COMERCIO DE PROXIMIDAD
Una corsetería con 90 años de historia en Conde Aranda: "Si no lo encuentras aquí, no lo encuentras en ningún sitio"
Rafael Gracia, al frente de la cuarta generación, ha sabido adaptar el negocio tradicional a las ventas online desde 2008, expandiendo su alcance a toda España

Rafael Gracia está al frente de la corsetería Emi. / Laura Trives

La calle Conde Aranda de Zaragoza adquirió en los años veinte del siglo pasado su aspecto actual. En ella se fueron instalando los artesanos y comerciantes que exploraban los nuevos desarrollos junto al casco histórico y doña Emilia, una costurera, puso en marcha en 1939, recién acabada la guerra civil, un taller en el que daba forma a prendas de corsetería que posteriormente vendía en un local abierto al público. Las prendas (fajas, corpiños, justillos, jubones, enaguas, combinaciones e incluso ajuares de novia) se elaboraban "en tres máquinas de coser" en el sótano que sumaban su traqueteo constante a la bulla comercial de una zona que unía el viejo mercado Central con los nuevos ensanches.
A lo largo de sus más de ocho décadas de historia, lencería Emi ha pasado por distintas manos hasta consolidarse como un pilar familiar. Su responsable actual, Rafael Gracia, señala que representan a la «cuarta generación que llevamos la tienda, un negocio familiar especializado en tallas grandes y en dar servicio y soluciones para todas las tallas». El gran punto de inflexión se produjo hace aproximadamente tres décadas, cuando la madre de Gracia tomó el relevo, mantuvo el nombre original en honor a su fundadora e introdujo una importante transformación en la oferta comercial coincidiendo también con el punto álgido del eje comercial de Conde Aranda, en el que aún se mantenían abiertos cines, cafeterías, bingos, comercios especializados y tiendas de moda. «Hace unos 20 o 30 años mi madre le dio un giro importante a la tienda, especializándola en tallas grandes y en dar servicio a mujeres con dificultad para encontrar su talla de sujetador», indica.
Aquello no solo cambió el destino del comercio, sino que permitió que muchas mujeres se descubrieran a sí mismas. "Hace 40 años todo mucho más clásico y las tallas grandes no tenían ninguna oportunidad de tener cosas bonitas, todo era sota caballo y rey: o blanco o negro", dice. La llegada de la fantasía en los tejidos significó alegría y oportunidades para muchas clientas.

La fachada de la histórica tienda de corsetería de Conde Aranda. / Laura Trives
Esta apuesta por la inclusión y la diversidad corporal ha convertido a la tienda en una referencia en el sector. «Tenemos desde lo más clásico hasta lo más atrevido, tanto para mujer como para hombre», explica su actual, destacando el valor de la atención en el probador para dar respuesta a prendas o escotes complejos. Este asesoramiento atrae a clientela de todo Aragón y del conjunto del país: «Viene gente de toda España que pasa por Zaragoza, aprovecha para hacer su parada en lencería Emi y de paso visita la ciudad».
En algunos casos son las propias marcas de moda las que mandan a las clientas a la corsetería. "Si no lo encuentras aquí, no lo encuentras en ningún sitio", señala Gracia, gran conocedor de un negocio que tiene que resistir frente a los avances de comercio en línea a los que tratan de combatir con sus propias armas.
Más allá del boca a boca de toda la vida, la tienda supo adelantarse a su tiempo adaptándose al entorno digital. «Empecé a moverme por redes sociales y creé la página web cuando vender por internet era algo casi inédito. Nosotros para el año 2009 ya estábamos mandando pedidos por todos los lados», recuerda. Su catálogo digital, con cerca de un millar referencias que abarcan desde lencería, fajas y moda de baño hasta colecciones de novia o ropa interior masculina, se demanda desde todos los rincones.
Con la jubilación de su madre hace unos pocos, Rafael Gracia tomó las riendas del negocio conservando al equipo de siempre. Así garantizó la continuidad de un establecimiento emblemático que ha sabido conectar su arraigada tradición textil, nacida en 1939, con las exigencias del mercado actual. Además, significa un puente entre los viejos negocios que se instalaron en la calle Conde Aranda y los recién llegados, nuevas tiendas que también miran a todos los lugares del mundo.
Suscríbete para seguir leyendo
- El mejor colegio público de Zaragoza está en uno de los barrios más populares de la capital: una metodología adaptada y un 'proyecto transformador
- El refugio de Arturo Pérez-Reverte en Aragón: un pueblo deshabitado que le sirvió de inspiración en sus novelas
- El Gobierno de Aragón elimina el programa de lengua árabe y cultura marroquí en diez colegios por el pacto PP-Vox
- El refugio de Jesús Calleja está en el Pirineo aragonés: una estación internacional y un pueblo fronterizo
- Una nueva Romareda ¿a medida?: el pago de ocho millones al Real Zaragoza aviva el debate
- Un gigante británico compra una empresa de Utebo que trabaja para las grandes cadenas de hoteles
- Vuelos desde Zaragoza por menos de 20 euros antes del adiós a los destinos más veraniegos
- Contratan una empresa de seguridad privada para evitar que se vandalice el Parque de Atracciones de Zaragoza mientras se complica su reapertura