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El Periódico de Aragón

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Almirante Porter

El zaragozano Pedro Porter y Casanate llegó a ser almirante de la Mar del Sur, gobernador de Chile y uno de los últimos exploradores del Nuevo Mundo

Batalla de Guetaria de 1638 en la que participó Pedro Porter. Obra de Andries von Eertvelt

Como Aragón es tierra de interior a pesar de su larga relación con el mundo Mediterráneo a través de su pertenencia durante siglos a la Corona de Aragón, parece que por aquí nunca haya habido ningún marino de importancia. Pero como suele decirse, nada más lejos de la realidad. Pedro Porter y Casanate es uno de esos personajes fascinantes de la historia que por desgracia acaban por caer en cierta desmemoria colectiva que hay que intentar combatir poco a poco y poniendo entre todos nuestro granito de arena. Por cierto, muy recomendable la novela que le dedica José Garrido a esta figura de nuestra historia.

Nació en Zaragoza el 30 de abril del año 1611 en pleno reinado de Felipe III de Habsburgo (Felipe II en el reino de Aragón), recién expulsados los moriscos con todo lo que ello supuso para territorios como Aragón o Valencia, que fueron los que más sufrieron el golpe demográfico y social de su marcha por lo numerosos que eran. Pero era también la primera etapa de paz generalizada que la gran Monarquía Hispánica de los Austrias vivía en mucho tiempo, la llamada Pax Hispanica, aunque los apenas 10 años que duró fueron del todo insuficientes para procurar la recuperación de las maltrechas arcas de la Hacienda real. Estas se desmoronarían con el periodo de guerras que se inició en 1618 al comenzar la Guerra de los Treinta Años, el reinicio de la rebelión holandesa o la guerra con la Francia de Richelieu por mencionar solo algunos conflictos, y lo cierto es que no habría de nuevo paz hasta finales de la década de 1660. Y claro, eso no hay cuerpo ni imperio que lo aguante.

Pedro Porter nació en una familia de cierto peso en la sociedad zaragozana, y es que su padre llegó a ser fiscal de la Real Audiencia de Zaragoza mientras que su hermano fue también un prestigioso jurista del reino así como cronista oficial de Aragón desde el año 1669. Pero a Pedro le sedujo más el oficio de las armas, ingresando en la Real Armada en 1627 cuando apenas contaba con dieciséis años de edad. Ese mismo año ya participó en su primera campaña militar, en este caso en una gran escuadra naval enviada por la España de Felipe IV (Felipe III de Aragón) y el conde-duque de Olivares para ayudar a los ejércitos franceses de Luis XIII y Richelieu para someter a los hugonotes franceses de La Rochelle.

Mapa de la península de la Baja California, todavía representada como una isla (ca. 1650)

Mapa de la península de la Baja California, todavía representada como una isla (ca. 1650)

¿Pero quiénes eran esos hugonotes? Así es como se denomina a los protestantes en Francia y que tantos problemas le provocaron a la monarquía vecina desde el último tercio del siglo XVI. Pero Richelieu dijo que ya valía con la broma, que había que someter a ese bastión hugonote como era La Rochelle y en ello quiso intervenir la Monarquía Hispánica, pues esa ciudad se había convertido en un nido de piratas peligroso para sus intereses en el Atlántico.

Porter siguió participando en expediciones en los años siguientes, lo que le conllevó varios ascensos en pocos años, llegando a ser capitán de navío en 1634. En algunas de esas expediciones viajó hasta América, donde comenzó a soñar con organizar una gran expedición exploratoria al viejo estilo de las que se habían hecho en el siglo anterior. En su caso, el objetivo era explorar la Baja California, una larguísima pero estrecha península situada en el actual México pero que arranca muy cerca de la frontera con EE.UU. Por aquel entonces todavía no se sabía si se trataba de una península o una isla, y Pedro Porter quería explorarla, buscar puertos naturales donde instalar una base naval para proteger el famoso Galeón de Manila que conectaba Asia y América, y por supuesto lograr beneficios económicos.

Santiago de Chile, territorio donde Porter acabó sus días como gobernador. Alberto Valdes / Efe

Pasaron muchos años hasta que el Consejo de Indias le dio permiso para hacer aquella expedición, y eso sí, teniendo que pagarla él mismo de su bolsillo y mientras participaba por medio en las guerras europeas, como en la Batalla de Guetaria contra los franceses en 1638 o el intento de tomar Barcelona en 1641 tras la rebelión catalana del año anterior. Incluso se las tuvo que ver con la piratería en el Caribe. Pero finalmente consiguió el dichoso permiso para realizar la exploración, cosa que hizo en dos expediciones entre los años 1647 y 1649.

Sin embargo, no consiguió los resultados esperados y tras gastarse una considerable fortuna personal cejó en el empeño, dedicándose después por entero a ser el gobernador de Sinaloa, en el virreinato de Nueva España. Ya en 1655 fue nombrado almirante de la Mar del Sur (así se llamaba al Océano Pacífico) y gobernador de Chile, donde pasó sus últimos años tratando de sofocar la guerra con los Mapuches y donde falleció en 1662 con apenas 51 años, aunque vive Dios que le cundieron.

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