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GASTRONOMÍA

Manu Jiménez: "Pronto veremos un nuevo amanecer de la sumillería"

 

EFE/ FRAN GIMÉNEZ ESCALONA
06/05/2017

A sus 31 años ostenta ya el título de Mejor Sumiller de España y se ha forjado un nombre propio dentro de su profesión, pero Manuel "Manu" Jiménez defiende "la humildad y la iniciativa" como las virtudes más importantes de este oficio que, pronostica, pronto "verá un nuevo amanecer".

"El mercado del vino en España no ha hecho más que empezar, y la sumillería es un mundo tan inabarcable que, cuanto más lo estudiamos, más nos damos cuenta de que no sabemos nada de él", esgrime el joven sumiller en una entrevista con EFE.

Jiménez, zaragozano de nacimiento, alcanzó la semana pasada una de las cumbres más prestigiosas del mundo del vino tras proclamarse vencedor del XXIII Campeonato de España de Sumilleres, un hito que comenzó a labrar con su puesto de finalista en 2015.

A pesar de formar parte de una generación dorada de sumilleres, no esconde su crítica hacia la industria nacional del vino, ya que mientras sus caldos gozan de éxito internacional, "los jóvenes que quieren dedicarse a esta actividad deben labrarse su futuro profesional fuera del país".

"En España no logramos una formación en sumillería más global, buena, de calidad y que esté homologada. No hay apoyo institucional y si lo hay, es únicamente autonómico, nada de perspectivas nacionales", lamenta.

Personalmente, espera que la entrada de la Unión de Asociaciones Españolas de Sumilleres (UAES) en la Oficina Internacional del Vino sirva para que "el Gobierno cree un programa homogéneo" de instrucción en sumillería.

Consciente de estas carencias, el aragonés defiende que "el afán por conocer cosas nuevas" es imprescindible para prosperar como profesional, mucho más en el caso de su tierra, Aragón, donde la gama de posibilidades es muy "limitada".

"Hoy en día hay que vivir una experiencia global de la gastronomía, conocer otros estilos y nuevas concepciones culinarias, disfrutar del vino como un cliente más y saber cualquier cosa del negocio del restaurante", opina Jiménez, quien descubrió su vocación de sumiller durante la Exposición Internacional que albergó Zaragoza en 2008.

"Venía de trabajar en hoteles y de repente me nombraron metre en el Palacio de Congresos de la muestra, donde viví la parte más alta del vino. Tener un puesto de responsabilidad y acceso a tantos productos comenzó a despertar mi interés", rememora.

Su especialización se redondeó en 2013, después de graduarse en la Escuela Española de Catas, cuando se desplazó hasta la localidad noruega de Drammen, lugar en el que ejerce desde entonces como gerente de vinos y comidas de La Vida Tapas, un proyecto con el que descubrió una nueva ocupación, la de representante de vinos.

"Durante muchos meses tuve como vino de la casa una garnacha de la Denominación de Origen Campo de Borja (Zaragoza) y a la gente local le encanta, pero todavía no la conocen, por lo que hay que insistir en mostrársela", comenta Jiménez.

Cuatro años después de migrar a tierras escandinavas, esta vertiente del oficio ha sido la que le ha traído de vuelta a España, concretamente su adhesión a La Cava de Pyrene, una empresa importadora y distribuidora de vinos internacionales.

"Lo que quería era salirme del mundo del restaurante, aunque fuese parcialmente, y dedicarme a la comunicación para los distribuidores. Ahora me dedicaré a defender y vender sus marcas en España", explica.

Aunque ha encarrilado su porvenir profesional, Manu Jiménez es siempre directo en su defensa de la sumillería, a quien, en su opinión, "ha hecho mucho daño" la actitud soberbia de la gente perteneciente al universo vinícola.

"Hay que decir siempre al cliente que estamos ahí para ayudarle. Si eso cambia, tendremos mucho ganado", defiende.