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ANTONIO PEIRÓ, DR. DE RELACIONES INSTITUCIONALES Y COMUNICACIÓN DE LA UNIVERSIDAD

«Los labradores no figuran en los libros de historia»

 

Antonio Peiró, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza - NURIA SOLER

SARA GINER
24/11/2016

Antonio Peiró presentó ayer en el Palacio de Sástago su última obra: Labradores en Armas. Acción política y militar en los sitios de Zaragoza.

– ¿Qué fue lo que le llevó a publicar esta obra?

--Lo que me llamó la atención es que los labradores fueron el principal grupo social en la Guerra de la Independencia. Mientras que ni el ayuntamiento, ni la audiencia, ni el cabildo tomaron parte activa en los levantamientos, los labradores sí lo hicieron. Lo que he hecho ha sido analizar por qué es así, cuáles fueron las causas e investigar sobre quiénes eran los dirigentes.

–¿De dónde nace este interés por los labradores en armas?

–Ya he publicado varios libros de historia agraria, pero este caso es llamativo porque, a pesar de que los labradores eran un grupo social pequeño en número (7,5% de la población), recibían el 44% de las condecoraciones. Por lo tanto, hay un desequilibrio notable y esto me llevó a investigar.

–¿Cuál fue el papel que desempeñaron en la época de la Guerra de la Independencia?

–Desarrollaron actividad en el ámbito ideológico pero también en el defensivo. Ejercieron un papel que no corresponde a su representación numérica porque son quienes inician la rebelión y quienes apoyan a Palafox en todo momento. Crearon compañías propias de labradores y estuvieron en la defensa de algunos puntos defensivos estratégicos de la ciudad, como la Aljafería, el Arrabal o la Puerta de Santa Engracia.

–¿Qué es lo más representativo que ha descubierto y quiere dar a conocer?

–Además de recomponer cuál era su importancia, he estudiado los casos concretos de los dirigentes labradores más importantes. Y ahí es donde vienen las sorpresas. Estaban organizados por parroquias como la de San Pablo, la Magdalena, San Miguel o el Arrabal. Además, algunos labradores fueron reconocidos popularmente medio siglo después de la guerra por su papel decisivo y se puso su nombre a algunas calles, pero, sin embargo, no aparecen en ninguno de los libros de historia.

–¿Qué nombres destacan entre estos los labradores?

–El tío Jorge (quien no cultivaba como se ha creído hasta hace poco, sino que era propietario de un vivero), Mariano Cerezo, Lucas Aced o Telesforo Peromarta son ejemplos de algunos de ellos.

–¿Por qué cree que no fueron reconocidos a pesar de la labor que desarrollaron?

–Porque buena parte de los libros de historia repiten sistemáticamente lo que se había escrito en la década de 1830. Por ejemplo, es significativo el caso de Telesforo Peromarta, ya que la cultura popular lo recuerda como un héroe, pero no aparece en los libros porque se escriben en los últimos años del reinado de Fernando VII y como Telesforo había estado en la cárcel por ser liberal, lo borran de los libros de historia como si no existiera.

–¿Qué propondría para cambiarlo?

–Seguimos contando las cosas como hace 170 o 180 años y hace falta revisarlas para entender bien por qué este grupo social interviene y las autoridades no hacen nada. Hay que reescribir la historia de la Guerra de la Independencia, porque, en general, seguimos viviendo de lo ya escrito y repetimos la historia. Tendríamos que dejar a un lado lo tradicional y ver qué ocurrió verdaderamente para buscar buscar menos héroes y analizar más los hechos.