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Movilidad

Primero fue Cabify, luego Uber y, por último, Bolt: cien VTC más en un año y medio en Zaragoza

La llegada de grandes plataformas multinacionales ha sido un goteo constante en los últimos años en Zaragoza

Protestas de los taxistas en Zaragoza, en una imagen de archivo.

Protestas de los taxistas en Zaragoza, en una imagen de archivo. / Laura Trives / EPA

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Fue en marzo de 2020, pocos días antes de la declaración del estado de alarma, cuando Cabify anunció por sorpresa su llegada a Zaragoza. La multinacional desembarcaba en la capital aragonesa con 20 coches para dar un servicio de VTC que hasta ese momento no existía en la ciudad, poniendo en tensión así a los 1.777 taxistas maños. Desde entonces, y a pesar del caos y la evolución normativa en este sector, el número de licencias para operar con Vehículos de Transporte con Conductor ha aumentado exponencialmente, si bien no es posible conocer con exactitud cuántas están trabajando en la ciudad de Zaragoza.

Según las estadísticas del propio Ministerio de Transportes, a fecha 1 de agosto de 2026, en la provincia de Zaragoza existen 311 licencias concedidas para operar como VTC. Estas son 96 más que hace tan solo un año y medio (215 había el 1 de febrero de 2026) en esta misma provincia y un 70% más de las que había en todo Aragón en 2020. Estas cifras hacen referencia no obstante a los coches que pueden hacer servicios de transporte con conductor en el ámbito interurbano, es decir, entre municipios, puesto que para poder trabajar dentro de Zaragoza se debe contar además con un permiso del ayuntamiento, de los que solo existen 59.

Pero lo que dicen los taxistas es que son muchos más los VTC que trabajan dentro de la ciudad aun sin contar con la perceptiva licencia y lo cierto es que resulta complicado conocer las cifras oficiales de las grandes multinacionales del sector, que muchas veces trabajan simplemente con plataformas que contratan a autónomos que ya cuentan con licencias VTC para trabajar para ellos.

La historia

Así, cuando llegó Cabify hace ahora seis años y medio fue esta misma empresa la que dijo que eran 20 los coches con los que iba a trabajar en Zaragoza. Dos años después, en una entrevista con este diario, el que entonces era jefe de operaciones de Movilidad de Cabify en España, Alberto González, ya no quiso desvelar con cuántas licencias trabajaba Cabify en la capital aragonesa, solo que querían aumentar su cifra de negocio.

A esta empresa de origen español le siguió Uber, que inició sus operaciones en Zaragoza en octubre de 2023 con 15 coches. A lo largo de todo este tiempo esa cifra ha podido ir fluctuando, si bien en las últimas semanas se ha hecho evidente la llegada de nuevos coches de esta compañía hasta la capital aragonesa. Se trata de unos elegantes vehículos negros de la firma sueca Polestar serigrafiados con el logo de la multinacional de VTC.

Y también llamativos son los BYD con los que trabaja Bolt en Zaragoza, una empresa de VTC que llegó el año pasado, completando así el trío de multinacionales y colmando la paciencia de los taxistas, que anunciaron una huelga y nuevas medidas de presión cuando se dio a conocer el desembarco de esta tercera empresa.

Polémicas

Desde el principio, la convivencia ha sido complicada por no decir nula, ya que ambas partes no se pueden ver. Los taxistas denuncian incumplimientos constantes de las normas que tienen las VTC para poder operar mientras que desde la patronal de las VTC han denunciado e incluso llevado a la Fiscalía la "arbitrariedad" con la que, en su opinión, el Ayuntamiento de Zaragoza concedió los 59 permisos para trabajar en Zaragoza. También han denunciado que esa proporción del 1 VTC por cada 30 taxis que usa el consistorio ha quedado desfasada tras las sentencias de la Justicia europea.

Los taxistas, por su parte, solo piden normas claras para poder funcionar y que todo el mundo las cumpla. Y lo cierto es que desde la llegada de las VTC a Zaragoza varias han sido las polémicas que han protagonizado. Hace añi y medio, cuando el Gobierno de Aragón sacó una orden que permitía inmovilizar los coches de VTC que operaban sin permiso municipal, se demostró que había vehículos bajo la firma de estas tres multinacionales que trabajaban en la capital aragonesa sin autorización.

También fue sonado el uso que le dio una empresa de gestión de VTC al aparcamiento subterráneo que hay debajo del edificio del Seminario, la que es la segunda sede del Ayuntamiento de Zaragoza. Allí instalaron una oficina en un baño de uso público, si bien fue la concesionaria del parking la que permitió aquel comportamiento.

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