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Sala de máquinas

Las hermosas memorias de un árbol

 

Juan Bolea Juan Bolea
21/06/2019

En la tradición literaria abundan los ejemplos en los que los animales toman la palabra, como en las fábulas antiguas, en El Libro de la Selva o en Alicia en el País de las Maravillas. Bastante menos frecuente es que el personaje o el narrador se revele como un ser del mundo vegetal, una planta, una flor o un árbol. En la novela Memorias de un árbol (Roca editorial) es un tejo quien nos cuenta su historia.

Su autor, Guido Mina di Sospiro es argentino de nacimiento, pero creció en Milán. Ahijado del compositor húngaro Miklós Rózsa, estudió cine en California y luego montó un estudio en Florida, donde actualmente reside con su mujer, que es gallega. En su jardín, a la sombra de los robles, rodeado de enredaderas y frecuentemente visitado por mapaches y zorros concibió y escribió esta original novela, protagonizada por un tejo y ambientada en una mítica Irlanda.

Desde el primer capítulo, donde se describe el nacimiento del tejo, sus tempranas e inocentes sensaciones al ir desarrollando el tallo y las raíces, Mina di Sospiro será capaz de personificar, humanizar a su vegetal, que no vegetativo narrador, confiriéndole inteligencia y voluntad, y un progresivo criterio, derivado de su experiencia, a la hora de analizar y juzgar cuanto a su alrededor suceda. Lo bueno y lo malo, el azar y el peligro... Y a matizar unos y otros fenómenos externos, los que afectan al bosque donde habita, pues siendo, por ejemplo, beneficiosa la lluvia para sus nutrientes, caída en exceso, a modo de temporal, podría arrastrar lejos suyo el manto de tierra necesario para su alimentación, condenándolo al contacto con la roca y tal vez a la muerte.

Aprenderá pronto también el joven tejo a diferenciar los amigos de los enemigos en las razas de mamíferos que pueblan su bosque, y se sorprenderá agradablemente cuando el ciervo, ramoneando todo brote verde a su alrededor, respeta, sin embargo, sus hojas, pues sabe que contienen un potente veneno capaz de hacerle sucumbir. Y pronto conocerá al hombre...

Una novela diferente, llena de sensibilidad y gracia, que nos encanta y sensibiliza sobre la necesidad de cuidar nuestro medio ambiente como algo tan vivo, inimitable y único como este libro.