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Cultura

Optimismo para un año que empieza de cine

La gala de los Forqué, rodajes y estrenos aragoneses y la bajada del IVA en el sector, protagonistas

 

El director aragonés Carlos Saura recibirá la Medalla de Oro de los productores en la gala de los Premios Forqué. - AFP

J. CARLOS Garza
02/01/2018

Aragón comienza el año de lo más cinematográfico, con la celebración de la gala de la XXIII edición de los Premios Forqué en Zaragoza el 13 de enero. Un evento que será retransmitido por TVE y permitirá poner los focos en la tierra de Buñuel, José Luis Borau, el propio José María Forqué que da nombre a los galardones y, cómo no, Carlos Saura, que recibirá ese día la Medalla de Oro de los productores. La celebración de la gala puede considerarse uno de los puntos culminantes de la política cinematográfica del Gobierno Aragonés con la labor que desarrolla la Aragón Filmcommission, y las ayudas a las producciones, con las que se pretende activar esta industria en la comunidad.

De hecho el cine será uno de los grandes protagonistas del 2018. Por un lado veremos los estrenos de películas como Miau, del aragonés Ignacio Estaregui. También rodada en escenarios aragoneses está pendiente de estreno el debut cinematográfico de Samu Fuentes Bajo la piel del lobo, y sin fecha de estreno de momento una de las mayores producciones internacionales rodadas en estas tierras, Les Frères Sister, dirigida por Jacques Audiard, ganador de la Palma de Oro de Cannes en 2015 con Dheepan. Y para la televisión, Antena 3 TV estrenará la esperada versión de la novela de Ildefonso Falcones La catedral del mar, en parte rodada en Sos del Rey Católico.

Eso en cuanto a estrenos, pues los rodajes también prometen ya que el director aragonés Pablo Aragüés está embarcado en la grabación de 1.200 almas, película que contará como actor estelar con el francés Jean Reno, además de la actriz hispano-sueca Ingrid García-Jonsson.

No es poco para Aragón, de momento, en un año en el que el cine estará en boca de todos por sumarse a la victoria de la batalla del IVA. Y es que en 2017, el mundo de la Cultura vio recompensada su larga reivindicación de la reducción del impuesto por parte del Gobierno, que en 2012 lo había subido al 21% y tras cuatro años y medio de batalla finalmente lo bajó al 10% el pasado mes de junio, eso sí, solo para los espectáculos en directo. Quedaron fuera, entre otros, la música grabada, los libros electrónicos y el cine. Un sector este último que, por fin, en este 2018, quedará incluido entre los beneficiados por la medida. Para todos los sectores, la bajada del IVA supone un balón de oxígeno que hay que aprovechar.

Lo loable ha sido que, a pesar de todas las trabas y dificultades, los agentes culturales han seguido programando y trabajando con más que dignidad para mantener vivo el hecho cultural. En Aragón, tanto las salas de conciertos como las salas de teatro han mantenido un nivel de exigencia máximo en cuanto a la calidad de sus propuestas.

Aquí habría que recordar también la labor que desarrollan algunas asociaciones y colectivos en un medio más complicado como es el mundo rural, con festivales y propuestas que permiten llegar a los lugares más pequeños y recónditos de nuestra comunidad. No hablamos de los festivales de cine ya con trayectoria o ubicados en ciudades medianas, como los de Tarazona, Fuentes o La Almunia, sino apuestas arriesgadas como el Festival de Cine más pequeño del mundo en la aldea de Ascaso; o festivales interdisciplinares como Estoesloquehay, cita itinerante que cumplió este año en Ayerbe su edición número 15, lo que es digno de admirar.

Al igual que el cine, el resto de las artes y sectores culturales empiezan también a mostrar cierta agitación que debe dar sus frutos en los próximos meses, Frutos que en algunos casos ya se han visto o al menos son caminos en los que ya se han dado los primeros pasos. Es el objetivo de un modelo cultural gestado desde la participación de los distintos sectores culturales en los proyectos institucionales, lo que supone de alguna forma una novedad a la hora de trazar las políticas culturales. Nos referimos al Plan Estratégico de Cultura del Gobierno aragonés y al Consejo de Cultura de la Ciudad de Zaragoza.

El Año Fleta

Así, en el marco del plan del Ejecutivo autonómico, el 2018 será el año de Fleta. El tenor aragonés será protagonista de una exposición que se inaugurará en mayo en el IAACC Pablo Serrano, y se incluye dentro de los actos con los que se va a conmemorar el 80 aniversario de su fallecimiento. Un año en el que la lírica estará muy presente gracias al convenio firmado entre la DGA y el Teatro Real de Madrid, que permitirá ver en directo las producciones del coliseo madrileño proyectadas en el Pablo Serrano,

En el ámbito de la cultura municipal de Zaragoza, hay que aplaudir el incremento de los grupos residentes del Auditorio. Las nuevas producciones de estas formaciones musicales serán algunos de los proyectos a tener en cuenta en el año que empieza, así como el nombramiento de un nuevo director para el Auditorio, que tendrá la difícil encomienda de sustituir a Miguel Ángel Tapia, cuya labor al frente del centro zaragozano desde su creación ha dejado una impronta muy marcada y un listón muy alto en cuanto a programación.

Destacar también que este año llegará a Caixaforum la exposición Agón! La competición en la antigua Grecia, en colaboración con el British Museum, que incluye un fragmento del friso del Mausoleo de Halicarnaso, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

En definitiva, el año 2017 ha sentado las bases para dar un impulso importante a los hechos culturales. Han sido batallas ganadas, pero el reconocimiento de la Cultura como un bien y un derecho de los ciudadanos tiene todavía muchas más contiendas que librar.