En Navidad, lo que sobra en la mesa también cuenta
Estos días el contenedor marrón trabaja más que nunca en Zaragoza: restos de comida, servilletas sucias, cáscaras… siempre han de acabar en el orgánico

Las comidas familiares se traducen en un incremento de restos que deben ir al contenedor marrón. / Freepik
Las mañanas de Navidad tienen su propio ritmo. Suena el despertador más tarde, la cocina huele a caldo, a turrón y a guisos hechos con mucho mimo. En la encimera se apilan cáscaras, restos de comida, servilletas usadas después de las largas cenas y comidas con familia y amigos. Igual que ocurre con las cajas y papeles de regalo, los restos orgánicos también se multiplican estos días. Y gestionarlos bien es clave para mantener una Zaragoza limpia y sostenible.
Estas fechas llenas de reuniones son de las que más residuos generan en toda la ciudad, especialmente materia orgánica. Por eso, el contenedor marrón —el de los restos de comida— se convierte en un aliado imprescindible. Separar correctamente desde casa no solo ayuda a reciclar mejor: también reduce lo que llega al vertedero y mejora la calidad del compost que se obtiene más tarde. Son pequeños gestos que tienen un gran impacto. Por ello, durante las fiestas, cuando producimos más basura que nunca, utilizar bien el contenedor marrón es un gesto sencillo pero esencial.

Así es el nuevo contenedor marrón que se va a implantar en toda la ciudad. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
Qué debemos tirar en el contenedor marrón
Si compartimos la mesa, debemos compartir también el cuidado del planeta. Y es que el aumento de comidas familiares se traduce en un incremento de restos que deben ir al contenedor marrón. En él deben depositarse exclusivamente:
- Cáscaras de frutas y verduras
- Restos de carne o pescado
- Posos de café y bolsitas de infusión
- Restos de pan, bollería o dulces
- Huesos, espinas y cáscaras de huevo
- Servilletas y papel de cocina sucios de comida
- Pequeñas podas domésticas
La regla es simple: si es materia orgánica, va al marrón. No mezclarlo con otros residuos es fundamental para no estropear el proceso y garantizar un compost de calidad.
Qué no debe ir nunca al contenedor marrón
Son en estas ocasiones en las que podemos aprovechar para reforzar el aprendizaje, sobre todo si compartimos mesa con los más pequeños de la casa. Como recuerdan desde FCC, aunque a veces pueda generar dudas, hay residuos que nunca deben ir al marrón, por muy relacionados que estén con la cocina o el hogar:
- Plásticos y envases
- Latas, cartones y bricks
- Vidrio
- Toallitas húmedas
- Arena de mascotas
- Pañales y compresas
- Residuos sanitarios
- Aceites de cocina
Todos estos materiales tienen su contenedor o tratamiento específico. Mezclarlos con la orgánica provoca malos olores y complica todo el proceso de reciclado.

Estos días el contenedor marrón trabaja más que nunca en Zaragoza: restos de comida, servilletas sucias, cáscaras… siempre al orgánico / Servicio especial
Cómo usar el contenedor marrón correctamente durante las fiestas
Con unos hábitos sencillos, podemos convertir la Navidad en un momento más sostenible:
1. Utilizar bolsas compostables
Ayudan a que el compostaje sea eficiente y evitan que llegue plástico convencional a la orgánica. Se pueden adquirir en distintos puntos de venta.
2. Separar desde la cocina
Tener un cubo marrón o recipiente específico facilita que separar sea algo automático.
3. Escurrir bien los residuos húmedos
Los líquidos —como aceites o caldos— no deben verterse en el contenedor.
4. Cerrar bien las bolsas
Un gesto que reduce olores en portales y calles, especialmente en días de más actividad.
5. Respetar los horarios establecidos
En Zaragoza, la franja recomendada es de 21:00 a 23:00. Cumplirla mejora la eficacia de los servicios nocturnos.

Loss restos orgánicos también se multiplican en Navidad y gestionarlos bien es clave para mantener una Zaragoza limpia y sostenible. / Freepik
Un contenedor que suma a la economía circular
Aunque el contenedor marrón a veces pasa un poco desapercibido, ya es una pieza clave del sistema de reciclaje de Zaragoza. Gracias a él, los restos orgánicos se transforman en compost para agricultura, parques y zonas verdes, y también en energía. Durante la Navidad, el servicio municipal refuerza rutas y puntos de control en los barrios con mayor generación de orgánica.
Pero, como ocurre con el resto de residuos, el éxito empieza en nuestra casa. Separar la basura orgánica no requiere grandes esfuerzos, pero sí constancia. Zaragoza ya ha desplegado toda su red de contenedores marrones. Por eso, los ciudadanos debemos implicarnos cada vez más. En estas fechas, cuando los residuos se multiplican, es un buen momento para reforzar estos hábitos.
Las fiestas son para compartir y disfrutar, pero también para recordar que cada pequeño gesto cuenta. Este año, el mejor regalo para Zaragoza puede ser algo tan sencillo como usar correctamente el contenedor marrón.
La mejor herencia esta Navidad es cuidar el planeta.
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