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LA PROPUESTA

La pizza sí que es arte

3 El restaurante 22.2 Gradi ofrece cotidianamente las mejores porciones de Zaragoza

 

Surtido de diferentes pizzas, tanto para llevar, como para degustar allí. - GABI ORTE / CHILINDRÓN

G. A.
13/07/2018

Las pizzas y la teoría de que deben ser redondas. ¿Existen las pizzas de temporada? ¿Habría que prohibir la salsa barbacoa? Todas estas preguntas tienen su respuesta en el zaragozano barrio de Delicias, donde se encuentra Cristian Georgita al frente de su 22.2 Graddi Pizza al Taglio. Que no hace referencia a su ubicación geográfica, sino a la temperatura de fermentación de la masa madre de las pizzas al taglio al corte, o al tajo, que resulta más castizo, que elabora cada día con productos de temporada y jamás salsa barbacoa.

ESPECIALISTA EN MASA / Rumano criado en Italia, Georgita es un apasionado de la pizza. Se ha formado con los mejores especialistas en masa, primero, y en la cobertura después. De ahí que el resultado sea casi inmejorable, ya que además trabaja siempre con productos de temporada y cercanía; o, si lo precisa, los trae de Italia, como los tomates en lata. Y fue el amor, afortunadamente, lo que ha logrado que se quede en Zaragoza, tras viajar por medio mundo.

El local no es muy grande y permite que varias personas disfruten allí mismo, o en la terraza, de sus pizzas, por más que la mayoría de clientes optan por comprarla para consumir en casa. No obstante, ofrece todos los días un plato del día, con postre o bebida, por 6,50 euros o menos, una sabrosa e inteligente manera de alimentarse al mediodía. Y si el curioso cliente lo desea, le preparan una degustación de pizzas, una inusual experiencia, con sabores que van de menos a más; completada para mayor placer con varias de sus cervezas artesanas, tanto italianas, como españolas y aragonesas.

Cristian cuida la base de la pizza, el debajo, que elabora cuidadosamente a partir de su propia masa madre, luchando contra el calor del estío zaragozano. Logra una inusual combinación de un exterior crujiente, sobre el que se asienta la esponjosa, pero firme textura; una combinación entre un pan de cristal y otro cocido lentamente al horno, de miga sólida y evanescente a la vez.

Casi con ello bastaría para disfrutar, pero igual aburría un poco. De ahí lo de arriba, donde se alternan combinaciones clásicas italianas con otras netamente aragonesas o españolas, que han llegado para quedarse. Las que llevan patata, en una especie de homenaje a nuestra tortilla, sorprenden y encandilan. La de queso a eso sabe, no a nata líquida. Las veganas y vegetales, aptas para todo el público. Con berenjenas, con tomate natural ahora que es temporada, con calabacín y cebolla caramelizada, con jamón dulce, pulpo, borraja, longaniza... El abanico es tan amplio como la curiosidad y la imaginación de Georgita.

Además, no solo hay pizza para elegir. Están sus curiosas patatas kazimir, lasañas, la calzone, los postres tradicionales excepcional el tiramisú, como el cannolo o la panacotta... Poco a poco va conformando una carta de vinos interesante. Y presume con acierto de uno de los cafés mejor elaborados de Zaragoza.

Aproveche estos días para descubrirla –cerrará del 2 al 19 de agosto– y pronto se convertirá en un adicto de esta otra forma, la mejor, de disfrutar de la pizza que aquí, sí, es gastronomía.