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EDITORIAL

Twitter, Trump, tolerancia y censura

 

Mensaje de Trump el día del asalto al Capitolio. - EFE

En 'La sociedad abierta y sus enemigos', el filósofo Karl Popper razonaba sobre la paradoja de la tolerancia. Señalaba que la no existencia de límites sobre aquello que debe ser permitido podía conducir a la desaparición misma de la tolerancia. Llegados a este caso, concluía, estaba justificado mostrarse intolerante con quienes pretendían acabar con la tolerancia aprovechándose de ella. Es un debate imposible de resolver con facilidad por sus incontables aristas y ramificaciones. Una de ellas afecta al establecimiento de límites a la libertad de expresión, como queda acreditado con el debate abierto estos días a consecuencia de la decisión de Twitter y otras compañías de redes sociales de suspender las cuentas de Donald Trump.

La libertad de expresión es un derecho fundamental y como tal debe prevalecer. Pero también es cierto que Trump hizo un uso indebido de ella cuando incitó a sus seguidores a protagonizar el asalto y la ocupación del Capitolio en el que perdieron la vida cinco personas. Lo primero que hay que señalar es que Trump, al igual que cualquier otro ciudadano, aceptó unas condiciones de uso de sus perfiles sociales y que incumpliéndolas –el compromiso de no incentivar la violencia es una de ellas– las empresas han actuado dentro del marco jurídico que avala su decisión.

Ha habido algunas aportaciones interesantes al debate. La cancillera alemana, Angela Merkel, ha calificado de preocupante la decisión de Twitter y considera que solo los gobiernos deben estar capacitados para poner límites a la libertad de expresión. En todo caso, estos límites deberían limitarse al discurso del odio, la incitación a la violencia y las mentiras que pudiesen poner en peligro la vida de las personas. Y aun así el terreno es complicadísimo y el equilibrio siempre tenderá a la precariedad.

Un exceso de celo ante la libertad de expresión equivaldría a la impugnación de la democracia. Por el contrario, no entender que la limitación de la propagación de discursos del odio y de incitación a la violencia es una necesidad podría llevarnos al mismo escenario. Pero hay que ser cautos e insistir en que cualquier medida desarrollada por los gobiernos democráticos para limitar la más libertad de expresión debe establecer criterios claros y universales que eviten la discrecionalidad y la discriminación.

Por último, debemos sentirnos orgullosos de pertenecer al conjunto de sociedades en las que es necesario abrir este tipo de debates sin otro objetivo que el de mantener musculado el espíritu y la práctica democrática.

 
 
5 Comentarios
05

Por aryastarck 8:45 - 14.01.2021

Todavía en las democracias neoliberales se le puede cortar el micrófono a los que sacan los pies del tiesto. Lástima que en los lugares donde gobiernan las izquierdas populistas no tienen ni micrófonos

04

Por el manchonero 21:38 - 13.01.2021

La burra cojea de atrás. Las democracias no supieron cortarle el micrófono a Goebbels y costó 20 millones de muertos, entiendo que en aquellos momentos como ahora había millones de personas pasando necesidades. Tal vez esto nos haya servido para descubrir cuales son las miserias que se esconden bajo un imperio, al cual los neoliberales lo tienen como ejemplo. Roma cayó cuando los esclavos se revelaron.

03

Por Lineman 19:07 - 13.01.2021

Cortarle el micrófono a un tío que le han votado 70.000.000 u 80.000.000 millones de tí@s se llama censura y ya está

02

Por el manchonero 13:26 - 13.01.2021

Demasiadas opiniones cuyo fondo se ve arrastrado por creencias y no en realidades empíricas. Además cuando en democracias como la nuestra se habla de libertad queremos decir "mis derechos", pocas veces damos a entender cuales son nuestros "deberes". Algunos ya nos están mostrando cual es "el poder de la vara".

01

Por Lagerzgz 9:48 - 13.01.2021

Clarificador artículo sobre el equilibrio entre libertad de expresión y mantenimiento de la convivencia social. Enhorabuena!