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EL REGRESO A LAS AULAS

Un epidemiólogo allana el camino

Ignacio de Blas prepara el protocolo para el nuevo curso escolar en el colegio Marianistas de Zaragoza. Se trata de un proyecto particular para este centro, no aplicable a otros.

 

Imagen de archivo del colegio de Marianistas, uno de los más grandes de la capital. - CHUS MARCHADOR

R. TRIGO
18/08/2020

La incertidumbre sobre cómo será la vuelta a los centros educativos crece por momentos aunque, recientemente, el Gobierno de Aragón ya diera indicaciones de cómo se prevé el comienzo del próximo curso escolar, con la implantación de la semipresencialidad a partir de segundo de Educación Secundaria. Hasta ese curso, los alumnos acudirán a las aulas de forma presencial pero se estudiará el desdoble según los centros.

Algunos colegios, en este caso el de Marianistas de Zaragoza, ya se ha puesto manos a la obra para estudiar un protocolo sanitario que ofrezca las mayores garantías de seguridad a sus más de 1.500 alumnos. Y lo hará de la mano de Ignacio de Blas, docente e investigador en Epidemiología Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, y antiguo alumno del centro. «El director es amigo mío y estaba interesado en contar conmigo para ver qué medidas eran viables», comentó de Blas.

Este virólogo se ha encargado principalmente de comentar, dando directrices, las medidas que está estudiando el centro para poder mejorarlas», señala Blas mientras resalta la dificultad que conlleva «pasar del papel a la práctica». Estas medidas, estudiadas por la dirección del centro educativo, se van a centrar en evitar la transmisión del virus en el interior del colegio, pero también en intentar atajar su entrada. No obstante, resalta, para esto será determinante también «la responsabilidad de los padres».

Las claves

Desengranando los diferentes puntos del protocolo, se aprecia, en primer lugar, la búsqueda de la concienciación de todo el personal del centro (profesorado y personal) de que el riesgo cero no existe y por ello se propone su asistencia a una formación telepresencial. Posteriormente, se informa de que la formación se ampliaría a padres y alumnos para que conozcan el funcionamiento de las medidas implantadas.

Se recomendará que se salga de casa con la mascarilla correctamente colocada y que minimice la cantidad de material que se lleva al centro (prohibidos balones o juguetes). Conocer si cada uno de los alumnos convive con personas de riesgo para concienciarles de que no solo les afecta a ellos, además de que se deberá informar al centro en el momento en que se detecte cualquier síntoma para activar el plan de contingencia.

Una de las situaciones más peliagudas que se presenta en este centro es cómo abordar el transporte escolar del que muchos de los alumnos hacen uso. «Tiene una desventaja muy grande de que una gran parte de los alumnos van en transporte escolar al colegio. Si fuera otro colegio el análisis seria otro bien distinto y por eso pensamos soluciones particulares para casos particulares», manifestó de Blas.

Sin embargo, el centro ya tiene su propuesta: «Asignar asientos fijos a los alumnos de cada ruta, sectorizados por cursos. Y sugerimos, además, establecer un orden para subir al bus que reduzca el contacto entre alumnos», apunta de Blas. Asimismo, se plantea abrir las dos puertas del vehículo para bajar en orden y de la misma manera se hará para la vuelta.

Por otro lado, los claustros de profesores se realizarán a través de videollamadas, ya que un positivo en uno de ellos obligaría a poner en cuarentena de 15 días a los 100 docentes que lo forman. Así como también serían telemáticas las tutorías con los padres.

El protocolo también recoge pruebas PCR o serológicas a los trabajadores, pero más importante todavía saber quién tiene anticuerpos de la administración de servicios para puestos de mayor atención al público. Brazaletes en los niños para saber el curso y la clase a la que pertenecen, trazados independientes de acceso a las clases y uso siempre de geles hidroalcohólicos y mascarillas, incluso en infantil, a los que se puede engañar utilizando juegos de naves espaciales.

El recreo deberá estar repartido por grupos y clases, con máximos de 10 personas y, por supuesto, las fuentes de agua clausuradas. Muy importante también, según recoge el protocolo de actuación, la ventilación y la desinfección de las aulas. Autoservicio en el comedor y eliminación de las actividades extracurriculares que más riesgo conlleven. Y, por último, «estar preparados para la docencia telepresencial» por si aparecen casos de covid-19 en alumnos o personal, destaca el virólogo.

Una propuesta no estándar

Según Ignacio de Blas, la propuesta adoptada por el colegio de Marianistas de Zaragoza no es «estándar». Esto quiere decir que se trata de «medidas específicas para centros particulares». «Son importantes las puntualizaciones, ya que Marianistas es un centro con 1.500 alumnos, de todas las etapas escolares y un recreo gigantesco, pero en un colegio más céntrico muchas de las medidas que se proponen no son válidas», señaló el experto en epidemiología.

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