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Tocado y fundido (1-2). La crónica del Real Zaragoza-Al Nassr

Un Zaragoza cansado y blando encaja ante el Al-Nassr saudí la primera derrota del verano

Petrovic trata de arrebatar el balón a un jugador del Al-Nassr. REAL ZARAGOZA AL NASSR PRETEMPORADA 2022 MARBELLA

Primera derrota de la pretemporada de un Real Zaragoza cansado, abrasado y blando que volvió a dejar patente la ingente tarea que tiene por delante un Carcedo al que le sobran ganas e ilusión y le faltan jugadores. La carencia es palmaria en ataque, donde Azón emerge como la única realidad en una parcela en la que Giuliano, demasiado verde, y Narváez, demasiado ausente, aportan poco. Pero el Zaragoza tampoco está bien atrás, donde exhibió fortaleza la pasada campaña. Siguen todos los que estaban, pero algunos aún muy lejos de una versión aceptable para comenzar la campaña conciertas garantías.

El primer revés del verano, en todo caso, no reviste de especial gravedad ante la intrascendencia del resultado y la concepción de los encuentros como un banco de pruebas a menos de dos semanas del comienzo liguero. En verdad, la derrota bien pudo haber llegado antes, pero la capacidad de reacción de los aragoneses aplazó el momento a un partido marcado por el sofocante calor y la pesadez en las piernas de un Zaragoza que el miércoles volverá al tajo ante el Betis en el duelo más exigente de la pretemporada.

Carcedo diseño de inicio un Zaragoza casi idéntico al que había finalizado, apenas unas horas antes, el partido ante el Al-Shabab. Solo Ratón, por Rebollo, y Francés, por Jair, alteraban aquella formación con la que el equipo remontó en los minutos finales un marcador adverso. Pero el rival sí era bien distinto. Si el Al-Shabab había mostrado buenas maneras con el balón pero una disciplina táctica manifiestamente mejorable, el Al-Nassr, edificado sobre una defensa de tres centrales, se mostraba más ordenado y riguroso que su compatriota para sofocón de un Zaragoza cuya falta de profundidad incrementaba la complejidad a la hora de atacar la nutrida retaguardia saudí. 

Apenas un cabezazo inocente de Francés y un disparo desviado de Azón advertían del escaso poderío ofensivo de un Zaragoza que abusaba del toque a la búsqueda de huecos. El balón largo, otra herramienta de relativo valor en la actual composición de la plantilla, casi nunca encontraba al amigo y solo Azón, como casi siempre, ejercía de amenaza. Una jugada personal del canterano culminada con un tiro desviado, y un remate fallido de Mollejo a un buen centro de Larrazabal incrementaban las constantes vitales de un Zaragoza que, sin embargo, empezaba a sufrir en las transiciones. Otro mal conocido.

Precisamente, en una contra rápida, el Al-Nassr avisó por mediación de Konan, cuyo centro no encontró rematador poco antes de que, en otra transición tras una pérdida de Molina, Francés, muy irregular a lo largo de la pretemporada, entregara el balón a Sami para que el árabe batiera por bajo a Ratón.

Carcedo, acuciado por el escaso margen de descanso entre partidos, cambió más de medio equipo en el intermedio y, lejos de mejorar, el Zaragoza fue a peor. Solo la defensa permaneció igual, con el único cambio de Gámez por Luna en el lateral diestro. Ratón y Lluís López, muy desafortunados, serían los únicos que completarían los 90 minutos junto a Nieto.

La presión del Zaragoza, pesado y atascado, ya no era tan intensa y, además, el repliegue tras el robo frustrado era cada vez más lento, así que el Al-Nassr, que ya avisó a los tres minutos de la reanudación con un disparo peligroso de Aboubakar que se fue fuera por poco, se encontraba cada vez más cómodo. Y mucho más cuando, al cuarto de hora, Sami volvió a superar a Ratón tras aprovechar la candidez de Grau en el despeje y la desconexión entre Ratón y López. 

El tanto dio lugar a un carrusel de cambios en los árabes, más enteros físicamente que un Zaragoza amparado en el entusiasmo de Puche y la lucha de Azón. Vada, que había mandado demasiado alto un lanzamiento de falta directa, trataba de ejercer de enlace con la zona de vanguardia, pero con escaso éxito y Azón, que dejaría su puesto a un confundido Giuliano, intentaba contagiar al resto su espíritu guerrero. Un servicio del punta a Lasure fue desperdiciado por el lateral con un disparo que se perdió en las nubes poco antes de que Puche, en la mejor ocasión de la tarde, se topara con el meta rival y un defensa bajo palos que evitaron la reducción de la renta. Francho, en el segundo despeje, disparó demasiado ajustado.

A seis minutos del final, un mal despeje del Al-Nassr fue aprovechado por Vada para recortar distancias, pero el Zaragoza no daba sensación de poder ni con su alma. Tiró, eso sí, de orgullo en busca del empate, pero fue el cuadro árabe el que dispuso de la mejor oportunidad con un disparo al poste de Maran en el descuento. El Zaragoza, blando y tierno, se fundió bajo el sol. 

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