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EL CANFRANC, EL PIRINEO

 

MARIANO GistaínMARIANO Gistaín 15/10/2004

El Canfranc, uf, no podemos con él. Es un tema que se nos atasca, uno de los buzamientos históricos, ya genéticos, de Aragón. Sospechamos que para sacar adelante este tapón necesitaremos algo más que un secretario de Estado. Francia no nos quiere. Por lo visto prefiere taladrar hacia el otro lado de Europa, el túnel con Gran Bretaña y cosas así. Todo el mundo dice que las vías para autos y camiones están colapsadas, que el tráfico de mercancías ha de ir por tren. Pero seguimos empantanados. El Canfranc sigue roto, con las vías por cambiar, y sin presupuesto para el 2005. Unas perrillas para empezar la variante de Huesca. Eso no es. Va a haber una cumbre hispano francesa en Zgz. Todo son resquemores y expectativas. En lo que no depende de Francia tampoco hay avances, España no se moja, no invierte. Tal vez teme que ocurra como con el Somport, que desemboca en un embudo en Francia, el Somport está ecologizado. Aragón está impermeabilizado por arriba. A lo mejor habría que privatizar el Canfranc, que lo gestione Aramón, ya que está, con otros grupos y entidades, a cotizar en bolsa. A lo mejor resulta que el Canfranc es rentable y hay que hacer un esfuerzo, a lo mejor hay que alquilar un trozo de vía francesa para darle esa salida que los estados no acaban de emprender. A lo mejor el Canfranc es rentable incluso sin pasar a Francia. Sólo para llegar echando leches a un Pirineo que está a medio definir. Entre los proyectos que van despegando el Pirineo se queda rezagado: por un lado impone un respeto reverencial, y por otro se edifica sin parar, como si fuera una playa. Hay que hacer esa ley, fotocopiarla y llevarla a las Cortes: una ley que permita hacer negocios, poner en valor esa mina de Brent sin explotar, y a la vez que respete el medio ambiente, especialmente el medio ambiente humano. Es difícil, pero para eso cobran sus señorías. Y luego está el Vignemale, que es un Canfranc sin empezar, pero aquejado de la misma enfermedad: la falta de pitera interior, el malaganismo del Estado para con Aragón y la pachorra francesa. Este momento, con Expo o sin expo, es muy potente, está todo el territorio a cien mil rpm, y la gente más. La gente no para de comprar furgonetas, hormigoneras y bemeuves. Si estos estados decimonónicos no mueven habrá que fundar una megaempresa y apechugar con ese tesoro pirenaico.

*Escritor y periodista

 
 
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