin hogar pasan el día en el parque Bruil de Zaragoza, este viernes. / Rubén Ruiz

Gayetouré indica que él no está bien en el albergue municipal. Habla de que se ha encontrado con «muchos problemas» como robos o discusiones por el ruido durante las noches.

Según explican entre todos, aunque ya no duermen en él, pasan el día en el parque Bruil. Los dos jóvenes que no tienen techo solo cuentan con una esterilla y sillas de camping, nada más. «Por la noche viene la Policía, es por protección», dice Gayetouré. El último en llegar cuenta que la tarde anterior acudió un grupo con bocadillos y les preguntaron si tenían ropa. «No tengo», apunta.

En una situación similar están Hamidou Sana, Sylvain Nayafa, Yameogo Benewende, Sakande Boyhoyma y Segda Souphiyane. Según explica Hamidou, se han conocido en Zaragoza y duermen a las afueras del parque Bruil, donde prevén estar hasta que encuentren una habitación. «Estamos buscando», indica.

Pero por ahora sus noches son al raso. «No tenemos ningún lugar para estar. Ponemos un cartón para dormir y por la mañana nos levantamos y cuando van a tirar la basura nos dicen que nos vayamos», relata Hamidou con un buen español. Llegó a Zaragoza desde Francia hace un mes y hace de portavoz de este grupo de cinco. El «poquito» español que dice saber lo ha aprendido en conversaciones con la gente.

Este africano de 34 años cuenta que no duermen bien porque solo tiene «un cartón de la basura». «Lo cojo ahí y después a la mañanita lo vuelves a dejar ahí», indica. «Estás cerca de la puerta de una casa y vienen y te dicen ‘sal de aquí, no se puede dormir aquí», pero tú no tienes nada. No tenemos dinero, no tenemos trabajo, estamos aquí aguantando», expone.

Todo lo aguantan, y reconoce que «es muy difícil, muy duro». «Buscamos tener papeles para trabajar», afirma el joven, que recuerda que sin ellos no pueden. «Estamos teniendo paciencia porque esperamos una llamada. La semana pasada no llamaron, esta tampoco. Si no es hoy (viernes), habrá que esperar a la próxima semana», indica después de explicar que comen en el albergue municipal.

También allí toman café. Según traslada en nombre del grupo, por ahora es el único recurso en el que se apoyan. Cita a la Policía, que «cada día» acude al Bruil y habla con ellos. Es en este parque donde pasan sus mañanas y tardes. Las noches, a sus puertas.

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