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EL SECTOR AGROALIMENTARIO

Olona apoya crear una figura para proteger la cereza de Calatayud

El proyecto engloba más de mil hectáreas que producen siete millones de kilos

 

Olona, ayer, en el Encuentro Profesional de la Cereza, que se celebró en Calatayud. - DGA

EL PERIÓDICOSClB
08/07/2018

La cereza de las comarcas de Calatayud y el Aranda camina con paso firme hacia la obtención de un sello de calidad como Identificación Geográfica Protegida (IGP). Ayer mismo, el consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, mostró su apoyo al grupo de cooperación formado por productores de cereza, cooperativas y empresas de ambas comarcas que se han fijado como objetivo pelear por el reconocimiento de uno de los productos más reconocibles de Aragón.

Olona, que participó ayer en el II Encuentro Profesional de la Cereza de la comarca de Calatayud, insistió en la importancia de potenciar y mejorar la promoción en el sector agroalimentario. A su juicio, la zona de Calatayud y el Aranda es «un referente a nivel nacional en la producción de cereza». El consejero puso el acento en la calidad del proyecto, motivo por el que el Ejecutivo autonómico apoya este proyecto y su apuesta por crear una marca de calidad, señaló la DGA en un comunicado.

Este salto de calidad afectaría a unas 1.000 hectáreas de cultivo, de las más de 3.300 que hay en la zona. La capacidad de producción anual ronda los siete millones de kilos. La cereza de la zona de Calatayud y el Aranda está considerada cereza de montaña, ya que se produce en altitudes que varían desde los 400 a 1.000 metros de altura, con variaciones de temperatura extrema que hacen que el producto cuente con una elevada calidad. Estos factores permiten el cultivo de diversas variedades, que se recogen desde mayo hasta la primera quincena de agosto.

LÍNEA DE AYUDAS / El proyecto de cooperación se enmarca en la nueva línea de ayudas para potenciar la innovación agroalimentaria a la que la DGA ha destinado 13,3 millones a lo largo de esta legislatura, según apuntó el Ejecutivo aragonés.

El objetivo es suplir la dependencia de la renta de los agricultores y ganaderos de las ayudas de la PAC (cercana al 30%), e introducir mejoras en los agrosistemas productivos que permitan incrementar la rentabilidad de las explotaciones y hacerlas más sostenibles y competitivas.

Durante la jornada de ayer, Jaime González Buesa, del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), habló sobre las tecnologías tras la cosecha de la cereza y, luego, el secretario general de la Federación Española de Asociación de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), José María Zalbidea, profundizó en las ventas en el exterior.