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Medio Ambiente

Las aguas residuales de Peñaflor serán tratadas en la depuradora de La Cartuja

El Ayuntamiento de Zaragoza invertirá 4 millones para construir un colector de 6 km

Instalaciones de la depuradora de La Cartuja de Zaragoza.

El Ayuntamiento de Zaragoza conectará a través de un colector de 6 kilómetros la depuradora de La Cartuja con Peñaflor, donde no existe una instalación para el tratamiento de las aguas residuales de sus vecinos, que se vierten directamente al río Gállego.

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) lleva años urgiendo al consistorio a que busque una solución. El último requerimiento es de septiembre de 2021, cuando también alertó de la «preocupante» situación de la planta de La Cartuja. 

Desde el área de Infraestructuras han estudiado dos alternativas para depurar las aguas del barrio rural: construir una depuradora en el barrio rural acorde a las dimensiones de su población o un gran colector que permita llevar las aguas contaminadas hasta La Cartuja, donde serán tratadas. Esta ha sido la solución elegida al ser la más factible y económica que, aún así, exigirá una inversión entre 3,5 y 4 millones de euros y que el consistorio tendrá que financiar a pulmón. 

Interior de la depuradora de La Cartuja de Zaragoza. EL PERIÓDICO

Para este año, la inversión prevista en Ecociudad asciende a 8,9 millones (al margen de la operación asfalto, que también asume la sociedad) que se destinarán al impulso de nuevos proyectos de depuración y saneamiento. 

Las convocatorias de los fondos Next Generation relacionadas con el tratamiento de aguas residuales se han dirigido a municipios de menos de 5.000 habitantes, y desde el área de Infraestructuras están a la espera que haya nuevas ayudas para las grandes urbes y poder financiar el coste del colector.

El anteproyecto ya está y ahora tiene que salir a licitación la redacción del proyecto definitivo, que podría coincidir con la del proyecto del tanque de tormentas de San Pablo y del escorredero de Fillas, en la carretera de Castellón. 

El informe de la CHE pone en duda el estado integral de la planta de La Cartuja y avisa de que su diseño no permite que se puedan acometer las actuaciones y las mejoras necesarias para cumplir con las exigencias del cambio climático y garantizar los límites de vertido exigibles. También pone de manifiesto la carga de vertidos industriales que asume, para lo que no está preparada. 

Desde el ayuntamiento han aumentado la inversión para tratar de corregir los defectos detectados en unas instalaciones con más de 30 años y cuya concesión finalizará dentro de dos años, en 2024. 

El año pasado, de los 7,2 millones invertidos en depuración de aguas, 3,2 se destinaron a La Cartuja, donde se impulsó la renovación y modernización de los circuitos de decantación primaria, se restauró una de las dos líneas de incineración, se actualizó el sistema de renovación del aire que evita la emisión de gases y los olores y se instalaron compuertas automáticas y motorizadas para regular la distribución de agua entre unas fases y otras de la depuración, entre otras. 

Desde 2019, se han invertido 21,15 millones en depuración y saneamiento, entre los que destacan los casi dos millones (1,7) destinados al digestor de la depuradora de La Almozara que colapsó como consecuencia de la acumulación de toallitas.

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