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Zaragoza suma otro céntrico parque en un pasaje escondido de la ciudad: fue una antigua necrópolis islámica

Este rincón, aunque de pequeñas dimensiones, ofrece descanso y tranquilidad a los residentes del barrio, recuperando un espacio algo oculto en las inmediaciones del río Huerva

El nuevo parque ha nacido a escasos metros del Huerva

PABLO IBÁÑEZ

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Zaragoza

Las obras y muchas edificaciones de Zaragoza ciudad han hecho que, aunque sea temporalmente, se pierda el brillo y el verde en muchas de sus calles principales: el Coso, avenida Valencia, plaza San Miguel y muchas más. Sin embargo, la zona Centro ha sumado hace poco una pequeña zona verde en unos de sus pasajes más escondidos y que trae con él cientos y hasta miles de años de historia bajo sus pies.

No es de grandes dimensiones, pero sirve para ser un pequeño espacio de descanso y tranquilidad para los vecinos del entorno de la calle Miguel Servet. El pasaje Coimbra está ultimando los detalles de este céntrico rincón en la parte trasera del hotel Boston y de la Fundación DFA. Todavía con alguna baldosa sin colocar y con el precinto sobre el césped, este 'parquecito' brilla entre los altos edificios a su alrededor como un espacio luminoso, con casi una decena de bancos y dos máquinas de movilidad para que se ejerciten los más mayores.

Esta nueva plaza se ha construido junto a una nueva calle que da acceso desde la calle Pomarón a la nueva urbanización del mismo nombre, cuyos vecinos han recibido las llaves de sus viviendas en las últimas semanas. También se puede acceder al novedoso espacio verde desde la calle Coimbra.

Desde el nuevo parque se ve el Hotel Boston

Desde el nuevo parque se ve el Hotel Boston / PABLO IBÁÑEZ

Un suelo lleno de historia

Pese a ser una de las novedades del distrito, al igual que el recién erguido edificio de viviendas de nueva construcción en el número 2 de este poco concurrido pasaje, tiene una historia que lleva a echar la vista varios siglos atrás.

En sus alrededores y durante los últimos años, gracias en parte a las obras que se están llevando a cabo en las inmediaciones de la ribera del río Huerva, se han realizado catas arqueológicas tras el hallazgo de restos humanos (principalmente huesos) hasta en tres ocasiones en diferentes puntos de este entorno natural que atraviesa la capital aragonesa.

La primera fue en 2024, cuando apenas en el mes de enero se produjo un hallazgo histórico en la calle José Luis Pomarón: 200 restos documentados de una necrópolis islámica del siglo XIII, de la que primero se identificaron cuatro esqueletos en un mediocre estado de conservación. Y a escasos metros del pasaje Coimbra, lo nuevo y lo viejo están hoy más cerca que nunca.

La nueva plaza ha nacido junto a la calle Pomarón

La nueva plaza ha nacido junto a la calle Pomarón / PABLO IBÁÑEZ

Meses más tarde, a finales de mayo, por las primeras catas de cara a la remodelación de la plaza San Miguel, los operarios encontraron restos humanos datados a la edad Media, confirmaron los sondeos realizados por los expertos por aquel entonces, no tenían relación con la anterior mencionada. No más de varios huesos, trozos de piezas de cerámica y dos cráneos mal conservados en el subsuelo zaragozano, en gran parte por la humedad del terreno y las raíces de los árboles que estaban plantados allí.

Y la tercera fue hace algo más de un año, también en el entorno del Huerva, pero algo más alejado del nuevo parque del pasaje Coimbra: 50 restos de cuerpos enterrados bajo el parque del Canódromo, pegado al Camino de Las Torres (barrio de Las Fuentes).

En apenas unos cientos de metros, el entorno del Huerva resume como pocos lugares la transformación de Zaragoza. Mientras la ciudad gana nuevos espacios verdes y viviendas para sus vecinos, el subsuelo sigue sacando a la luz capítulos desconocidos de su pasado. Porque, a veces, la Zaragoza más nueva se levanta justo encima de la más antigua.

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