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LITERATURA

Manuel Vilas: "Mi generación lleva el sentimiento de culpa de serie"

El escritor aragonés refleja esta idea en su última novela "Ordesa", un libro sobre la memoria familiar en el que habla de la vida y la muerte de sus padres.

 

Manuel Vilas. - ALBERT BERTRAN

EFE
19/01/2018

El escritor Manuel Vilas (Barbastro, Zaragoza, 1962) considera que su generación lleva el sentimiento de culpa "de serie", algo que es "imposible de quitar" y que refleja en su última novela "Ordesa", un libro sobre la memoria familiar en el que habla de la vida y la muerte de sus padres.

Editada por Alfaguara, con "Ordesa" Manuel Vilas ha intentado explorar qué fue su pasado, una vida "plagada de silencios familiares, un mundo sin ninguna explicación" y que arranca con la muerte de su madre en 2014, casi diez años después de que falleciera su padre.

A través de un narrador en primera persona, Vilas cuenta cómo a partir de la muerte de su madre, la "oscuridad" en la que estaba sumida su pasado se hizo "obsesiva" porque ya no podía preguntar a nadie qué había pasado.

"En esa encrucijada de malentendidos, en vez de ir al psicoanalista, escribí un libro, que es más barato", bromea el escritor, que asegura que se trata de una novela confesional, con el pasado como fundamento narrativo, una novela de no ficción.

"Uno de los componentes trágicos del libro es que mis padres no estaban en mi cabeza cuando vivían", afirma el escritor, que recuerda que no reconoció el amor que sentía por ellos hasta que desaparecieron: "Es uno de los grandes misterios de la vida y motivo de culpa".

Culpa que aparece en varias ocasiones de su vida, incluso en un episodio de "tocamientos" que sufrió en su infancia por parte de un cura y que relata en el libro: "Entonces no se comentaba nada porque la compasión no existe". Por eso, las víctimas callan, sostiene.

Sus padres aparecen "divinizados" en el libro: "Los he convertido en una especie de deidades porque el narrador quiere regresar a la infancia. Tiene un profundo desamparo e invoca a sus padres, pero están muertos. Es un Peter Pan que no quiere saber nada del mundo de la madurez".

En esta novela, que califica de "atávica", retrata también la sociedad española de las últimas décadas, un país con sus cosas buenas y malas y al que el autor dice que acabará amando porque su padre era español. "No por España, sino por amor a mi padre", dice Vilas.

Para el autor, la paternidad y la maternidad son "lugares de amor profundo, donde no entra la alienación" de tal forma que considera que "un padre siempre querrá morir por su hijo, es el sitio humano más completo".

En el libro hay también una reivindicación de la conciencia de clase, de esa media-baja ("con ese guión eufemístico", señala) a la que pertenecía su padre a pesar de que le considera "un evadido social" porque fue "una especie de dandi proletario".

Vilas está convencido de que su familia hubiera sido más feliz con más dinero y sostiene que decir lo contrario sería una hipocresía. "El origen social y la prosperidad material es el principio del poder estar en la vida de una forma digna", asegura.

Revista RedAragon

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