Primero fue Bohemian rhapsody, después Rocketman y ahora Yesterday. Tres títulos icónicos de Queen, Elton John y Los Beatles, respectivamente, convertidos en películas. Los dos primeros se configuraron a modo de biopic en torno a la figura de sus líderes. En cuanto a la tercera, alejada del terreno de la biografía, se caracteriza precisamente porque en ella no aparecen los miembros la banda… por la sencilla razón de que el quinteto de Liverpool no ha existido nunca.

Sobre esta potente premisa se sustenta Yesterday: ¿Qué pasaría si se borrara de la conciencia colectiva el recuerdo de Los Beatles y solo un joven, que además es aspirante a convertirse en músico, fuera el único capaz de acordarse de sus canciones?

Jack Malik (Himesh Patel) es un cantautor que lleva toda su vida esperando su oportunidad en el mundo de la música mientras trabaja de reponedor en un supermercado en la localidad de Suffolk. Desde que era niño mantiene una relación muy especial con Ellie (Lily James) que nunca ha ido más allá de una mera amistad. Un día se produce un apagón mundial al mismo tiempo que él tiene un accidente de tráfico y, al despertar, algunas cosas han desaparecido de la memoria colectiva, entre ellas los Beatles, la Coca-Cola o el tabaco.

La tentación resulta obvia: ¿quién no aprovecharía la coyuntura para hacer pasar las canciones de la banda más icónica de la historia del pop por suyas y alcanzar con ellas la fama? ¿Será capaz Jack de construir toda su vida sobre una mentira? La respuesta en la película, que hoy se estrena en las salas de toda España.

Sobre esas cuestiones gira una película que surge del choque entre dos titanes como Richard Curtis y Danny Boyle. Precisamente cada uno había representado en sus inicios el espíritu británico desde perspectivas totalmente antagónicas. Richard Curtis con el fenómeno Cuatro bodas y un funeral y Danny Boyle con la independiente Tumba abierta, ambas de 1994.

Más tarde coincidirían en la ceremonia de inauguración de los JJOO de Londres-2012, pero su unión en Yesterday seguramente sea una de las colaboraciones más potentes de los últimos tiempos y, como no podía ser de otra manera, su jugada es ganadora.

Hacer una película vertebrada a través de las canciones más icónicas de los Beatles ya supone una apuesta segura. Pero a veces no es suficiente. Basta recordar la epopeya romántico-teen Across the universe para confirmar que se necesita algo más que un chute de nostalgia pop en vena para que las cosas funcionen.

Por eso, cuando Danny Boyle aceptó el encargo de la productora Working Title (Notthing Hill, El diario de Bridget Jones), puso algunas condiciones: Era imprescindible que la música de los Beatles se fusionara con la verdad emocional de los personajes. Y tenía que ser una historia de amor por partida doble: el amor por la música y el amor que surge a su compás.

Como dicen los responsables, en las canciones de los Beatles aparece más veces la palabra «amor» que en la Biblia. Pero aquí se encontraron con un auténtico problema. Si tienes a tu disposición todo el catálogo de la banda, ¿qué elegir? Dificil hacerlo. Decidieron que cada tema tuviera un sentido narrativo dentro de la película.

Himesh Patel, fundamental

Para captar la autenticidad del sonido, Boyle quiso que las canciones se grabasen en directo, en total 24 momentos musicales. En este sentido, la elección del actor Himesh Patel resultó fundamental. El candidato para interpretar a Jack Malik tenía, además de ser actor, que saber cantar e interpretar música. En el cásting, Patel tocó Back in the USSR y fue una revelación. Ya tenían al protagonista. Junto a él, en una referencia metamusical, aparecería Ed Sheridan interpretándose a sí mismo.

Todas las comedias de Richard Curtis se caracterizan por los guiños a la cultura pop, pero en esta ocasión ese universo reconocible lo impregna todo, no solo a través de la iconografía beatle, sino también mediante un sinfín de guiños que convierten la película en un auténtico festival referencial. Yesterday reflexiona sobre la industria discográfica, sobre el éxito y al fracaso, sobre los valores y la necesidad de soñar. Es una película tan moderna, como atemporal. Y con la mejor banda sonora imaginable, de Hey Jude a Let it be y, por supuesto, Yesterday.