+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

Todo es posible con Oprah

3 La influencia de la reina de la televisión activa el runrún sobre su paso a la política

 

Oprah, apoyando en el 2007 la candidatura de Obama. - AFP / Frederic J BROWN

Oprah, apoyando en el 2007 la candidatura de Obama. - AFP / Frederic J BROWN

RICARDO
16/01/2018

Estados Unidos no ha digerido todavía el empacho que supuso la llegada al poder de una de sus celebrities más estrambóticas, y ya está pensando en otra como alternativa para suceder a Donald Trump. El runrún no cesa desde que Oprah Winfrey se convirtiera, el pasado día 7 de enero, en la protagonista inesperada de la gala de los Globos de Oro. Tras recibir un premio especial a su carrera, la empresaria, actriz y presentadora de televisión pronunció el discurso más emocionante de la noche, un alegato contra el acoso sexual, puntuado con incisos sobre la historia racial del país, que fue acogido como una suerte de exorcismo colectivo. «Quiero que todas las niñas que nos están viendo aquí y ahora sepan que un nuevo día se asoma en el horizonte», dijo como si estuviera resucitando a Ronald Reagan y su profético «es otra vez de día en América».

La reacción fue inmediata. Miles de estadounidenses le pidieron en las redes sociales que se presente a las elecciones del 2020. «Nada más que respeto para nuestra futura presidenta», llegó a escribir la cadena NBC en un tuit. Personalidades como Steven Spielberg o Meryl Streep le ofrecieron sus votos. Y dos fuentes cercanas a la diva, citadas por la CNN, aseguraron que está seriamente contemplando esa posibilidad. En las alicaídas filas demócratas, donde se busca un nuevo liderazgo capaz de ilusionar a las bases, algunos vieron en el poder de convocatoria de la adorada matriarca de los talk-show un filón de enorme potencial. Pero otros quedaron discretamente horrorizados. Si la victoria de Trump fue la expresión más extrema de la banalización de la política, del culto al dinero, el individuo y la fama, una presidencia de Oprah no sería más que su culminación.

2.800 millones de fortuna

Oprah no es demasiado conocida en España, pero en EEUU es todo un icono cultural con una legión de incondicionales que la adora y un imperio empresarial que llegó a hacer de ella la persona negra más rica de América, con un patrimonio de 2.800 millones de dólares. Oprah tiene su propia revista, su propio canal de televisión, su propia productora e inversiones millonarias que incluyen desde Disney a Kraft. Durante un cuarto de siglo condujo el Oprah Winfrey Show, un programa diurno donde los invitados se desnudaban emocionalmente para confesar lo mejor y lo peor de sí mismos en una catarsis colectiva repleta de lágrimas, carcajadas y secretos escandalosos.

Oscilando entre la autoayuda, la taxidermia antropológica y la telebasura, el programa dejó también notables momentos periodísticos, como aquella entrevista con Michael Jackson de 1993, la primera que el artista estadounidense concedía en 14 años. O aquel programa en el que Oprah viajó a un pueblo de Georgia sin un solo negro entre sus habitantes para discutir sobre racismo con sus vecinos, un documento que puso al descubierto la rabiosa vigencia del pecado original estadounidense. El éxito fue rotundo. Batió todos los récords de audiencia y acumuló más de 40 premios Emmy.

Su programa triunfó especialmente entre las mujeres blancas, lo que ayudó a normalizar la diversidad racial en televisión. Y puso a millones de estadounidenses a leer, después de que lanzara su Club del Libro para promover sus lecturas de cabecera, a menudo obras totalmente desconocidas para el común de los mortales. Pero también dio espacio a una larga lista de charlatanes, desde negacionistas de las vacunas a curanderos como el Dr. Oz. Y aunque su solidaridad y compasión son legendarias, Oprah raramente ha explicado al mundo los factores estructurales que lo determinan, y cuya comprensión es esencial para ser un buen político.

«No te quejes de lo que tienes. Sácale provecho. Hacer menos de lo que puedes es un pecado. Cada uno de nosotros tiene potencial para hacer cosas grandes porque la grandeza depende de nuestro servicio a la sociedad», ha dicho alguna vez. La suya parece una ideología de manual de autoayuda, que sitúa la superación personal, la autoaceptación y el éxito como pináculos de la aventura humana. Nada de eso quita, sin embargo, que derroche un incomparable magnetismo y poder de empatía. Sin duda le ha ayudado su tortuosa experiencia personal. Como parte de su audiencia, ha batallado durante años contra el sobrepeso, ha sufrido abusos sexuales (fue violada por su primo a los 9 años) y ha vivido sin hijos y soltera en una sociedad patriarcal y cristiana. Su único vástago lo tuvo a los 14 años, pero nació muerto.

Pero su historia es como una reedición de Cenicienta. Aquella niña nacida en el Misisipí pobre, racista y rural de hace 63 años, hija de una madre soltera que limpiaba casas, es hoy un modelo a seguir para millones de estadounidenses. Una de esas pocas personas que cuando abre la boca todo el mundo calla. Ella todavía no se ha pronunciado, pero no es de extrañar que con esas credenciales algunos estrategas demócratas estén salivando ante la perspectiva de Oprah Winfrey como candidata.