Puede que hoy o mañana ocurra algo muy distinto. Puede. No hay duda de que el Mundial se ha convertido en una auténtica caja de sorpresas. Pero lo que parece evidente es que el heptacampeón del mundo, el catalán Marc Márquez, se mantiene como el valor más firme, por eso las apuestas le dan como ganador en el Mundial que acaba de arrancar, este fin de semana, en la noche catarí.

El primer día de entrenamientos oficiales fue una demostración, casi copia, repetición, de lo que ha estado ocurriendo durante los ensayos de pretemporada. A las 20.36, apareció el mallorquín Joan Mir (Suzuki) y se colocó líder con 1.54.433 minutos. A las 20.39, el australiano Jack Miller (Ducati), otro de los jóvenes rebeldes y hambrientos de gloria, o de más gloria, se colocó primero con 1.54.394. A las 20.44, fue el metódico Franco Morbidelli (Yamaha) quien se convirtió en líder con 1.54.256. Y, a partir de ahí, los magníficos empezaron a enfadarse, a sacar la cabeza, a demostrar quién manda aquí, por ahora. A las 20.45, el subcampeón Andrea Dovizioso (Ducati) registró un llamativo 1.54.256. Y, un minuto y medio después, apareció Maverick Viñales (Yamaha), el llamado a ser, dicen, gran animador de este Mundial junto a Alex Rins (Suzuki), para marcar un estupendo 1.53.854. Pero…¡cinco segundos después! de que MVK marcase su gran crono, Márquez cruzó la línea de meta destrozando ese tiempo y separándose de todos, de todos, casi medio segundo, es decir, 0.474 segundos, al marcar el mejor tiempo de la jornada, con 1.53.380 minutos.

Habrá quien diga que Márquez hizo su vuelta tras Viñales, y será cierto, tan cierto como que el heptacampeón de Cervera había dominado los ensayos a lo largo de toda la jornada.

Pero este primer viernes del nuevo Mundial lo que sí confirmó también es que los magníficos tendrán que emplearse a fondo si quieren volver a tener en sus manos la posibilidad de pelear por el título, pues ni Viñales, ni Quartararo, ni Petrucci, ni Mir, ni Rins, ni Morbidelli van de farol.