La selección de Estados Unidos puso un abismo entre la medalla de oro de la Copa del Mundo y el resto de equipos y lo demostró al ganar una final sin emoción, a Serbia, por 129-92, en una demostración de poderío y superioridad en la que solo tuvo dudas hasta el minuto 3.15, cuando caía 5-10. Mike Krzyzewski, entrenador de los norteamericanos, decidió que hasta ahí habían llegado las cosas y pidió tiempo muerto para leer la cartilla a sus jugadores.

Llegó hasta 7-15 Serbia, pero James Harden tomó las riendas del partido y lideró a sus compañeros a un parcial de 15-0 en solo 3 minutos, pasando el marcador a 22-15 casi sin esfuerzo. Ahí se acabó el partido y la final. La fiera estadounidense había despertado y ya nadie fue capaz de dominarle. Kyrie Irving anotó 15 puntos en el primer cuarto con tres triples sin fallo y Harden se fue hasta los 9 puntos. Además, los NBA acabaron el primer periodo con cinco triples sin fallo para un 35-21 final.

Desde ese instante, todo el mundo tuvo claro quién sería el vencedor final, hasta Sasha Djordjevic, que se pasó más tiempo sentado en el banquillo que de pie, algo totalmente inconcebible en cualquier otro partido. Krzyzewski siguió dando minutos a todos sus jugadores y Djordjevic decidió hacer lo mismo, mientras que la ventaja se iba agrandando y los estadounidenses se iban a vestuarios con un 67-41 claro y meridiano. Y con Irving a lo suyo, a dirigir y a anotar con otro triple más, cuatro de cuatro sin fallo.

El marcador siguió cabalgando, en el caso de los NBA desbocado, ante la ausencia de defensas (77-48, min.23). En el caso de los estadounidenses porque no las necesitaban y en el de los serbios, porque no podían hacer casi nada. La tensión, emoción y nervios que se le suponen a toda final, quedaron fuera del guión previsto por los USA y todo quedó reducido a la diferencia con la que ganarían y a las posibles jugadas espectaculares que pudieran deparar los minutos restantes.

Los 100 puntos llegaron al marcador estadounidense en el min. 28 (100-65), lo que da una idea del acierto que tuvieron y de la nula defensa a la que no fueron sometidos. Al final del tercer cuarto, 105-67, con un 38-26 en los últimos diez minutos. Los cuarenta puntos de ventaja llegaron al inicio del último periodo, 115-75 (min. 33.45) y Estados Unidos acabó ganando por 37, 129-92, certificando el abismo que existió entre los ganadores de la medalla de oro y el resto de participantes.