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Natalia Alcalde: «Los refugiados no necesitan caridad, sino solidaridad»

 

Natalia Alcalde. - CHUS MARCHADOR

Marian Navarcorena Marian Navarcorena
20/06/2019

En el Día Mundial del Refugiado, una de las coordinadoras del Grupo de Ayuda a Refugiados en Zaragoza explica cómo trabajan desde Facebook con llamadas urgentes de ropa y comida o con labores de acompañamiento.

—¿Qué es el Grupo de Ayuda a Refugiados en Zaragoza?

—Es un grupo de Facebook que nació en el 2015, a raíz de la muerte del niño Aylan. Nos juntamos gente que no nos conocíamos de nada. Nos gusta describirnos como personas que ayudamos a personas. Ni estamos institucionalizados ni somos una oenegé, precisamente porque no queremos depender de nadie. Trabajamos con los refugiados sin ataduras y como nosotros queremos.

—¿Qué tipo de voluntarios lo integran?

—De todo tipo. De españoles a latinoamericanos pasando por sirios o marroquís que nos ayudan mucho con el lenguaje, a gente con y sin carrera universitaria, de 18 años en adelante.

—¿Cuáles son sus actividades?

—La más importante es el acompañamiento. Les enseñamos la ciudad y sus servicios, les ayudamos con el tema educativo y el médico, y les guiamos en la búsqueda de trabajo, que para ellos es muy importante. Porque lo primero que quieren cuando llegan es poder trabajar. Recogemos, de manera puntual, ropa y comida, que también enviamos a campos de refugiados, y apoyamos campañas locales que realizan oenegés. Nunca pedimos dinero. También hay grupos de sensibilización en colegios e institutos.

—¿Cómo se entera el ciudadano de lo que se necesita?

—Colgamos las peticiones en Facebook, que es la red que más movemos.

—¿Ayudan también a inmigrantes?

—En principio, el grupo nació para los refugiados, aunque la realidad fue que el número comprometido nunca llegó. Pero, por supuesto que si un refugiado tiene un amigo inmigrante le ayudamos. Ahora están llegando muchos latinoamericanos, de Nicaragua y Venezuela, a los que no se les concede el asilo y no tienen papeles. También vienen de Palestina y de Irak.

—¿Cómo contactan ellos con el grupo?

—Los primeros lo hicieron gracias a los voluntarios que se desplazaron a los campos de Lesbos. A partir de ahí, ha funcionado el boca a boca.

—¿Qué necesitan los refugiados acogidos en Zaragoza?

— Los sirios, que superan los 200 sumando a los niños, necesitan acompañamiento por el idioma, al igual que los iraquís. Mientras que los latioamericanos que están llegando en la actualidad necesitan alimento urgente y ropa. También solemos pedir bicicletas, que todos necesitan para desplazarse.

—La universidad acaba de anunciar matrícula gratuita para refugiados.

—Es una gran medida, pero muchas veces el problema está en el idioma o en que no les convalidan los estudios.

—¿Hay prejuicios?

—Sí se escuchan comentarios negativos. Pero, afortunadamente, la mayoría en Zaragoza es receptiva. Hay que crear una sociedad de acogida que trate al refugiado o al inmigrante como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Caridad no, solidaridad. Y trabajar de igual a igual con ellos.