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El Periódico de Aragón

Crítica de Javier Lahoz de 'Lugar seguro': La gran familia

Isaac Rosa es un narrador de primer orden porque en sus obras hay miradas que actúan de apisonadoras y críticas demoledoras

Isaac Rosa visitó recientemente Zaragoza. EL PERIÓDICO

Segismundo García es un charlatán que sabe vender. Tiene mucha labia y no pocos recursos cuando trata de convencer a quienes se cruzan en su camino a la búsqueda de un lugar seguro en el que invertir sus ahorros y su vida. Nada mejor que un búnker, tan necesario hoy en día, sobre todo para quienes siguen atentamente el sumario de cualquier informativo, diurno o nocturno no importa, apenas nadie se escapa de sus truculentas imágenes. Disponer de un refugio para cuando aparezca cualquier cataclismo de esos que son enumerados a diario es tentador. Segismundo García lo enfoca a la perfección, imposible discutirle nada. La cartera de clientes aumenta a gran velocidad y resulta impensable que un buen banco le niegue su apoyo.

Luego está su padre, Segismundo García, otro de esos personajes que también se las ha sabido siempre todas pero que en el momento presente la enfermedad se las ha hecho olvidar. En sus buenos tiempos fue un maestro especialista en echarle jeta, hasta que terminó envuelto en serios problemas que tuvieron sus consecuencias. Sabía mal rodearse y largarse a buscar lejos lo que tenía cerca, uno de tantos a los que se les veía venir cuando venían si es que venían. Se dedicaba al negocio de las bocas, a abrir y promocionar clínicas que se multiplicaban como setas y en las que se procuraba que el cliente pagara por verse con la sonrisa puesta.

Luego está su hijo, Segismundo García, un joven que viene bien aprendido a pesar de su temprana edad. Que les da mil vueltas a ambos, al padre y al abuelo. Que ya ha sabido sacarse en varias ocasiones las castañas del fuego cuando ha estudiado las necesidades de su alrededor. Que observa, analiza, valora y actúa. Que genera malas interpretaciones entre sus profesores porque no acaban de pillarle el truco. Que le echa valor cuando la situación lo requiere. Que no se amedrenta si el peligro se palpa. Que se niega a perder lo suyo. Que sabe más de la familia que la propia familia, esa que ya se había constituido muchos años antes de que él naciera.

Distintas generaciones

En efecto, los tres comparten genes pero pertenecen a distintas generaciones. Y los tres son retratados con detalles que me maravillan. Los tres cuentan con sus propios lugares seguros, y los tres necesitan pensar que los demás los ansían. A mí lo que de verdad me da tranquilidad y esperanza, lo que me ha hecho deleitarme durante todo este último fin de semana, lo que me conduce a pensar una y otra vez en la belleza de la escritura, de la expresión pura y desnuda en la que recrearse es un lujo, es leer a Rosa. Las dudas que puedan surgir ante este entusiasmo que insisto en mostrar se pueden combatir rápida y fácilmente: no salgan de su confort, olvídense de las recomendaciones de los más audaces y busquen un lugar seguro. Y cuando ya estén allí, inmersos, entregados y muy cómodos, coincidirán con mis premisas, lo sé de verdad.

"Versa sobre diferentes temas que a su vez abren nuevos interrogantes, y que el argumento al final no es sino una excusa para poner sobre la mesa escenarios en los que es inevitable sentirse dentro"

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Isaac Rosa es un narrador de primer orden, y lo es porque en cada una de sus obras, a las que siempre me he zambullido sin tomar demasiadas precauciones, hay miradas que actúan de apisonadoras, hay críticas demoledoras, hay humor del que no entiende de chistes, hay mundos reales que parecen soñados y hay personajes que crecen conforme la vida decrece. Examina de forma minuciosa los miedos que invaden a la sociedad de hoy, cuestiones que no pasan inadvertidas para nadie y sobre las que sabe ironizar sin dejar de señalar. Esta manera de contar es un prodigio, cómo matiza, cómo apunta, cómo dispara, cómo puntualiza, cómo consigue premisas que cierran bocas con la misma valentía con la que el viejo Segismundo García invita a abrirlas. Las letras bailan, las palabras fluyen, las páginas vuelan y los pícaros mandan.

Lugar seguro es la novela que ha recibido el Premio Biblioteca Breve 2022 y ha sido publicada por la editorial Seix Barral. Además de lo ya citado, me reitero en que versa sobre diferentes temas que a su vez abren nuevos interrogantes, y que el argumento al final no es sino una excusa para poner sobre la mesa escenarios en los que es inevitable sentirse dentro aun cuando uno cree que únicamente se limita a observarlos desde fuera. Supongo que es justo entonces cuando en realidad más adentro se está. Y el propio Segismundo García, lúcido cuentista que pierde despropósitos a la vez que gana humanidad, es consciente de ello. 

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