El Ayuntamiento de Zaragoza quiere volver a ser dueño de las riberas del Ebro en el tramo del Galacho de Juslibol y por eso ha reclamado a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que culmine el proceso de deslinde de las parcelas situadas en la ribera del río que hayan sido inscritas. Estas porciones de terreno se consideran de dominio público, tal y como establece la Ley de Aguas, y por eso para el consistorio este es un paso fundamental para culminar el proyecto de crear un corredor verde aguas arriba de Zaragoza.

No es la primera vez que se intenta realizar el deslinde de este tramo. Ya en el 2008, la CHE inició, también a instancias municipales, el procedimiento, pero declaró su caducidad dos años más tarde. En este segundo intento, el procedimiento administrativo, ya en marcha, ha sido prorrogado seis meses más por el organismo de cuenca, por lo que, en teoría, la operación de deslinde debería estar concluida a finales de este año. "Es un procedimiento complejo y muy garantista, en el que se tiene que contar con todos los propietarios", indicaron desde confederación.

Más de 550 parcelas que habían sido inscritas por diferentes propietarios --más de un centenar-- se verán afectadas por esta operación, dado que se trata de un tramo que, a su vez, se subdivide en tres segmentos de 1.889, 1.621 y 7.949 metros de longitud a lo largo del cauce del río, desde el puente con la autopista de Barcelona hasta el barrio rural de Monzalbarba.

La Ley de Aguas establece la porción de terreno de las riberas que se considera de dominio público y detalla que las márgenes están sujetas, en toda su extensión longitudinal, a una zona de servidumbre de cinco metros de anchura, para uso público que se regulará reglamentariamente. Y a una zona de policía de 100 metros de anchura en la que se condicionará el uso del suelo y las actividades que se desarrollen, es decir, se permite la propiedad privada pero se debe permitir el paso por ese terreno.

Es la CHE la que debe proceder a realizar esta operación, aunque corresponde a la administración que lo ha reclamado, en este caso el Ayuntamiento de Zaragoza, el pago de los estudios previos y de los actos administrativos para tramitar el procedimiento. Un total de 160.000 euros que el consistorio tuvo que depositar y que permitirán recuperar para uso público las riberas del río aguas arriba de Zaragoza.

El proceso, no obstante, es complejo y farragoso. Para empezar porque lo primero que hay que determinar es dónde se pone la raya, es decir, la delimitación del terreno de dominio público y el que es de propiedad particular. Como criterio general, el terreno propiedad de la ciudad sería el inundable en una crecida máxima ordinaria y los estudios avalan que esta quede fijada en un caudal de 2.000 metros por segundo.

CORREDOR

La intención del Ayuntamiento de Zaragoza es crear un corredor verde en los tramos de ribera que se recuperarán y a través de los cuales ahora no se puede circular. En otros puntos del recorrido, señales o vallas advierten de que es una propiedad privada. Aunque, a pesar de ello, lo cierto es que el camino, en la margen izquierda, es muy utilizado por paseantes y ciclistas para acceder al galacho.

"Este es un proceso que debería generalizarse, se debe hacer con todo respeto, pero no se puede permitir que la gente ocupe terrenos públicos", explicó el teniente de alcalde de Cultura y Medio Ambiente, Jerónimo Blasco. Una vez concluya el deslinde, la intención del consistorio es sacar del cajón el plan especial del galacho, que preveía actuaciones en las riberas.

De este modo, se prevé crear un corredor verde que estará jalonado por zonas de ocio y que recorrerá enclaves de especial interés junto al cauce del río. El plan que se redactó en su día incluye también un listado de las áreas de conservación preferente --como el soto de la mejana de Santa Catalina, el de Ferreruela o el de La Almozara-- que no tienen conexión entre sí. Además, se está en conversaciones con el cuartel de Pontoneros de Monzalbarba para que permita el paso por las dos orillas.