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El Periódico de Aragón

Patrimonio

La estatua de César Augusto de Zaragoza se someterá a un proceso de limpieza

El monumento, frente al Mercado Central, tenía mucho polvo acumulado por las obras de la lonja

La estatua de César Augusto, oculta tras una lona. | ÁNGEL DE CASTRO

La estatua de César Augusto colocada entre las murallas romanas y la entrada del Mercado Central de Zaragoza se encuentra vallada desde esta semana. El motivo es que las unidades técnicas del servicio de Restauración y Patrimonio, dependientes del servicio de Cultura del consistorio de la capital aragonesa, van a llevar a cabo una limpieza del monumento. El proceso comenzó ayer mismo.

La limpieza que se va a realizar está motivada por la cantidad de polvo que se había acumulado sobre la estatua debido a las obras de remodelación del Mercado Central –que acabaron ya hace más de dos años– y por el paso del tiempo. Son, por lo tanto, trabajos ordinarios que no se deben al mal estado del monumento y se extenderán durante dos o tres semanas.

Esta estatua de César Augusto es una copia de la original de mármol que se descubrió en 1863 en la villa de Prima Porta, al norte de Roma. Se conserva en los Museos Vaticanos y la que hay en Zaragoza, hecha en bronce, fue un regalo del dictador fascista Benito Mussolini a la ciudad.

Con este gesto, tras haberlo requerido el ayuntamiento de la capital aragonesa, Mussoloni quiso recordar la fundación de la ciudad como colonia Caesarugusta por las legiones romanas. La copia se realizó en los talleres de Sestri-Ponente y se envió por barco desde Génova a Barcelona.

El monumento al fundador de la ciudad se colocó inicialmente en la plaza de Basilio Paraíso, donde estuvo hasta 1950. Entonces se trasladó al ayuntamiento y más tarde a la muralla romana, junto al torreón de la Zuda. Después se llevó de nuevo a la plaza Paraíso, hasta que a finales de la década de 1980 se movió a su actual ubicación.

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