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La esperanza se agota

El Huesca ha dado un paso atrás en su juego y la salvación se queda a unos lejanos 10 puntos

 

Moi Gómez ejecuta un pase largo en el duelo ante el Atlético de Madrid bajo una espesa niebla. - DAVID RAMOS

A. B. L.
21/01/2019

Pasan los días, las semanas y las jornadas y los puntos llegan a cuentagotas. Mucho más despacio de lo que deberían ante el reto tan mayúsculo que tiene la Sociedad Deportiva Huesca ante sí. La salvación es una carrera de fondo, de muchos obstáculos, mucha entrega y una lucha incesante. Solo al alcance de los más fuertes. El déficit del equipo altoaragonés sigue creciendo y, lo que es peor, que el tiempo se agota.

Tras la gran alegría del triunfo ante el Betis, en el Huesca se vio un optimismo fundado. El conjunto de Francisco dominaba con claridad, generaba peligro y la posesión de balón y el buen trato de pelota permitían que los rivales llegasen menos al marco oscense. Y si se acercaban, Roberto Santamaría es un seguro más fiable que Jovanovic y Werner, como ha demostrado.

La victoria ante los verdiblancos, la primera en El Alcoraz en Primera División, y el comienzo de la revolución en cuanto a la plantilla, suponían un punto de partida esperanzador. A siete de la permanencia con buenas sensaciones, un equipo que creía y una afición que no iba a dejar a su equipo a la deriva. Pero no ha habido continuidad.

La derrota ante el Leganés fue preocupante, un gran paso atrás en un día propicio y señalado para dar un salto de gigante. La falta de ambición fue el gran talón de Aquiles de los azulgranas, que vieron cómo el Leganés sí que quiso ganar. Fue una derrota contra un rival directo por la permanencia que, incluso, pudo golear a los oscenses.

Contra el Atlético de Madrid el pasado sábado en El Alcoraz se volvieron a ver las dos caras del Huesca. Inicio fulgurante, con varias ocasiones de mucho mérito ante un rival en cuadro por las bajas, pero de gran calidad. De nuevo apareció la falta de la pegada que, en todo caso, debe aliviar la presencia de Enric Gallego. El todavía pichichi de Segunda debutó en la máxima categoría sin disponer de oportunidades, pero crecerá con el paso de las jornadas conforme avance su adaptación al equipo y a Primera.

Pero después, el Huesca se diluyó como un azucarillo. En el vestuario fueron conscientes de que compitieron al principio ante el Atlético, pero que eso no basta en Primera para ganar y menos a un equipo de la entidad de los colchoneros. El palo de Pulido, el mano a mano de Cucho Hernández… demasiado perdón. Después dejó de competir al máximo nivel y fue ampliamente superado entre las tinieblas de El Alcoraz. De nuevo de más a menos. De nuevo cero puntos.

Mientras tanto, la permanencia se aleja. La derrota del Celta ante el Valencia fue una gran noticia para los altoragoneses. lo mismo que la remontada de la Real Sociedad ante el Rayo para empatar. A pesar de ello, sigue estando a 10 puntos, siendo el más goleado y habiendo perdido en dos partidos parte del crédito ganado en cuanto al juego. Las esperanzas se agotan a marchas forzadas y el Huesca necesita ganar y continuidad ya.