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El Periódico de Aragón

Juan Bolea

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Juan Bolea

Borbones para rato

Los republicanos españoles se han manifestado en Madrid para pedir el fin de la monarquía y el advenimiento de la III República. Lo han hecho en el centro de la capital, pero no por miles, sino apenas en número de un centenar. Entre esos mal contados cien manifestantes republicanos no había ningún líder de la izquierda, ni de la izquierda de la izquierda, ningún político conocido, diputado, alcalde o senador. Era una buena ocasión para hacer ruido y, de paso, partir algunas nueces, pero no hubo difusión, proyección ni consecuencia alguna.

Si es verdad que en España hay cientos de miles, millones de republicanos, no se entiende. Porque el momento actual por el que atraviesa la monarquía española, en general, y la Casa de Borbón, en particular, es el peor desde el nacimiento de la democracia. El penoso espectáculo mediático del rey emérito no ha contribuido a mejorar la imagen de una institución asolada por los escándalos financieros. De haber en España una alternativa republicana sería este el momento ideal para ponerla sobre la mesa. Para exponer y ofrecer a los españoles, sin la menor acritud, rencor ni deseo de revancha un proyecto político nuevo y regenerador, consistente en un cambio de régimen, procediéndose a abolir la monarquía y a proclamar la república, a reformar la Constitución y a proclamar un nuevo Estado federal que termine de una vez por todas con las antidemocráticas diferencias establecidas a favor de vascos y catalanes y en detrimento de españoles que, como los aragoneses, tardaron diez años más en acceder a la autonomía.

Sin embargo, lejos de aprovechar esta oportunidad de oro, los republicanos callan. Ninguno dice a los españoles: yo quiero gobernar bajo una nueva república; mi partido tiene un proyecto, un programa, y pido su voto. ¿Por qué? ¿Quizá porque ese líder no existe? ¿No era Pablo Iglesias? ¿No es Yolanda Díaz? Ninguno de los dos, más allá del postureo, parece estar por la labor... Y, lo que sería aún más grave, tampoco parece existan ya de verdad, en la sociedad española, aquellos fraternos principios por los que tantos compatriotas dieron su vida en una guerra civil.

Así las cosas, habrá monarquía y Borbones para rato.

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