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MIGUEL: "Las fronteras las ponemos nosotros mismos"

Una poliomielitis le dejó en silla de ruedas pero eso no le ha impedido cruzar el Atlántico para conocer otras civilizaciones y "sentir la libertad".

 

D. M. B. 25/02/2010

Cuando viajas, pasas de ser la persona que eres todos los días a la que quieres ser". Miguel Nonay sufrió una poliomielitis de pequeño y las secuelas de esa enfermedad le han hecho la vida más difícil. Desde entonces, la silla de ruedas es su "espada de Damocles particular" pero eso no le ha impedido conocer buena parte del mundo: "Cuando quiero ir a un sitio miro a ver cómo puedo hacerlo, no me planteo si puedo ir", explica Nonay que cuenta con pasión su último viaje a Costa Rica en septiembre del año pasado.

Nonay, que acostumbra a viajar con su mujer, siempre se plantea conocer el país que visita de todas las maneras posibles. Y eso en Costa Rica pasa por cruzar la selva de los monos aulladores lanzándose en una sirga, hacer kayak en el Mar Caribe, cruzar los rápidos de Salapiki, volar en ultraligero e ir a caballo. Nada se le puso por delante a Miguel Nonay. "La gente allí tiene una mentalidad mucho más abierta, aquí en España siempre están poniendo pegas porque tienen miedo a que me pase algo y no podría haberlo hecho. No se dan cuenta que si pasa algo soy como uno cualquiera", denuncia Miguel Nonay.

El zaragozano recuerda que, por ejemplo, para recorrer los cafetales de San José a caballo tuvieron que rodearle con un cinturón ya que sus piernas son débiles y no se pueden sujetar al equino. Con una mano sujetaba las riendas y con la otra le anclaron. "Y los guías no tuvieron incovenientes en prestarme toda la atención del mundo".

Experiencias que van forjando a Nonay que, aunque cree que "lo ha tenido más difícil que otras personas" no se considera "incapacitado para casi nada". Empezó hace unos años a viajar, unas aventuras que le hacen "crecer mucho como persona", asevera: "Me han hecho rodearme de una humildad que antes no tenía. Cuando vas a otros lugares aprendes muchísimo y te impregnas del espíritu de otros países". Una de las cosas que más le ha llamado la atención a Miguel Nonay es que, al final, "tienes más cosas en común con las civilizaciones más alejadas que con las que puedas tener a una hora en avión". En todos sus viajes, su mujer juega un papel fundamental. "Ella perdió la mano izquierda en un accidente de tráfico pero es como mi mozo de carga. Sin ella no podría hacer nada de lo que hago", reconoce.

Este viajero recomienda a todo el mundo, "tenga limitaciones o no", que se decidan a hacer turismo: "Las fronteras son un obstáculo que ha creado el ser humano y mejor nos iría si no existieran y si no nos las pusiéramos nosotros mismos", afirma antes de tratar de quitar el miedo a la gente que pueda estar en su misma situación: "Tienes los mismos problemas que los que puedas tener en el momento que sales de casa. En todos los aeropuertos del mundo tienen protocolos de actuación y de ayuda por si pasara algo".

Por eso, él, lejos de situarse a este lado de las fronteras, Nonay ya piensa en próximas aventuras. En su mente está visitar la Antártida algún día pero antes de eso ya tiene planificada la agenda del 2010 y del 2011. En mayo, visitará Grecia con unos amigos; en septiembre irá a "algún país del Este de Europa como Rumanía" y ya en el 2011 viajará hasta Vietnam o Chile. Hasta entonces, el único problema de su mujer y él es que tendrán que "ahorrar" para seguir disfrutando de la "libertad de viajar".


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