¡Ya tenemos a nuestro robot en el Planeta Rojo! El 18 de febrero de 2021 pasará a la historia porque el Perseverance amartizó en Marte. Un verdadero hito desde el punto de vista científico.

Y como curiosidad no exenta de gracia, en nuestro planeta existen grupos de humanos convencidos de que la Tierra es plana. Se me ocurre la idea de añadir una cabina al Perseverance y llevar a alguno de esos líderes terraplanistas a Marte para ver la Tierra desde allí con un supertelescopio. Aunque, pensándolo mejor, ¿quién iba a ser capaz de convencerle de que la esfera azul no era un video manipulado? Dejémoslo, sería el proyecto infructuoso más caro de la historia.

En esta época que nos ha tocado vivir, el negacionismo lo abarca todo. Desde un virus que no existe y una enfermedad inventada hasta el chip que nos están poniendo con la vacuna. Y no olvidemos las elecciones «robadas» en el país que saca pecho por ser la referencia de la democracia. Es cierto que las redes sociales han supuesto un antes y después, para bien y para mal. Utilizadas con fines manipuladores, ganan Brexits y movilizan masas a tomar todo un Capitolio. Solo hay que repetir algo muchas veces para que pase de bulo a dogma, y la maquinaria de internet tiene esa magnífica cualidad de difundir información de una manera nunca vista antes. Pero no nos engañemos, hace menos de un siglo, se conseguían efectos similares con mítines y papeletas. Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich, fue todo un artista en convencer de que los judíos eran seres demoniacos por exterminar, y no necesitó redes sociales. Solo hace falta buscar gente descontenta y decirles lo que quieren oír.

Está claro que aceptar dogmas es mucho más sencillo que analizar toda la información que está a nuestro alcance de forma racional. Más aún, cuando el tinte ideológico siempre colorea hasta los más mínimos detalles en cualquier aspecto que abordemos. Como explicación simplificada a este tipo de funcionamiento podríamos decir que, cuanto menos sabemos de algo, más fácil nos resulta alcanzar conclusiones. Agarrarnos a dogmas nos otorga una falsa seguridad y podemos llegar a defender ideas extremistas sin hacer una mayor reflexión sobre el asunto ni plantearnos otras alternativas. Es decir, cuanto menos conocimiento tenemos, menos variables tenemos que analizar y más fácil nos resultará posicionarnos.

Al respecto de los negacionistas de la ciencia, lo más gracioso es que este fenómeno también ha sido explicado científicamente. El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo, descrito en psicología social, en función del cual, los individuos ignorantes o incompetentes tienden a sobrestimar su habilidad, mientras que los individuos altamente competentes tienden a subestimarla. Cuanto menos sabemos de algo, más fácil es opinar y meter la pata. La Filosofía, ya en el siglo V antes de Cristo, reflexionó sobre la inteligencia que se haya en el reconocimiento de la propia ignorancia a través del «solo sé que no se nada» de Sócrates. Y como exclamación frecuentemente utilizada, no nos olvidemos de esa cotidiana frase: ¡qué atrevida es la ignorancia! En resumen, como nadie se libra de este sesgo, no estaría mal que recordásemos su existencia con cierta frecuencia. T