Barrios
Vibraciones, ruido y polvo: dos obras encienden las quejas vecinales en La Almozara y el Portillo
Residentes de ambas zonas de Zaragoza denuncian molestias continuadas y reclaman al ayuntamiento más control sobre los trabajos, medidas preventivas y una mejor información

JOSEMA MOLINA

Las obras que están transformando Zaragoza avanzan, pero a veces también crece el malestar a su alrededor por las molestias que generan. Después de las quejas protagonizadas por algunos colectivos en los últimos meses por las afecciones al tráfico, ahora son los vecinos de La Almozara y el entorno del Portillo los que han trasladado sus reclamaciones por los problemas que les están causando las máquinas que trabajan cerca de sus casas. En un caso, los inconvenientes se deben a las fuertes vibraciones que han llegado a sentirse dentro de las viviendas. En el otro, por el ruido y la "nube de polvo generados" por la trituración de residuos a escasos metros de los bloques.
En el barrio de La Almozara la alarma se desató durante la primera hora de la tarde del pasado 21 de agosto. Varios vecinos de la calle Lago y su entorno comenzaron a notar vibraciones en sus casas. Según el escrito remitido al ayuntamiento por la asociación de vecinos Ebro La Almozara, hubo vajillas que se movieron dentro de los armarios, lámparas que oscilaron e incluso animales domésticos asustados por el efecto de una máquina que justo había comenzado a trabajar para construir las tan demandadas piscinas de La Almozara. Las vibraciones se percibieron también en calles próximas como Santiago Dulong, la avenida Puerta de Sancho o Juan Bautista del Mazo.

AAVV Ebro-La Almozara
El sobresalto fue mayor porque, en un primer momento, los residentes desconocían qué estaba ocurriendo, si bien desde el consistorio recuerdan que la propia alcaldesa, Natalia Chueca, había informado de la fecha de inicio de las obras de las piscinas.
Ahora, los vecinos insisten en que no cuestionan los trabajos de ejecución de este nuevo equipamiento para el barrio -que tanta polémica ha generado- ni el uso de maquinaria pesada cuando resulte necesario. Lo que reclaman es que este tipo de trabajos se realicen con más control y, sobre todo, con información previa cuando puedan tener efectos perceptibles en las viviendas próximas. No obstante, desde el ayuntamiento insisten en que se había informado de la fecha del inicio de los trabajos.
Una trituradora a 30 metros de las viviendas
Pero estas no son las únicas quejas que se están produciendo en la zona ya que a pocos metros, en el Portillo, los vecinos de la nueva urbanización de Averly también han manifestado su malestar por las afecciones que está generando la maquinaria pesada que está trabajando en la reurbanización de lo suelos del Portillo. En este caso, el problema no tiene que ver con las vibraciones sino con el polvo. La comunidad de propietarios Cityzen Residencial ha denunciado que "a tan solo 30 metros de sus viviendas" hay una trituradora de residuos cuyos restos llegan hasta sus balcones.
Ante la cantidad de polvo que se estaba generando, los vecinos de este bloque -que apenas llevan unos meses en sus casas- contactaron con el Seprona, si bien tras las comprobaciones efectuadas por la Guardia Civil no se detectaron irregularidades en cuanto a la peligrosidad de los residuos que se estaban triturando.
Sin embargo, el principal problema, insisten los residentes, no está en qué se tritura sino en cómo se hace, pues la manera de proceder de las empresas contratistas, en opinión de estos vecinos, está provocando un ruido "intenso y prácticamente continuo", por lo que se escucha desde el interior de las viviendas pese al aislamiento acústico. En terrazas y zonas comunes, añaden, las molestias se multiplican por la presencia de polvo y tierra en suspensión.
"El polvo se deposita de forma constante en terrazas, vehículos, garajes, piscina y espacios comunes, y que incluso llega a acumularse en los sumideros. Los residuos suspendidos están afectando a los sistemas de ventilación y renovación del aire de las viviendas, cuyos filtros requieren más limpieza y mantenimiento de lo habitual", lamentan también.
Por todas estas cuestiones, la comunidad de propietarios ha pedido en un comunicado que se compruebe no solo si la actividad dispone de las autorizaciones correspondientes, sino también si cumple las condiciones ambientales y acústicas, las medidas de control de polvo y las exigencias de gestión de residuos. Según señala en su escrito, ya trasladó la situación al Ayuntamiento de Zaragoza.
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