+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

MUNDIAL DE F-1

Alonso se despide luchando hasta la última vuelta

18 años, 312 grandes premios y dos títulos después, el asturiano pone fin a la F-1 con una carrera pletórica en busca del último punto para el peor equipo de la parrilla

 

Lewis Hamilton y Fernando Alonso hacen trompos con sus monoplazas al finalizar el GP de Abu Dabi. - REUTERS / AHMED JADALLAH

MIGUEL MARTÍNEZ
25/11/2018

Tenía que ser en Abu Dabi, en el mismo escenario nocturno en el que se le escapó el titulo que más le ha dolido, en el mismo paddock iluminado por las focos donde se despidió cinco años atrás de Ferrari para embarcarse en una aventura con McLaren que nunca respondió a las ilusiones, ese mismo coche que hubiera acabado con su paciencia de cualquiera y con el que cruzó la meta del faraónico trazado de los Emiratos en un un décima posición, el último servicio con el peor coche de la parrilla. Lo hizo lejos de la lucha por la victoria, por los títulos, de ese quinto entorchado que Lewis Hamilton ha colocado en su vitrina con más facilidad de la esperada. Nadie le presionó para que cometiera errores. Con este Ferrari, Fernando hubiera sido campeón, ha repetido durante todo el fin de semana Flavio Briatore, el hombre con el que fue bicampeón en Renault.

UN LUCHADOR

Le acompañaban en la parrilla y en el paddock su padre Jose Luis, su madre Ana, su hermana Lorena, sus sobrinas, Bianca y María, su manager Luis García Abad, su fisio Fabrizzio Borra, su exclusivo circulo familiar y de trabajo del que no se ha salido en 20 años. Y luchó cada vuelta como siempre. Me gustaría ser recordado como un luchador, como alguien que no se rindió nunca, como un piloto que dio el máximo en cada vuelta y en cada coche, luchando por el ganar carreras o en la parte de atrás de la parrilla, reflexiona el asturiano, después sus últimos giros en la F-1 tras 18 años y 17 temporadas, 312 carreras, dos títulos, 32 triunfos y 97 podios. Es uno de esos pilotos al que solo ganas en tu mejor día, y ni entonces será fácil, para mí con tanto talento como Michael Schumacher, dice Felipe Massa, el que fue su compañero en Ferrari. Luchó hasta a última vuelta por un punto más para McLaren a pesar de que, como recordó por radio, tengo más de 1.100 puntos. Su pelea el granjeó ganar el piloto del día que votan los fans en las redes sociales de la FOM.

HOMENAJE DE LA F1

La F-1 le rindió homenaje en la noche del sábado, un emotivo evento que nunca antes se había brindado a ningún piloto. Es el mayor rival al que me he enfrentado. Aprendí mucho de él, dije Lewis Hamilton, el pilotazo que se hizo acompañar de su amigo Will Smith en la última carrera del año para disfrutar su su campeonato, de su reinado en la F-1 que comenzó en la era Alonso, de la que estoy orgullo de formar parte. Hamilton puso el broche final a su mejor año en F-1, el del cuarto título, el quinto de la era Mercedes con motores híbridos, un binomio que no se cansa de besar y adorar cada final de carrera, como al final de este decimosegundo triunfo del año. El inglés y Sebastian Vettel escudaron a Alonso en la vuelta de honor, antes de que los tres cerraran el gran premio con unos donuts en la recta principal. Todos le echaremos de menos, este deporte le echará de menos, dijo Hamilton mientras Alonso resumía su trayectoria: Ha sido un privilegio correr contra estos campeones.

La noche de Abu Dabi despidió a Alonso, encumbró a Hamilton y concilió a Sebastian Vettel, el hombre de los cuatro títulos en Red Bull, que no ha acabado de dar la talla de tetracampeón en cuatro temporadas en Ferrari. El año que viene volveremos más fuertes, dice mientras da el carpetazo a la temporada más decepcionante en sus 11 años en Fórmula 1 con un segundo puesto, solo comparable a su último año en Red Bull, en el que fue volteado por su compañero Daniel Ricciardo. El alemán cometió errores, sí, pero su Ferrari no fue el coche dominante de antes del verano. La muerte de Sergio Marchione, el gran capo, el hombre que había inyectado dinero y que reunía a los pesos pesados del equipo tras cada carrera para analizar todo, el líder que la Scudería necesitaba, propició el regreso a la zona de confort de ingenieros y mecánicos que mantiene al gigante italiano sin ganar un título en la última década. Era el tipo de tensión que imprimió Ross Brawn en Maranello durante una década y cinco títulos, antes de irse a Mercedes para construir un equipo sin rival en las últimas cinco temporadas. Ross se llevó a Michael Schumacher a Benetton, primero ,a Ferrari, depués a Lewis Hamilton a Mercedes, fue hombre que quiso llevarse a toda costa a Alonso a Brawn en 2009, sin conseguirlo. Es uno de los grandes pilotos de siempre de la F-1, dice sobre Alonso.

DOS TÍTULOS MUNDIALES

Puede que dos títulos sepan a poco a algunos, pero tengo amigos aquí como Nico Hulkenberg con enorme talento que ha logrado un podio, pilotos con tanto talento como Daniel Ricciardo o Max Verstappen que no tienen ningún título. Me siento afortunado de poder contar con dos títulos, cuenta Alonso al despedirse del paddock de Abu Dabi. Pudieron ser más, el del 2010, o aquel del 2012 que se les escapó, sobre todo, cuando Romain Grosejan se llevó por delante a media parrilla en la salida del GP de Bélgica. Le costó una carrera de sanción al francés, pero nunca aprendió la lección. Ha ido de accidente en accidente, también en Abu Dabi, donde envió contra las vallas a Hulkenberg en un tremendo vuelo que acabó con su Renault destrozado y en medio de un conato de incendio. No se puede conducir junto a estos pilotos, dijo Alonso por radio tres carreras atrás, en medio de pelotón con Grosjean, Magnusen, Eircsson, Strolz, Sirotkin esos tipos a los que nadie reconoce cuando se quintan el mono, dice Briatore y que ayer, compartieron por ultima vez pista con el bicampeón y fueron batidos por Carlos Sainz en su última carrera en Renault. El madrileño cuajó un gran premio impecable, constante, rápido, y dejó en la retina algunos buenos adelantamientos. Despidió el año con un gran sexto puesto, el primero de la otra Liga sin Mercedes, Ferrari y Red Bull, por delante de Charles Leclerc, el joven talento que el año próximo conducirá un Ferrari. Sainz se lució en la última prueba del año antes de que mañana se suba por primera vez al McLaren en los test enfocados al año próximo. Espero dejarle a Carlos un coche mejor que el que yo he tenido, concluye Alonso.