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Puigdemont juega al despiste para impedir su detención en España

Forn renuncia a su escaño para facilitar su salida de la cárcel y Torrent viaja hoy a Bruselas. Descarta por ahora delegar su voto para dificultar que el Constitucional se active contra su investidura

 

Rueda de prensa ofrecida ayer por Carles Puigdemont en Dinamarca. - AFP / Jonathan NACKSTRAND

DANIEL G. SASTRE
24/01/2018

La propensión a la astucia sigue dominando la política catalana. Carles Puigdemont está llevando el concepto que puso en circulación Artur Mas para tratar de burlar al Estado a un nivel de virtuosismo difícil de igualar. A una semana de que se celebre el debate de investidura, el candidato no ha aclarado si tiene previsto volver a Barcelona o si no, ni cómo piensa solventar los escollos legales de una elección a distancia en este último caso.

Puigdemont siguió jugando ayer al despiste. El día comenzaba con la noticia de que el aspirante ya oficial a presidente de la Generalitat –después de que Roger Torrent constatara que ningún otro reunía los apoyos suficientes–- retiraba su petición de delegación de voto para el pleno de la investidura. Puede ser, como alegaron fuentes de Junts per Catalunya, «para mantener todos los escenarios abiertos», una manera de decir que el expresident está valorando volver para participar in situ en la sesión.

Pero Puigdemont sabe que es más que probable que sea detenido en cuanto cruce la frontera. Así que cobra protagonismo la teoría de la astucia: retira la petición de voto delegado para evitar que el Tribunal Constitucional (TC) se ponga en marcha para impedir su investidura.

LA MESA APLAZA LA DECISIÓN

Varios indicios más apuntan en ese sentido. El primero: que Torrent, flamante presidente del Parlament, evitó que la reunión de la Mesa de ayer valorase las peticiones en el mismo sentido de los exconsejeros que acompañan a Puigdemont en Bruselas: Toni Comín, Clara Ponsatí, Lluís Puig y Meritxell Serret. El segundo, y más significativo, que el propio Puigdemont ha dejado claro que no volverá si no le garantizan que no será detenido.

Ayer lo dijo de nuevo. En la segunda jornada de su controvertido viaje a Dinamarca, el presidente cesado ofreció una rueda de prensa en la que pidió poder regresar «sin ningún riesgo, sin miedos ni amenazas» a Cataluña, como «primer paso para la restauración democrática que se necesita». Para él, un arreglo de ese tipo –que ya ha sido rechazado por el presidente Mariano Rajoy– significaría que el Gobierno «respeta el resultado de las elecciones».

Los partidos de la oposición ya se han puesto en guardia ante lo que interpretan como un anticipo de que los independentistas intenten una investidura de Puigdemont a distancia.

Ciutadans ha criticado que la Mesa de la Cámara catalana «no haya querido resolver las peticiones del resto de prófugos», y sospecha que los independentistas quieren repetir las argucias de las sesiones parlamentarias del 6 y 7 de septiembre, cuando se aprobaron las leyes de desconexión.

«Queremos evitar que se nos cuele una decisión pocas horas antes del pleno, sin tiempo para reaccionar», dijo Carlos Carrizosa (Cs) en referencia a la investidura a distancia, contra la que se han pronunciado los letrados de la Cámara.

El líder del PSC, Miquel Iceta, ha enviado una carta al presidente del Parlament para pedirle también que «no permita que se someta a consideración» una investidura telemática, porque lesionaría los derechos de los diputados.

TORRENT VIAJA A BRUSELAS

Torrent viajará hoy a Bruselas para entrevistarse con Carles Puigdemont y los exconsejeros que le acompañan, aunque ya ha aclarado que no lo hará con dinero público.

En cualquier caso, los independentistas necesitarían que al menos tres de los cinco diputados que están en Bélgica renunciasen a su acta de diputado para asegurarse una eventual investidura de Puigdemont en segunda ronda.

Ayer lo hizo uno de los encarcelados, Joaquim Forn. Aunque se supone que los que están en prisión provisional –es el caso también de Oriol Junqueras y Jordi Sànchez– sí podrán participar en la votación, Forn ha decidido dejar su escaño para facilitar su salida de la cárcel. La decisión se anunció el mismo día en el que la Fiscalía del Supremo se opuso a la petición de libertad cursada por él y el también diputado electo Jordi Sánchez.

Todas estas cuentas dependen de que la CUP apoye finalmente al candidato que proponga JxCat. Los antisistema subrayaron ayer que no saben qué tipo de Govern planean sus hasta ahora socios.