Todos los centros de enseñanza aragoneses empezaron a aplicar en noviembre de 2001 la orden de la DGA que prohíbe fumar en los edificios públicos. "Fue una medida radical --reconoce más de un año después Emilio Lorente, jefe de estudios del instituto Pablo Gargallo, en Zaragoza--, pero surtió efecto, y aunque una minoría de alumnos se esconde para fumar, lo cierto es que ha desaparecido la nube de humo que flotaba siempre sobre el vestíbulo".

Ahora, el Servicio Aragonés de Salud ha decidido ir más allá en su política antitabaco en la enseñanza promoviendo el programa Clase sin humo , un concurso de ámbito europeo destinado a alumnos de 1º y 2º de ESO. Los estudiantes de estos cursos tienen entre 11 y 14 años, edades que se consideran decisivas para el rechazo o la adopción del hábito de fumar.

Ayuda para deshabituarse

"Hay que hacer algo", afirma Javier Toledo, responsable de Programas de Prevención y Control del Tabaquismo del Gobierno de Aragón. "Cada día se dan más casos de muchachos de 15 años que necesitan ayuda para dejar el tabaco". Los últimos estudios sobre el tabaquismo en la juventud aragonesa arrojan unos resultados alarmantes. "La edad media de inicio se sitúa actualmente en los 13,6 años, mientras que los que ahora tienen 20 años daban la primera calada a los 15,5 años", informan fuentes del Servicio Aragonés de Salud.

Para la franja de población comprendida entre los 40 y los 65 años, el primer contacto con el tabaco tuvo lugar, como regla general, a los 17,6 años. Estas cifras, que apuntan a que cada vez se empieza a fumar a una edad más temprana, se complementan con otra igualmente preocupante: el hecho de que sean fumadores el 46,8% de los jóvenes entre 15 y 19 años.

Clase sin humo , que se lleva a cabo simultáneamente en 16 países europeos, se propone prevenir o retrasar el inicio en el consumo de tabaco y también que los adolescentes que ya fuman puedan deshabituarse sea cual sea su nivel de adicción. 25 institutos de enseñanza secundaria aragoneses participan en la experiencia con un total de setenta aulas y 1.500 alumnos.

Las bases de la competición exigen que las clases se comprometan a no fumar ni un solo pitillo en cinco meses, desde el pasado 1 de diciembre hasta el 30 de abril de 2003. Como muestra de su firme voluntad de cumplir este objetivo, los estudiantes firman un compromiso de clase y un compromiso individual.

"El programa Clase sin humo --explica Javier Toledo-- se basa en que son los propios alumnos los que se responsabilizan de su conducta dentro y fuera del centro, por lo que están obligados a declarar de inmediato si han fumado".

Las clases que superen la prueba sin haber fumado adquieren el derecho a participar en una serie de sorteos de ámbito internacional, nacional y local que tendrán lugar el 20 de mayo del año próximo. La mayor recompensa es un viaje a Bruselas para una clase entera, pero el premio puede parecer lejano en un concurso al que se han apuntado centenares de aulas en gran parte del continente europeo.

Por ese motivo, en el caso de Aragón, el Gobierno autonómico ofrece otras recompensas, como un viaje a Port Aventura o a Warner Bros Park, equipos de música y recuerdos tales como gorras y camisetas para todos los participantes.

Las clases concursantes han de acuñar además un eslogan que entrará igualmente en un concurso de lemas antitabaco. Las aulas en las que un 10% de los alumnos haya manifestado que no ha podido mantener su compromiso quedarán fuera de la competición. "Lo novedoso del programa Clase sin humo --subraya Toledo-- es que, por primera vez, la prevención del tabaquismo no recurre al miedo sino a la recompensa". Además, "el programa ayuda a estrechar los lazos entre los alumnos de una clase, pues todos persiguen un objetivo común".