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Adrián Espinosa: «En la era de las app no se puede desperdiciar comida»

 

Adrián Espinosa. - CHUS MARCHADOR

Marian Navarcorena Marian Navarcorena
02/02/2019

Junto con un socio de Zaragoza y otro de Madrid ha desarrollado app.nicetoeatyou. Una aplicación web para comprar a bajo precio en comercios y restaurantes de Zaragoza los alimentos no vendidos durante el día.

—Cada vez surgen más proyectos para evitar el desperdicio de comida. ¿Cómo se les ocurrió esta plataforma?

—La idea surgió hace dos años tras comprobar, por un lado, la gran cantidad de comida que se desperdicia en comercios y restaurantes y, por otro, que muchas personas rebuscaban en contenedores para llevarse algo a la boca. Pensamos que en la era de las app y la economía circular se podía dar visibilidad a esos productos para que la gente pudiera acceder a ellos mucho más baratos. Los comercios rentabilizarían aquello que no han podido vender y los usuarios se beneficiarían de un menor precio. Junto a otro zaragozano fuimos madurando la idea, y hace tres meses nos asociamos con un chico en Madrid. En Madrid contamos ahora con unos 50 establecimientos y en Zaragoza con más de doce.

—¿Es la primera de Zaragoza?

—Sí, somos pioneros en Zaragoza. En otras ciudades existen iniciativas similares, aunque nos distinguimos de ellas en la propuesta de valor y en el modo de funcionamiento.

—¿Cómo funciona?

—En bares y restaurantes es más complicado entrar porque reutilizan o congelan los productos. En Madrid contamos sobre todo con tiendas de alimentación, como Carrefour Express, de comida preparada, pollos asados y fruterías. En Zaragoza estamos empezando, y a partir de ahora aparecerán restaurantes como Sakura, Asador San Miguel, Filantropía Café, otros de platos preparados, la tienda de productos ecológicos Bio Bio o Super Ecológico. Cada uno fija su horario, el precio y el número de lotes.

—¿Qué controles de calidad siguen?

—Los controles los establece el propio comercio. Nuestra plataforma es un canal de venta más. Ellos ponen el producto y su precio, que tiene que ser como mínimo un 40% más barato. Si una persona lo ve en la aplicación, paga y acude al establecimiento a recogerlo. La aplicación funciona con un mapita donde aparecen las ofertas, y así cada usuario sabe cuáles están cerca. También estamos hablando con distribuidoras para trabajar con grupos de consumo más grandes, como, por ejemplo, colegios o empresas que compran en grandes cantidades y pueden pagar los gastos de envío.

—¿Cuál es el perfil del comprador?

—Jóvenes, personas que viven solas o que están en el paro o carecen de muchos recursos o apuestan por la economía circular y lo verde o simplemente quieren contribuir a reducir los desperdicios. También aquellos que no les gusta cocinar o no tienen tiempo para eso.

—¿Alguna otra propuesta en mente?

—Queremos insistir en la rama social, creando una plataforma paralela para ofrecer lotes de productos gratis a personas necesitadas. Nos gustaría contar para ello con el apoyo de alguna administración pública. También acaban de incluirnos en la aceleradora UnLtd Spain de Madrid y entraremos en una ronda de inversión. Cuando tengamos nuestros primeros inversores el proyecto, que ganó la V edición de la Startup Pirates de Zaragoza Activa, se tendrá que hacer más fuerte.