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El Periódico de Aragón

TRANSPORTES

El aeropuerto de Zaragoza registra su récord de viajeros en una década

La terminal roza los 70.000 pasajeros en julio, una cifra que no alcanzaba desde 2011. El agregado hasta hoy supera en un 64% el dato del mismo periodo de 2019

Reencuentro con un viajero procedente de Mallorca en el aeropuerto de Zaragoza. ÁNGEL DE CASTRO

Ni la guerra de Ucrania ni la galopante inflación han frenado el avance del tráfico comercial en el aeropuerto de Zaragoza. La terminal registró en julio el mayor volumen de pasajeros en la última década al transitar por la terminal un total de 69.483 pasajeros. Es el dato más elevado desde agosto de 2011, cuando la capital aragonesa volaron fue origen o destino para 84.167 personas.

La cifra supone un crecimiento interanual del 72%, aunque es absolutamente irreal dado que en el verano de 2021 todavía seguían vigentes las restricciones al tráfico internacional por las medidas de contención de la pandemia. Sin embargo, respecto al mes de julio de 2019, el último verdaderamente equiparable, el crecimiento es del 64%, al registrarse 54.052 pasajeros.

El enorme volumen comercial de la pista de Garrapinillos no hace sino consolidar el optimismo que se vive desde comienzos de año a este respecto. Ya han pasado por la terminal zaragozana este año 336.294 pasajeros, aunque el mes de agosto será el que más volumen registrará salvo sorpresa mayúscula, ya que así lo atestigua la serie histórica. A estas alturas de 2019, el agregado de pasajeros se quedaba en 264.405, bastante por debajo de un año, el presente, que promete terminar batiendo récords.

La recuperación de la oferta regular en el aeropuerto en el aspecto comercial se da desde Semana Santa, cuando se constató que la pandemia comenzaba a quedarse en el olvido social. En mayo, se marcó un registro de 51.083 viajeros, un dato que bien podía anticipar el escalón del verano y que se acercaba a aquellos datos típicos de los años buenos de la terminal y en la senda de los 600.000 usuarios anuales que el Gobierno de Aragón pretendía alcanzar antes de que estallara la pandemia.

Filas de viajeros para embarcar desde Zaragoza. ANGEL DE CASTRO

El gran dato de julio del tráfico comercial estuvo comandado por Ryanair, que movilizó a más de 30.000 viajeros que pasaron por la terminal zaragozana. Con la mitad de ese volumen se situó Vueling (15.538), seguidos por Wizz Air y Volotea.

Las ganas de viajar tras dos años de incertidumbre pandémica han disparado el interés por coger un avión en Zaragoza, del mismo modo que el ahorro generado en los meses de confinamiento invita a salir al extranjero. A ello se suma la inflación que golpea ya a los aragoneses, con precios disparados cuya situación se recrudecerá en otoño, según alertan los expertos.

Y por si fuera poco, el aeropuerto de Zaragoza ha sorteado, al menos por el momento, las huelgas que se producen estos meses en el seno de distintas compañías aéreas como Ryanair, la mayor operadora comercial en la capital aragonesa.

Por lugares de origen y destino, el aeropuerto con el que Zaragoza tiene más escalas continúa siendo el de Palma de Mallorca, que aglutina 13.942 viajeros, seguido por Londres-Standsted (6.822) y Tenerife Norte (5.628). Además, 4.977 viajeros volaron entre Menorca y Zaragoza y 4.722 lo hicieron entre la capital aragonesa y Milán. 

El volumen de carga cae un 46% y El Prat se aleja

Si el tráfico comercial repunta en este 2022, la punta de lanza del aeropuerto de Zaragoza, el tráfico de mercancías, vive uno de sus momentos más difíciles con una nueva caída de las operaciones. La pista de la capital aragonesa cerró julio con 7,7 millones de toneladas transportadas, lo que supone una caída del 46,5% respecto al año pasado y del 40% si se compara con 2019.

Durante los años de la pandemia, la pista zaragozana llegó a ostentar el segundo puesto de la lista de todo el país al adelantar al aeropuerto de El Prat. Sin embargo, la guerra de Ucrania y sus consecuencias en las exportaciones con Rusia han afectado de sobremanera a la terminal de Zaragoza. Al mismo tiempo, la recuperación del tráfico comercial en Barcelona ha ejercido un efecto tractor con la carga.

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