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El mirador

Los nacionalismos para qué

 

CARMEN Pérez
19/03/2016

La memoria me lleva a los años 60 y 70 cuando utilizábamos el rico lenguaje del castellano y llamábamos a las cosas por su nombre de origen. Desconozco el chino mandarín, pero a nuestro idioma, además de ser universal y de los primeros en el ránking de parlantes, no le iguala otro, la cantidad de giros, matices, significados que puede tener una palabra, hace que sea una fuente inagotable de comunicación. Por eso cuando España se configura en autonomías allá por los años 80, y a lo que eran las Vascongadas y Cataluña se les llama países, empieza la sospechosa confusión. Sí, ya sé que la palabra país es polisémica, pero lo normal es que se asocie o venga a ser el sinónimo de estado nacional. Aunque haciendo gala de nuestro rico vocabulario, admito pulpo como animal de compañía. Esa fragmentación nacional no está muy clara para qué ha servido, más bien para amedrentar al pueblo vasco y al resto de los españoles y, en el caso de Cataluña, tal como se está viendo últimamente, para echar órdagos al Gobierno de España y así escamotear las grandes deficiencias económicas y sociales que padece Cataluña. El independentismo, el mirarse el ombligo entra dentro de parámetros totalitarios, porque acota a sus habitantes y les obliga a prescindir de la libertad de expresión, de la libertad del lenguaje que caracteriza a la nación española donde habitan y que por historia les pertenece. Cuando una viaja, ese sentido de universalidad te envuelve y el sentido del nacionalismo se diluye cual barro en el agua. Al final, todo es cuestión de educación, cuanta más educación menos independentismo, por eso hay que mimar lo que nos puede evitar que seamos manipulados.

Pintora y profesora de C.F.

 
 
4 Comentarios
04

Por José S. 19:10 - 19.03.2016

Perdón, en mi comentario anterior he querido decir «... que contemple la secesión de Cataluña de España no como una trágica ruptura sino...». Un cordial saludo.

03

Por José S. 17:34 - 19.03.2016

La señora Pérez Ramírez nos propone un sugerente desafío: «Los nacionalismos para qué». Una respuesta, o una de las respuestas, a la premisa de la que parte la columnista es, en España: la deriva hacia el mundo de lo absurdo. Se sube uno al AVE con destino a Madrid proveniente de Barcelona en la estación de ferrocarril de Delicias e informan de los detalles del viaje. En español, primero. Después en Catalán y por último en inglés. Bien pues, si los viajeros hablantes de la bonita lengua catalana ya han entendido todo *perfectamente* en el idioma común a todos los españoles, una tonta pregunta: ¿por qué repiten la misma información en catalán? En inglés, bien. Muchos extranjeros no saben español pero se defienden al menos en la lengua más internacional del planeta, ¿pero en catalán? Ojo, que no se trata de impedir a nadie que se desenvuelva en el idioma que desee, no. Habrá quien dirá que es un derecho de los catalanohablantes ser informados en su lengua... pero pienso que la razón es otra. Más bien se trata de dejar constancia de que Cataluña existe, que es diferente. Quieren recordarnos de ello a cada momento. Incluso cuando en la situación social de un viaje común en tren es más práctico, porque es más rápido, usar la misma lengua para todos los pasajeros: descendemos al mundo de lo absurdo. No en vano se oye que hay paletos padres catatanes que prohíben a sus hijos pequeños hablar en español por si el ejemplo del tren no convence. Los nacionalismos que surgen en España a la muerte del anterior jefe del Estado han descubierto una clase política separatista, concretamente en Cataluña, que impone lo catalán por encima de lo «español» al objeto de propiciar un ambiente social que contemple la secesión del España no como un trágica ruptura sino como un siguiente paso natural. Igual de natural, por supuesto, que la corrupción de la élites burguesas catalanas para quienes los humildes trabajadores ni siquiera existen. Un bonito artículo, muchas gracias.

02

Por enrique 13:13 - 19.03.2016

Se puede ser distinto. Pero independiente, sólo con lo tuyo. Lo de todos no pertenece a algunos. Pero los pusilánimes de siempre con mando en plaza y banda rosa, nos lo hacen olvidar, día a día, insufrible cuentagotas. Y es que en el te lo doy todo por un minuto de gloria, por un ahora me toca a mí por fa, ya salimos perdiendo, y así seguiremos, iremos, perdiendo.

01

Por Ramón 12:20 - 19.03.2016

El problema empieza cuando no se hace nada desde el Estado dejando hacer a Artur Mas y compañía. Que sepamos políticamente solo hay un Estado de Derecho –y esos somos los ciudadanos españoles- de manera que habiendo una historia, un único Estado y una lengua común, en todo caso habría que preguntar a todos y no solo a la parte secesionista. El independentismo casi siempre enmascara el afán de poder y riqueza de unos cuantos que aspiran a ser los nuevos dueños del cotarro. Por otro lado está la pereza de pensar, frente al subconsciente -trabajado- dispuesto a considerándose superior por haber nacido en determinado lugar del territorio.