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Los turistas salvan los ingresos del Mercado Central de Zaragoza en verano: "Hace más sencillo afrontar la temporada"

La organización de turnos entre empleados y la rotación de vacaciones de los comerciantes aseguran la continuidad de la actividad para atender a clientes locales y visitantes a lo largo de toda la temporada estival

Ambiente en el mes de agosto para los comercios en el Mercado Central

Laura Trives

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Zaragoza

El verano cambia el ritmo del Mercado Central de Zaragoza, ya que durante los meses de julio y agosto la afluencia de clientes locales disminuye ligeramente, pero el turismo permite mantener la actividad y amortiguar el descenso de ventas. Los comerciantes afrontan estas semanas con una organización especial de las vacaciones para garantizar que los clientes encuentren siempre los principales gremios abiertos.

Fernando Benito, gerente del Mercado Central, explica que el cambio en el perfil de los visitantes ayuda a mantener la actividad durante estos meses. "Se nota una ligera bajada de afluencia de los vecinos de Zaragoza, pero gracias a la visita de los turistas se compensa y hace que sea más sencillo afrontar la temporada", señala. La presencia de visitantes se convierte así en uno de los principales apoyos para los negocios durante la temporada estival, ya que a pesar del descenso de clientes locales, este aumento de turistas permite reducir su impacto sobre los ingresos. "Por suerte la bajada de ingresos es mínima, gracias también a ese cambio de afluencia. Pero la disminución es mínimamente notable", apunta Benito.

La actividad del mercado no se detiene durante el verano, gracias a que la dirección organiza los cierres de forma escalonada para evitar que los clientes encuentren demasiados puestos cerrados al mismo tiempo. "A lo largo del verano siempre hay mínimo un local de cada gremio abierto para poder atender las necesidades. De esta manera no se ven afectados por el pequeño parón veraniego de los negocios", explica el gerente.

Mayoría de negocios cerrados en el Mercado Central durante el mes de agosto

Mayoría de negocios cerrados en el Mercado Central durante el mes de agosto / Laura Trives

Este sistema permite mantener una oferta estable, incluso cuando algunos comerciantes disfrutan de sus vacaciones: "Se hace una rotación en los negocios como en toda gran empresa, van rotando y cierran una o dos semanas cada uno a lo largo del verano". Los establecimientos que optan por no cerrar también organizan turnos entre sus trabajadores para facilitar el descanso de toda su plantilla. "Aquellos que prefieren no cerrar se turnan las vacaciones para que todos los empleados cuenten con ellas", añade.

La situación también refleja el día a día de los puestos, como es el caso de la casquería Menuceles Mercedes, según ha explicado Eduardo Vicente, que reconoce el ambiente tranquilo durante el verano: "Lo pasamos un poco más solitarios". Aun así, también destaca que hay muchos vecinos que continúan acudiendo a comprar, ya que permanecen en Zaragoza, sobre todo, la gente de los barrios que no deja de acudir. Esta combinación de turistas y locales consigue amenizar esta temporada haciéndola más "llevadera" para los trabajadores.

En su caso, el puesto permanece abierto durante todo el periodo estival. Con un equipo conformado por cuatro personas, todos sus integrantes se organizan para cubrirse durante las vacaciones: "Nos turnamos como podemos, para eso también somos familia y nos cubrimos unos a otros". Gracias a este sistema, el negocio no necesita cerrar y continúa atendiendo a sus clientes a lo largo de julio y agosto con toda la normalidad. Otros comerciantes también recurren a los turnos para mantener sus establecimientos abiertos, como es el caso de la charcutería Montori Barranco. Una de sus encargadas, Mari Carmen Carrero, explica que trabajan durante los meses de verano alternando los turnos.

Menuceles Mercedes abierto durante el mes de agosto

Menuceles Mercedes abierto durante el mes de agosto / Laura Trives

Para Mari Carmen, julio concentra el mayor descenso de actividad, pero agosto consigue recuperar parte del movimiento: "El mes de agosto está bastante animado, con gente comprando para los pueblos o los viajes largos. Julio es el momento que baja más la clientela". Con septiembre cada vez más cerca, los comerciantes esperan recuperar el ritmo habitual, gracias a los regresos de los vecinos y de la actividad cotidiana. Los comerciantes coinciden en que la vuelta a la normalidad beneficia tanto a vendedores como a clientes, ya que "la rutina siempre es necesaria" para todos y para las ventas.

El Mercado Central encara así el final del verano con un balance equilibrado. La menor presencia de vecinos se compensa gracias a los turistas y a los clientes que no abandonan la ciudad, mientras que la rotación permite mantener los puestos en funcionamiento y garantizar que Zaragoza continúe teniendo gran parte de su actividad comercial abierto.

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